
El milagro brasileño se dio en educación
En los últimos 10 años logró reducir el analfabetismo del 20 al 14 por ciento
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SAN PABLO.- ¿Cómo trasladar a 900.000 chicos de las calles y del trabajo esclavo a la escuela mientras el desempleo se multiplica por dos y las crisis económicas se suceden unas tras otras? La respuesta a esa incógnita tan latinoamericana la encontró el gobierno brasileño, que logró semejante proeza en apenas cinco años y dio así el primer paso para reducir un analfabetismo que, en algunas regiones del país, llega, entre jóvenes, al 30 por ciento.
No se esperaba menos del presidente Fernando Henrique Cardoso, que dice no ser un político de carrera sino apenas un profesor. Criticado por supuestamente haber traicionado su pasado socialista con políticas neoliberales que, según sus detractores, profundizaron el desempleo, en sus cinco años de gobierno Cardoso viene dando los pasos para llegar al final de su segundo mandato sin "nenhuma criança fora da escola".
En diálogo con La Nación , el ministro de Educación de Brasil, Paulo Renato Souza, señaló la reforma constitucional de 1996 como la clave del éxito. En esa reforma, la enmienda número 14 creó el Fondo de Desarrollo de la Educación Fundamental y Valorización de los Maestros (Fundef). Ese fondo pauta una redistribución fiscal que establece lo siguiente: los Estados y los municipios reciben fondos para educación según la cantidad de chicos que tengan en la escuela. "Se produjo una verdadera carrera para hacer que las familias anotaran a los chicos en los colegios. Cuantos más chicos, más dinero esos políticos reciben del Estado para sus administraciones", explicó el ministro.
Gracias en parte a ese programa, el analfabetismo juvenil cae hoy en Brasil a un ritmo dos veces y medio más rápido que en los años anteriores.
Según el ministro, el Fundef es una invención brasileña. "El Banco Mundial califica este programa como "ejemplar" y pretende que otros países lo imiten. Hoy no hay ningún otro país con un sistema semejante."
De esos 900.000 chicos de hasta 15 años que volvieron a la escuela, 180.000 fueron sacados del trabajo esclavo. Algunos, de los telares; otros, de las carbonerías; otros, de las cosechas de naranja o caña de azúcar. En promedio, eran chicos que ganaban 27 reales por mes (15 dólares) por hasta 16 horas de trabajo diario.
A Brasil la baja calificación de sus trabajadores le pesa en el bolsillo. Empresas multinacionales se cansaron de señalar que la contratación de personal en Brasil es un dolor de cabeza.
"Es cierto -reconoce el ministro-. Algunas multinacionales que se están instalando en Minas Gerais afirman que lo hacen allí porque es el Estado el que está teniendo mejores resultados educativos."
Falta otro millón
Según la profesora María Helena Guimaraes Castro, presidenta del Instituto de Estudios y Análisis Educacionales del Ministerio, aún quedan en Brasil un millón de chicos que no asisten a la escuela. Todo lo hecho hasta ahora logró reducir el analfabetismo, que era de 20,5% en 1991, a 14% el año último.
Según el ministro Souza, ese promedio esconde otra realidad. "El analfabetismo en Brasil tiene una localización regional y demográfica", dice. Y explica: el 9% de las personas que tienen entre 15 y 50 años, no sabe leer ni escribir.
Entre los mayores de 50 años, el analfabetismo llega al 30 por ciento.
Para la población de entre 15 y 19 años del centro sur del país -la región rica- el analfabetismo es del 2,5 por ciento. En el Nordeste, en esa misma franja etaria, el 12% no sabe leer o escribir. El promedio del Nordeste pobre es del 30%, y entre los de más de 50 llega al 50 por ciento.
Brasil gasta por año 22.000 millones de dólares en Educación, lo que representa 4,9% del PBI. El 60% de ese dinero es destinado al pago de maestros y profesores, que cobran 600 reales (340 dólares, aunque implican un poder adquisitivo similar a 600 pesos en la Argentina) por 40 horas semanales.
Brasil tiene 2 millones de maestros y profesores, y 50 millones de alumnos en la educación elemental y media. Además, otros 2,1 millones hacen cursos de grado y 600.000, de posgrado. Son 53 millones de alumnos en total; una Argentina y media en las aulas.
Paso por paso
Las siguientes son algunas de las acciones con las cuales Brasil logró introducir a casi un millón de chicos en la escuela y reducir cerca del 10% el índice de analfabetismo en sólo 5 años.
- Fundef, incluido en la Constitución de 1996: como mínimo, cada Estado y municipio tiene que tener 340 reales por alumno por año. Si no los tiene, el Estado federal compensa. Le envía a cada Estado lo que le falta para completar la cifra.
- Alfabetización Solidaria: Ruth Cardoso, la esposa del presidente, comanda un programa auspiciado por empresas, que ya alfabetizó a 640.000 adultos.
- Programa de Renta Mínima y Bolsa Escuela: 1100 municipios tienen un programa por el que las familias que deberían mandar a sus chicos a trabajar para sobrevivir reciben una ayuda financiera para que los mantengan en la escuela.
- En Brasil es obligatoria, por ley, la educación hasta los 14 años.
- La principal causa de evasión escolar en Brasil es la repetición. Hace cinco años, el índice llegaba a 32% de los alumnos. Con programas especiales, libros didácticos gratuitos, cursos destinados a ayudar a las escuelas a combatir el fenómeno y programas de asistencia por TV, el índice cayó a 22 por ciento.
- "Despierta Brasil, es hora de ir a la escuela", fue el nombre de una campaña para imponer en la agenda política el problema educacional. Funcionó: desde 1997, después de los temas económicos, la discusión de la política educacional es el tema que más aparece en los medios.
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