
El retoque facial ahora también es cosa de jóvenes
Se recurre a técnicas como el botox antes de los 30 años
1 minuto de lectura'
“La sociedad no sólo nos exige estar cada vez más lindos: también es necesario tener una apariencia más joven y saludable –sentencia el doctor Raúl Banegas, miembro de la Sociedad de Cirugía Plástica de Buenos Aires–. Y con el avance de las técnicas [de rejuvenecimiento] no quirúrgicas, y mínimamente invasivas, hoy se logran muy buenos resultados sin alterar el ritmo de vida cotidiano de la gente.”
En coincidencia con todos los expertos consultados por LA NACION, Banegas afirma que las edades en que hombres y mujeres consultan por cuestiones estéticas son cada vez menores. “Mi paciente más joven tiene apenas 23 años, pero los hombres se interesan una vez cumplidos los 40, y generalmente vienen impulsados por sus mujeres”, dice.
Es el caso de Miguel Blanco, de 50 años, que desde hace cuatro recurre cada seis meses a las inyecciones de toxina botulínica tipo A, popularmente conocida como botox, para “suavizar” las arrugas de la frente, el entrecejo y las patas de gallo. “La verdad es que al principio tenía un poco de miedo, no quería que me quedara la cara lisa, sin una expresión natural. Pero después de la primera aplicación quedé sorprendido, el botox te «levanta» y te saca ese aspecto de cansado", confiesa.
En el consultorio de la dermatóloga Laura Szafirstein, detrás de 10 mujeres siempre aparece un varón. "Consultan cada vez más, y generalmente se trata de ejecutivos o empresarios que quieren mejorar su imagen, lucir más relajados y disimular esas arrugas que les dan un aspecto de cansancio o de enojo."
Según Szafirstein, que integra la Sociedad Argentina de Dermatología, "es cierto que las mujeres consultan cada vez más jóvenes, incluso antes de los 30 años. Pero en estos casos vienen para prevenir los primeros signos de envejecimiento y mejorar la calidad de la piel, para lo cual lo más indicado son los peelings ". Banegas agrega: "Cuando se utiliza botox en estas pacientes se aplican muy pocas unidades; lo piden mucho para moldear las cejas caídas o levantar la punta de la nariz".
Detrás del botox (toxina que actúa sobre los músculos que se encuentran debajo de la piel, relajándolos, y que borra las arrugas de expresión en apenas 48 horas), los dos tratamientos que lideran el ranking en los centros de medicina estética son los rellenos y los peelings químicos.
"Los rellenos -como el ácido hialurónico- están indicados para el tercio inferior del rostro. Son ideales para los surcos nasogenianos y también se los recomienda para mejorar el aspecto de los labios finos. No tienen nada que ver con las siliconas, que son un producto permanente", explica la doctora Mónica Milito, cirujana plástica y directora de la clínica que lleva su nombre.
El ácido hialurónico -sustancia de origen bovino- se aplica con anestesia en gel, es biodegradable y dura entre tres meses y dos años.
"Comencé con el botox a los 40, porque cuando me miraba al espejo no me sentía identificada con esa edad. El segundo paso fue el relleno para los surcos nasogenianos, pues quería eliminar esa expresión de cansancio o tristeza que reflejaba mi boca y no coincidía con mi estado de ánimo", dice Stephania Cortegiani, italiana, de 45 años.
Algunos cuidados
El aumento de las aplicaciones de toxina botulínica está en franco crecimiento. Según fuentes de la industria, durante 2005 se registró un aumento del 53 por ciento con respecto al año anterior.
Aunque Milito, Banegas y Szafirstein aseguran que se trata de una técnica mínimamente invasiva, también advierten que el botox tiene algunas contraindicaciones.
"Por ejemplo, en personas con enfermedades autoinmunes, como la miastenia gravis [un desorden crónico en la transmisión neuromuscular que resulta en debilidad muscular]. Otro punto que se debe considerar es la permeabilidad capilar, porque si los vasos son muy frágiles pueden hacerse hematomas", advierte Milito.
Desde el punto de vista social, la doctora Szafirstein llama la atención sobre "la búsqueda de la perfección". Para la dermatóloga, la preocupación actual por la estética "se relaciona, en cierta manera, con la sencillez de estas nuevas técnicas y con un mayor acceso de la gente a ellas. Pero con la obsesión de retrasar el envejecimiento algunas personas buscan un estilo de perfección que es imposible lograr".
"Son tratamientos paliativos, producen una mejoría notable pero no reposicionan la caída de los músculos. El lifting sin cirugía no existe, y cuando se pasa la barrera de los 50 se requiere otro tipo de tratamientos. Para el que no se anima a operarse hay otras alternativas, como los hilos tensores, una técnica un poco más invasiva pero que evolucionó mucho", sostiene Milito.
Banegas agrega a la lista la radiofrecuencia, un láser de última generación que favorece la contracción del colágeno. "El concepto de la estética es muy distinto del de los años 90, cuando había un patrón común y todas las mujeres aparecían con las cejas al mejor estilo Jack Nicholson", dice.


