El infierno tan temido
Jueves, viernes y sábado con temperaturas sofocantes; el domingo llega el alivio
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Madrugada del domingo 17 de diciembre de 2017. Río de la Plata. Acaso la aurora más épica en mucho tiempo. Desde el campeonato de Japón en el 79 que no se veía un amanecer tan triunfalista. El dragón mal herido es retirado por su ejército de gárgolas. No lograron tomar Buenos Aires. Hay que remontarse al ataque de cascarudos y gurbos bajo la nevada fosforescente para encuadrar una reconquista semejante. La pasamos muy mal. Llegamos a pensar que no lo lograríamos. Por eso la euforia y los cánticos revanchistas. Es increíble que para hoy nos esperen solo 26°C, con sol y ambiente seco. La bestia se va inmóvil, desde sus fosas nasales sale el humo de un fuego extinguido. Vuelve al inframundo. A veces pienso que elije este rincón del planeta para no sentir tanto el cambio. A continuación, como podrían ser los eventos que nos lleven a este final heroico, con los créditos finales corriendo sobre el fondo de un lento zoom in hacia la estatua de Juana Azurduy.
Tres días antes…
Jueves o “primeras bocanadas del dragón”
Para hoy tenemos un arranque todavía inestable en la ciudad con probabilidad de lluvias aisladas. Después se corre la nubosidad y le da paso a un día agotador. En realidad esto no puede considerarse una mejora, como tampoco un día de sol y 34°C puede ser presentado como una jornada de buen tiempo. Antes del mediodía empieza a llegar un caldo desde el oeste que transformará nuestra columna atmosférica en un sauna. Pero el monstruo del soplete cesará su hostilidad con la caída del sol y llegará aire más fresco desde el río para salvarnos de una noche sofocante. En ese giro nocturno de la veleta depositamos toda nuestra esperanza de poder recuperarnos del tórrido aliento de la bestia y arreglarnos solo con el ventilador al momento de irnos al sobre.
Viernes o “el sol es una novia zombie”
Si los argentinos transformamos a nuestros ídolos en villanos al instante, eso también debiera caberle por completo al sol. El astro rey pasó de deidad absoluta a ser nuestro más serio oponente en cuestión de días. Es como cuando ves morir a tu amada en tus brazos tras ser mordida por un zombie y repentinamente muestra sus ojos en blanco, ya no te reconoce e intenta morderte el cuello, hasta que te ves obligado a dispararle varias veces en la cabeza. No sé si alguna vez les pasó pero ejemplifica como nuestro amor por Febo troca por un odio acérrimo por una mera cuestión de supervivencia. Decididamente será un día de pésimas condiciones meteorológicas paradójicamente basado en el cielo despejado, la atmósfera estable y el calor imperante. La plusmarca oficial se estima en 36°C a la sombra. Al sol será directamente un crematorio. Abandonen toda esperanza aquellos que intenten pelear contra el dragón. Será una jornada agobiante desde el alba hasta el ocaso.
En este día contradictorio se presenta otra dicotomía: el problema no es la estridencia térmica vespertina sino el calor nocturno. Los 30°C de cierre pueden ser más difíciles de sobrellevar que la máxima de la tarde. Por suerte será sábado después de la medianoche y muchos no tendrán que madrugar e ir mal dormidos y de pésimo humor a trabajar. Hacia la medianoche los porteños velan sus armas, las tropas del frío ya están en camino y pronto se librará la batalla final.
Sábado o “de cómo los incautos fueron testigos del apogeo y muerte del desalmado dragón que bufaba llamas de sus fauces y de como consiguieron evadir la hoguera del averno"
Será un sábado de súper acción meteorológica. La madrugada transcurre con 28°C como botón de muestra de lo que está por venir. Que sea fin de semana puede permitir que algunos disfruten el día en vez de padecerlo, pero aún así será difícil para todos, por más que el calor extremo te encuentre tomando una Mountain Dew en Coconor. Se estima una temperatura punta de 37°C con la sensación térmica sobrando esa vara por varios grados más. Solo la actividad pre frontal nos podría salvar si se nubla temprano y los cúmulos nos sirvan como escudo. Las primeras lluvias, que incluso pueden darse desde temprano de forma débil, no ofrecerán alivio porque no estarán asociadas al ingreso de aire fresco. Habrá que esperar hasta la noche para que una potente masa de aire frío derribe a la bestia y apague el horno. Será el soplo del Yeti contra el jadeo del dragón. Mientras dure el combate podrá observarse actividad eléctrica, tormentas de variada intensidad, fuertes ráfagas y no estaría fuera de libreto alguna muestra de granizo.
La esperanza reside en que los eventos se adelanten, solapen y moderen la tarde terminando antes de la medianoche para dejar paso a una madrugada fresca, con una percepción de 20°C menos con respecto a la tarde. Atención los que salgan porque tendrán un registro corporal emparentado con el calor fuerte, pudiéndose encontrar con viento muy frío pasando la medianoche. Será el punto final de esta batalla. Puede llegar a ser la más importante del verano, considerando que lo que queda por delante son temperaturas bastante mesuradas.
¡Eso es todo amigos! Eviten exponerse al sol, usen ropa clara, eviten el alcohol, coman liviano, tomen agua y todas las recomendaciones del caso. ¡Hasta la semana que viene!
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