
El turismo se alejó del Sur
En Bariloche el número de visitantes bajó el 50 por ciento.
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En medio de una sombríarealidad, la industria turística de los paraísos cordilleranos del Sur tuvo este año dos buenas noticias: por ahora, el hantavirus no mató -ni afectó siquiera- a ningún turista; además, se registró un incipiente repunte de veraneantes a medida de que se tomó conciencia de que lo de la "epidiemia", con sólo 11 casos en 1996, no era tan grave.
Pero la precipitada mala fama del ratón colilargo y el relanzamiento publicitario del turismo en la costa bonaerense, ya había hecho desertar masivamente a los turistas que originalmente planearon vacaciones con lagos, montañas y aventura.
La psicosis cundió a partir de octubre último tanto en Bariloche y en El Bolsón, en Río Negro, como en San Martín de los Andes y en Villa La Angostura, en Neuquén, pagaron los platos rotos, con un alto impacto económico negativo.
Así, la temporada arañó alrededor de un 50 por ciento de la actividad habitual.Hoteleros y otros empresarios de la zona tejieron conjeturas a granel sobre el implacable "efecto-hantavirus".
La hipótesis más difundida en el sector es la de "una campaña contra la cordillera" de la Patagonia. En ello coinciden la Asociación de Hoteles y Servicios Turísticos de San Martín de los Andes y la Asociación de Hoteles y Restaurantes de Villa La Angostura.
El secretario de Turismo de Bariloche, Sandro Gressani, descree, en cambio, de esas teorías: "No hay campañas orquestadas. Algunos, en la costa bonaerense, se montaron y aprovecharon el hantavirus para favorecer a sus playas", relativizó.
Admitió que hay empresarios de la zona que intuyen que el Gobierno no contribuyó a difundir el verdadero alcance del hantavirus.
Su par de El Bolsón, Miguel Angel Altamira, atribuyó las penurias a "un manejo irresponsable en la información, en todos los niveles".
Un informe del Ministerio de Saludde la Nación arrojó que en 1996 hubo 9 casos de hantavirus en El Bolsón y 2 en Bariloche. De esos 11, fallecieron 7 y la mayoría se contagió en la casa de la familia Nassif.
"Que el Gobierno haya declarado la epidemia con 11 casos apuntala la hipótesis de una campaña", se lamentó con amargura Guillermo Frixione, propietario de la hostería Las Nieves (Villa La Angostura). En 1996 rechazaba familias que se acercaban a su establecimiento; este año trabajó al 60 por ciento.
Héctor Scagnetti, vicepresidente de la Asociación de Hoteles de San Martín de los Andes, apuntó que "el hanta se registró en lugares con poco cuidado higiénico".
Nada que temer
No se trata de un mal nuevo. Pero este cronista constató que no hay nada que temer. Las aguas del lago permanecen tan transparentes y frescas como de costumbre; no hay peligro de darse un atracón de frutillas, cerezas y frambuesas silvestres, y las truchas esperan allí, listas para morder el anzuelo y marchar sin escalas a la parrilla.
Por la mala temporada, los hoteleros discutieron entre sí. "Hay que salir con todos los fusiles contra esta campaña", propusieron los impulsivos. "Podemos perder la temporada que viene, si nos refutan", calmaron los más conservadores. Triunfó la última posición.
En el imponente y saludable Sur condenan los afiches de Buenos Aires que, a media página, mostraban la foto de una señorita tomando sol en la playa, y en la otra mitad la de un ratón colilargo. El slogan era "elija sus vacaciones". La cordillera esperaba una temporada récord. El optimismo, comentan, se originó en el efecto positivo de la telenovela "Alen-Luz de Luna".
La estampida turística estropeó otros negocios afines. "Viene poca gente, pregunta y se va", repasó Ingrid, encargada de un local de alquiler de autos.
"Hay que mirar el país desde el Sur", reflexionó Paula Fenoglio. Fenoglio y El Turista son tradicionales en el rubro chocolates, pero la dulzura también vendió menos.
Mejoras para El Bolsón
La Fiesta Nacional de Lúpulo, en El Bolsón, sirvió para que el Jefe de Gabinete, Jorge Rodríguez, se reuniera con diversas autoridades locales para interiorizarse en la ejecución de las obras destinadas al mejoramiento de la calidad de vida de la zona.
El gobierno nacional transferirá a la municipalidad local 84.722 pesos para productos destinados a comedores comunitarios.
Flojo enero patagónico
La temporada turística 1997, en el sur del país, arrojó al cierre de enero, magros resultados en comparación con enero de 1996.
En el centro de Bariloche, se trabajó al 60% de la capacidad hotelera, mientras que en las afueras, el alojamiento (hosterías, hoteles, bungalows y camping) se completaron entre el 20 y el 30 % de su capacidad.
En el centro y alrededores, enero de 1996 había registrado un alojamiento del 90%.
Por otra parte, la actividad del total de servicios turísticos fue del 50%.
Asimismo, los arribos (por avión, tren, micros, y paso internacional) bajaron un 34% entre 1996 y 1997: hace un año se registraron 78.068; hace un mes, 62.945. No se computan los arribos en auto.
El Bolsón
El negocio turístico total estuvo por debajo del 10% de la capacidad en la castigada localidad de El Bolsón. En enero de 1996, antes del hantavirus, había sido del 90%, con picos del 100%.
El alojamiento estuvo en el promedio del 4% y las autoridades turísticas lo califican como una "no temporada".
En Villa la Angostura, la hotelería funcionó en un 65%, mientras que el impacto económico total fue de una merma del 50%.
San Martín de los Andes
En tanto, en San Martín de los Andes la ocupación hotelera promedio del mes de enero fue del 48%.
Un año antes, había sido del 70%.
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