
El hermano de Solange cree que Lucila la asesinó
Critica la frialdad de la acusada y considera que cambió de actitud
1 minuto de lectura'
Durante varios meses, la familia de Solange Grabenheimer pedía a los investigadores que excluyan a Lucila Frend, su mejor amiga, de la escena del crimen. Que era imposible que ella la hubiera matado. Esa imagen era absolutamente absurda en sus pensamientos. Pero las pruebas en su contra tomaron fuerza para ellos después de la reconstrucción del hecho y cuando llegó la acusación del fiscal.
Cuatro años y medio después del crimen, Marcos Grabenheimer, el único hermano de la víctima, decidió romper el silencio con los medios de prensa y hablar con La Nacion, en medio del juicio oral en el que Lucila está acusada de homicidio doblemente calificado por alevosía y ensañamiento.
"Estoy todo el tiempo pensando cómo puedo ayudar y aportar mi granito de arena", afirma el joven, que tenía 19 años la noche en que su hermana, de 21, apareció muerta. "Nada me va a aliviar porque nada me la va a devolver. Mi familia ya está marcada, se nota en nuestras caras, pero por lo menos [una sentencia condenatoria] me haría sentir que las cosas no pasan así nomás y nadie se hace cargo", agrega en una entrevista, rodeado de sus amigos, que se turnan para acompañarlo durante el juicio.
El asesinato ocurrió en enero de 2007, en un PH que habían alquilado Lucila y Solange, en Vicente López, un año y medio antes.
Durante esta entrevista, Marcos no quiso que se lo fotografíe y ofreció a cambio una imagen de su infancia junto con Solange, la cual ilustra esta nota.
Si bien Marcos asegura que en un comienzo nadie sospechaba de Lucila, afirma que desde el hecho, la acusada "nunca se acercó a la familia como corresponde", ni como una víctima más de ese crimen ni horrorizada por la acusación. "La gente de la Gendarmería, de la Policía Científica nos decía que fue Lucila, y nosotros les pedíamos que busquen por otro lado, que era imposible", cuenta.
"Se investigó a todo el mundo"
Pero la situación se dio vuelta cuatro meses después. "Nos convencimos tras la investigación del fiscal y las pruebas aportadas por las pericias que determinaban el horario de la muerte, que fue zurda la mano asesina, que fue un crimen pasional, que no entró nadie más en el PH; por las actitudes de Lucila de derivar hipótesis por todos lados y no ayudar, no comunicarse conmigo", dice.
"Antes de investigar a Lucila -agrega-, se investigó a todo el mundo. Al obrero, a la mucama, al entorno de mi papá [entre otras hipótesis, Lucila dijo que el crimen estaba relacionado con sus negocios], a todos. Eran todas hipótesis que Lucila había presentado y que se fueron cayendo, y la única que siguió fuerte fue la de ella."
Pero, además, señala que la actitud de la joven acusada "no es normal". "En el juicio, no está sentada como una persona a la que se le inculpan semejantes cargos, sonríe cada tanto, se le escapa una lágrima cuando debe; no la veo muy preocupada."
Se queda pensando unos segundos, e insiste: "Si soy inocente y me inculpan de semejante cosa, paro mi vida para que se resuelva esto. No es chiste. Ella se fue de gira a trabajar en una exposición de dinosaurios electrónicos por varios países de Latinoamérica y Europa".
Marcos asegura que Lucila se negó a responder las preguntas del fiscal y rechazó hacerse un test psicológico que había propuesto una de las peritos de la querella. "Tenemos todas las pruebas e indicios fuertes de que fue ella. Si nos piden una foto del momento del crimen, no la tenemos. Ella tuvo todo el tiempo del mundo para prepararse."
Marcos conoce a la perfección los detalles de la causa. Estudia derecho en la UBA y dejó su trabajo en un estudio jurídico para dedicarse al juicio, del que recién ahora habla con sus amigos, aunque aclara que hace terapia desde el trágico hecho.
El joven cuenta que Solange y Lucila "se llevaban muy bien", pero que en el último tiempo su hermana le había contado que quería mudarse sola, que no renovaría el contrato de alquiler y había mencionado típicos problemas de convivencia. "Cuando eran chicas, ella venía a comer a casa innumerables veces. Yo iba a la casa de ellas, las veía a las dos. Por supuesto tenía una relación fluida con mi hermana y con Lucila también", dice el joven, que además era compañero de escuela de la hermana de Lucila.
Aunque está convencido de que Lucila es culpable, aún no puede entender el motivo. "Calculo que habrán tenido una discusión o mi hermana vio algo que no tenía que ver. Realmente no tengo hipótesis porque no hay nada que justifique un ataque de este estilo."
1
2Ciudadanía italiana: Hito Mundial, el Estudio De.Martin & Asociados gana el primer juicio luego de la entrada en vigor de la Ley 74/2025 y rescata a millones de descendientes a nivel global
3Inicio de clases: el cambio clave en el rol de los docentes y por qué los enfrenta a un delicado desafío
4Proponen declarar persona non grata a Alberto Samid en Maldonado


