
El turismo hizo renacer a Los Antiguos
Tras la erupción del volcán Hudson, en 1991, los productos debieron agudizar el ingenio para sobrevivir a la crisis.
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LOS ANTIGUOS, Santa Cruz.- "Fue terrible. Un día, de repente, sacamos la mano por la ventana y se nos llenó de ceniza. Era como pasar de ver una película en color a otra en blanco y negro. Todo el esfuerzo de años tapado por 25 centímetros de ceniza y un fuerte olor a azufre."
La frase pertenece a Urbano Gómez, de 78 años, uno de los 1800 habitantes de este poblado con aires alpinos que en agosto de 1991 sufrió las consecuencias de la furia de la Tierra.
Ese día, los vientos del Oeste arrastraron hacia esta comarca las cenizas liberadas por la erupción del volcán Hudson, situado del lado chileno.
"Fue una experiencia de vida. Menos mal que no fue trágica y que por suerte no se perdió ninguna vida humana, aunque las cenizas sepultaron las esperanzas de mucha gente de trabajo", recordó Claudio Mendieta, uno de los productores de cerezas más importantes de la zona.
Con los años, los pobladores de Los Antiguos comenzaron a levantarse y encontraron en el turismo una salida para atemperar los efectos de la crisis provocada por el volcán.
Durante el último fin de semana, la ciudad, en la orilla sur del lago Buenos Aires, vio duplicada su población debido a que 2000 visitantes llegaron para disfrutar de la décima edición de la Fiesta Nacional de la Cereza.
La avenida principal, 11 de Julio, estuvo poblada de turistas de distintos puntos de la Argentina y de Europa. Algunos eligieron los hoteles, otros el camping municipal y hubo quienes se alojaron en casas de familia. Los menos afortunados tuvieron que recorrer los 60 kilómetros hasta la ciudad de Perito Moreno y algunos decidieron cruzar la frontera y parar en la ciudad chilena de Chile Chico, situada a diez kilómetros de aquí.
El cartel con la leyenda "no hay más habitaciones" fue una dominó los hoteles durante los días en los que se desarrollaron diversas actividades, desde ferias artesanales, exposiciones de productos regionales derivados de la cereza, hasta los recitales de Teresa Parodi y Yamila Cafrune.
"Estuvimos completos y, al margen de la fiesta, enero arrancó muy bien", expresó Miguel Rizzo, gerente de la hostería Antigua Patagonia, situada en la entrada del pueblo e inaugurada el 18 de septiembre último.
"La Patagonia está de capa caída por el petróleo y la pesca, debido a que los distintos gobiernos no pudieron frenar el vaciamiento de los recursos de nuestra plataforma continental, y con la lana que no vale nada. Así que tuvimos que buscar variantes e ir contra la corriente para enfocar la supervivencia de otra forma. El turismo fue una de las opciones", señaló Claudio Mendieta, responsable de la chacra El Paraíso, uno de los establecimientos modelo de la zona.
"Acá somos valientes. Nadie se marchó, a pesar de la adversidad", recordó Urbano Gómez, hincha de San Lorenzo, que llegó a la Patagonia con su mujer, Esther, siguiendo los pasos de su única hija, luego de vender la casa de fotografía que tenía frente a la estación Morón, de la línea Sarmiento del ferrocarril.
En 1991, el viento del Oeste llevó las cenizas hasta el Atlántico. Muchos productores agropecuarios quedaron en la ruina.
Hubo que rectificar los motores de todos los vehículos que aspiraron cenizas por las tomas de aire de los carburadores.
"A pesar de la explosión del turismo, todavía hoy se sienten algunos efectos del volcán. La verdadera tragedia no terminó. Por el contrario, sigue y se nota en la mayoría de los estancieros que vivían entre Los Antiguos y San Julián, que no se pudieron levantar. Algunos terminaron manejando taxis", dijo Mendieta, que se había instalado en la zona en 1951.
Los productores de cerezas se unieron y formaron una cooperativa que exporta el fruto de estos valles a Alemania, Gran Bretaña, Países Bajos y España.
Por su fácil acceso, Los Antiguos se convirtió en un destino elegido por muchos turistas. Se puede llegar hasta aquí desde Comodoro Rivadavia por asfalto, por la ruta 3, hasta Caleta Olivia, y luego por la ruta provincial 12, hasta Pico Truncado, y desde allí por la provincial 43.
"Cada temporada surgen nuevas opciones. Por ejemplo, hace dos años se incorporaron las travesías en cuatriciclos hacia el monte Zevallos", explicó Mercedes Gómez, la directora de Turismo de la comuna local.



