
En 1999 se editaron más libros, pero se vendió el 30% menos
La presidenta de la Cámara Argentina del Libro dice que "hay que crear nuevos lectores"
1 minuto de lectura'
Mientras que en los Estados Unidos, editores, escritores y libreros celebraron el año último el incremento en la circulación de libros y la buena salud de la que goza la lectura, en la Argentina las ventas decrecieron entre un 25 y un 30 por ciento en el mismo período y en relación con las cifras de 1998. Ese año la caída había sido sólo del ocho por ciento.
Sin embargo, durante 1999 se registró un aumento en la producción de nuevos títulos y un alza notable en la circulación de ejemplares.
Pruebas al canto: el total de obras novedosas fue de 12.320. Del total de la producción editorial del año último, equivalente a 13.441 títulos (sumadas las reimpresiones), el 31,18% correspondió a literatura; el 28,77%, a ciencias sociales (incluidos los textos de educación, con el 12,34%), y el 9,44%, a ciencias aplicadas y tecnología. La categoría con menor producción fue lenguas, con el 1,02 por ciento.
También en 1999 la circulación de ejemplares aumentó de 53 millones a 73,7 millones. Esto ocurrió porque algunas revistas de circulación masiva editaron libros que se comercializaron en quioscos.
¿Cómo se traduce la caída del 25% al 30% en la comercialización de libros? La presidenta de la Cámara Argentina del Libro, Ana María Cabanellas, dijo a La Nación : "A la brevedad, habrá gran cantidad de libros en depósitos y un número considerable de saldos".
Cabanellas, quien también es vicepresidenta de la Unión Internacional de Editores, que en mayo próximo reunirá a editores y prestigiosos escritores en Buenos Aires, estimó que para transformar la realidad de la industria editorial en nuestro país es menester "crear nuevos lectores".
Según Cabanellas "esta tarea no es exclusiva de los editores, porque así como descendieron las cifras en el mercado editorial, también bajaron en el área de revistas y periódicos. Para trabajar en la creación de nuevos lectores deben unirse los esfuerzos de las distintas cámaras que representan todo el mercado editorial".
El libro en la Red
-¿Como influirá en la industria editorial la fusión entre los gigantes America Online (AOL) y Time Warner?
-No lo sé, pero hay que tener en cuenta que el grupo Bertelsmann (uno de los gigantes editoriales del mundo) tiene participación accionaria en AOL y que, por lo menos en los Estados Unidos, las ventas de libros por Internet crecieron el año último. El circuito de circulación en las librerías es muy costoso y el gasto administrativo es elevado. Por eso durante el último tiempo se ha extendido el sistema on demand (se edita según los pedidos realizados) en el caso de las editoriales chicas.
-¿En qué cambia ese circuito vía Internet?
-Con la venta online, la ventaja es que el vendedor sólo necesita un muestrario en depósito y el editor no tiene que mandar grandes cantidades en consignación a las librerías. Aunque esta modalidad depende también del cliente. Hay gente a la que no le satisface comprar por la Web, porque necesita tener el libro entre sus manos, sentirlo y hasta olerlo. Pero, por ejemplo, a través de su website, la editorial Emecé hizo el año último una gran venta en el interior del país.
-¿Cuáles son los temas más urgentes por resolver en relación con el libro por Internet?
-Uno de los más urgentes es el de los derechos del autor y del editor. Ya se ha creado una identificación para aplicar a todos los libros que se publiquen por Internet, ya sea que se haga en forma completa o parcial, llamado DOI (digital object identified), similar al ISBN aplicable a los libros en papel. Esto deberá completarse con un sistema de seguridad y un sistema de pago para quien utilice el material obtenido por la Red. Es un tema muy difícil de instrumentar.
-¿Qué pasará con el libro electrónico en la Argentina?
-Del exterior ya nos han pedido títulos argentinos para editar, pero hay problemas con los derechos de los autores, que quieren cobrar un derecho adicional al que ya tienen por sus obras publicadas en papel. Los editores consideran que tienen derechos adquiridos sobre esas obras y no quieren pagar nuevos derechos. En cuanto al CD-ROM, este formato no ha prosperado porque es imposible detener la piratería.
-¿Quiénes han sido invitados al próximo Congreso de la Unión Internacional de Editores?
-Thomas Middelhoff, del grupo Bertelsmann; Steve Jobbs, de Apple; Ted Turner, de Time Warner; el francés Roger Chartier y prestigiosos escritores que van a ser una sorpresa genial y sobre la cual no quiero anticipar nada. No obstante, puedo decir que el premio Nobel de Literatura 1999, el escritor alemán Günter Grass, vendrá al Congreso.
La elección de Buenos Aires como sede del próximo congreso de la Unión Internacional de Editores le da a la industria editorial local una ocasión de lujo para medir fuerzas con las principales plazas del mundo. El anterior, en 1996, se realizó en Barcelona y concentró a figuras de gran peso tanto del mundo editorial como literario.




