“Es fascinante”: qué se sabe hasta ahora sobre la oxitocina, la llamada hormona del amor
La sustancia está relacionada con la confianza y la empatía, pero también con otras múltiples funciones
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El año pasado la cantautora estadounidense Billie Eilish estrenó una canción llamada Oxytocin, en la que dice “sabes que te necesito para la oxitocina”. El tema fue un éxito entre jóvenes y adolescentes, en parte porque apela a una creencia muy popular por estos días: el vínculo entre esa hormona y el amor.
Pero aparentemente no se trata solo de un mito, sino que efectivamente cuando nos enamoramos, cuando besamos o cuando las mujeres paren a sus hijos el cerebro libera oxitocina, una sustancia muchas veces llamada “la hormona del amor” por su vínculo con las relaciones sociales y emocionales.
Pero, ¿qué es lo que los médicos realmente saben sobre esta molécula que despierta tanto interés?
María Victoria Ortuño, médica endocrinóloga del Hospital Alemán, explicó que la oxitocina es una pequeña molécula que se produce en el sistema nervioso central, puntualmente en el hipotálamo, y desde allí se transfiere a la hipófisis, donde se almacena y secreta.
“Es una hormona y neurotransmisor fascinante porque tiene múltiples funciones. Por ejemplo, durante el parto genera las contracciones uterinas necesarias para el nacimiento del bebé y también interviene en la contracción de los conductos galactóforos durante la lactancia. También estaría vinculada con la memoria, el aprendizaje y nuestra respuesta frente al estrés. Además, y esto se conoce poco, actúa sobre el sistema inmune, donde tendría acción antiinflamatoria y antioxidante, facilitando así la respuesta frente a las infecciones”, comentó.

Por su parte, el biólogo y neurocientífico del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) Alejo Barbuzza, añadió que la composición de la oxitocina es similar a la de las proteínas y que, si bien todavía no se tiene del todo claro qué efectos produce en algunas zonas del cerebro, se cree que está presente en la confianza, la empatía y la generación de vínculos.
“Por esa razón se la llamó erróneamente ‘la hormona de la confianza o del amor’, porque se libera en actividades sociales y en situaciones amorosas, como besos y orgasmos. Pero no solo tiene funciones durante el enamoramiento, sino también, por ejemplo, durante el parto, cuando su liberación genera contracciones, y durante la producción de leche en las glándulas maternas. Además los niveles de oxitocina no aumentan en todas las interacciones sociales”, aclaró.
Según la Asociación Psicoanalítica Americana, el interés por la oxitocina comenzó en los años 90, cuando los investigadores descubrieron que las mujeres que amamantaban estaban más tranquilas ante el ejercicio y el estrés psicosocial que las madres que amamantaban con mamadera.
“Desde hace décadas se conoce su rol en el trabajo de parto, estimulando la contracción del útero, y su rol en la lactancia, estimulando la producción de leche”, coincidió Ignacio de Asúa, especialista en medicina interna y terapia intensiva.
Hormona versátil
Pero su participación en el vínculo materno-filial no es la única función de la oxitocina, sino que su versatilidad se extiende hasta intervenir en los orgasmos, la fertilidad y las relaciones sociales.
“También se ha encontrado oxitocina elevada durante el orgasmo tanto femenino como masculino y se especula que su elevación facilitaría las contracciones uterinas, ayudando así a la unión del espermatozoide con el óvulo. Adicionalmente está involucrada en la excitación sexual”, comentó Ortuño.

De acuerdo con De Asúa, hoy también sabemos que la oxitocina cumple un rol muy importante a nivel neurológico, regulando procesos vinculados con el afecto hacia nuestros hijos, las relaciones de pareja, la comunicación y los estados de ánimo. Por ejemplo, se ha comprobado que cada vez que besamos a nuestra pareja o abrazamos a un ser querido nuestro cerebro experimenta una “explosión” de oxitocina.
La búsqueda de oxitocina
La buena reputación de la oxitocina ha generado que algunas personas busquen la forma de activar esta hormona tan particular para encontrar el amor o mejorar sus habilidades sociales.
“Esta fama de la oxitocina se volcó a lo comercial y, por ejemplo, se vendieron muchos aerosoles con oxitocina. Supuestamente, si los usabas antes de asistir a una reunión ibas a generar confianza en otras personas. Efectivamente se puede producir oxitocina de manera artificial; sin embargo, eso no indica que vaya a funcionar. ¿Si en el futuro se podrá tomar una pastilla de oxitocina? Como posible todo es posible, pero enamorarnos se depende de muchísimos otros factores”, detalló Barbuzza.
Para De Asúa el uso del spray nasal de oxitocina ha sido evaluado en diversos estudios cómo tratamiento para trastornos depresivos graves, síndrome de estrés postraumático y hasta trastorno de espectro autista, y, si bien algunos resultados preliminares son alentadores, todavía faltan más datos. “La ciencia aún no ha encontrado la pócima del amor”, afirmó.
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