
El verano también es un buen momento para estudiar
Mientras sus amigos llevan una tabla de surf, a Guillermo Spina, de 24 años, no lo asusta atravesar el verano con un libro de sociología sistemática bajo el brazo. "El calor en algún lado lo tenés que pasar. Y mejor si es adelantando materias de la facu", explica con filosófica resignación y ganas de sacarse de encima la única materia que le queda para terminar el segundo año de Comunicación Social en la Universidad Nacional de La Matanza.
Guillermo no es un caso aislado, y si bien el sistema de cursos en enero, febrero y marzo funciona en algunas casas de estudios desde principios de la década de los 90, muchas universidades resolvieron adoptarlo en los últimos años, a raíz de la demanda de quienes quieren aprovechar las vacaciones para avanzar en sus estudios o recursar materias.
En la Universidad de Buenos Aires (UBA), los cursos intensivos están al alcance de los estudiantes de la mayor parte de las facultades en febrero y marzo, que también pueden cursar inglés y computación. Pero la inscripción suele ser durante pocos días de diciembre.
En algunas universidades privadas, en cambio, "los alumnos pueden anotarse hasta que comienza la cursada, y muchos que iniciaron sus estudios en el segundo cuatrimestre lo aprovechan para ponerse al día", explica Aldo Gelso, secretario de coordinación departamental de la Universidad Argentina John F. Kennedy.
Calmar ansiedades
En esa universidad, la oferta de cursos es de las pocas que comienzan en las noches de enero, e incluso aceptan a quienes ingresarían formalmente en marzo.
A veces, sacrificar un verano puede hacer una gran diferencia al final. En la Universidad Abierta Interamericana (UAI), por ejemplo, la modalidad fue puesta en marcha el año último para algunas facultades y hoy permite a los alumnos avanzar hasta un año entero. "Yo lo hago desde que empecé la facultad y es un sistema excelente -asegura Gimena Arturo, de 21 años y a punto de terminar Arquitectura en la UBA-. Como trabajo, siempre me quedaba una materia sin cursar, y así me mantengo al día."
En la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), los alumnos que quieran adelantar materias pueden hacerlo a partir del 17 del actual. Los docentes afirmaron que la mayoría de quienes asisten son estudiantes cuya situación no es regular, aunque también participan algunos que, "exigidos por el mercado", buscan terminar su carrera cuanto antes.
En cuanto a las materias ofrecidas, muchos centros de estudios prefieren averiguar cuáles son las que tienen más demanda antes de agregarlas, como en la Universidad Caece, donde se hacen encuestas al respecto al finalizar cada año lectivo.
"En el curso de verano no se me ocurriría hacer una materia fundamental a mi carrera, como cálculo", explica Elisabeth Laffargle, de 29 años, y que cursa Administración de Empresas en la UBA.
Más allá de las preferencias personales, a la cabeza de los cursos de verano van las materias que tienen muchas correlativas, como las relacionadas con matemática en las universidades Di Tella y San Andrés.
Pero a pesar de las ventajas de cursar en verano, a la hora de escuchar al profesor muchos darían cualquier cosa por no estar allí. "Yo cierro los ojos y me imagino el mar", confiesa Carlos Fernández, estudiante de Comunicación.
1
2Detox digital: el tratamiento que recomiendan para adolescentes con excesiva dependencia de las pantallas
3Ciudadanía italiana: Hito Mundial, el Estudio De.Martin & Asociados gana el primer juicio luego de la entrada en vigor de la Ley 74/2025 y rescata a millones de descendientes a nivel global
- 4
¿Hay paro en el aeropuerto de Ezeiza este jueves 26 de febrero?



