Esta vez, será una mujer quien tome el desafío de cruzar el Canal de la Mancha sin traje de neoprene

Catalina entrena para cruzar el Canal de la Mancha
Catalina entrena para cruzar el Canal de la Mancha
Paula Urien
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16 de septiembre de 2019  • 17:15

Finalmente, después de dos años de entrenamiento en aguas frías, llegó al Reino Unido la marplatense Catalina Giaccaglia. Su intención es cruzar el Canal de la Mancha sin traje de neoprene. Es un cruce oficial, fiscalizado por la Channel Swimming Association, fundada en 1927, que observa y autentifica el cruce.

Giaccaglia, de 35 años, tiene unos días para aclimatarse, "relojear" esas aguas, que hoy están en 16 grados y son bravas por el viento y el oleaje. A partir del viernes 20 (y por una semana), el capitán del Louise Jane, el barco que la va a acompañar en este trayecto de 37 kilómetros entre Dover y Calais, elegirá el momento más oportuno, según las condiciones climáticas. La esperan entre 12 y 16 horas en el agua, con parte del trayecto de noche.

"Ya estoy en Folkestone, un pueblo inglés a orillas del mar que siempre aloja a los nadadores del Canal. Es un lindo lugar para entrenar", asegura Caty.

Catalina va por la hazaña
Catalina va por la hazaña

"Estuve estos dos años practicando en el mar, con mis entrenadores y con mis compañeros de pileta, que también me ayudaron. Si bien siento presión, yo sé que hice el trabajo que tenía que hacer", comenta ante la pregunta sobre los nervios, la presión, y qué sucedería si no lo logra, algo que le pasó hace pocos días al también argentino Matías Ola. "Puede pasar que no se concrete, pero estoy tranquila. Se trata de confiar en lo que se hizo, en el camino que se recorrió", agrega.

Entre tantos desafíos que se propuso, y que cumplió, nadó sin traje en las aguas de Malvinas. También realizó un trayecto de 8 horas en aguas abiertas, comenzando a las 5 de la mañana para tener la experiencia de nadar de noche. Fue en las heladas aguas del Atlántico, en Mar del Plata, en invierno y sin traje de agua.

Arriba del barco, además de Claudio, su entrenador de aguas abiertas, estará su padre, Mariano Giaccaglia, un hombre de mar, con toda una vida en la playa, vigilando a los bañistas y haciendo rescates. En el barco también habrá un observador que vigilará que se cumplan todas las condiciones para obtener la victoria: no usar traje, no parar (solamente para tomar agua), no usar patas de rana, no tocar el barco...

Giaccaglia no usará traje de neoprén
Giaccaglia no usará traje de neoprén

"El Canal de la Mancha tiene mucha correntada, vientos fuertes y tráfico marítimo que levanta un oleaje complicado para quien está en el agua. Y el factor de la temperatura del agua es importante. Hoy está a 16 grados, pero que con el correr de tiempo se vuelve más fría para el cuerpo y hay riesgo de hipotermia. Como no se sabe el horario que me va a tocar, hay una probabilidad de que haya una parte de noche", explica.

Una misión por Malvinas

¿Por qué? Es la pregunta que muchos (casi todos) se hacen cuando escuchan el relato de una joven nadadora especializada en aguas frías sin traje de neoprene que tiene el sueño de realizar este cruce. Catalina tiene el apoyo de la fundación No me olvides, que tiene como misión el recuerdo de cada uno de los caídos en Malvinas. Fue la fundación, de la mano de su director, Julio Aro, la que impulsó el reconocimiento de los 123 jóvenes que están enterrados en el cementerio de Darwin.

Catalina practica en sus ciudad, Mar del Plata
Catalina practica en sus ciudad, Mar del Plata

Una pieza clave en la posibilidad de reconocer los cuerpos a traves del ADN fue el inglés Geoffrey Cardozo, el encargado de levantarlos del campo y sepultarlos. No solo eso: también consignó prolijamente qué pertenencias tenía cada uno pensando que, algún día, los familiares podrían identificarlos.

"Todavia quedan ocho cuerpos que no se reconocieron", dice Giaccaglia. "Por eso es muy importante difundir que se acerquen familiares a hacerse una prueba de ADN. Ese es el mensaje que quiero dar y mi mayor motivación para realizar hoy este cruce. Mi idea es unir dos extremos. Algo que es difícil, pero no imposible". A través de la fundación, el Banco Ciudad le donó el pasaje. Cuando llegue a destino, la estarán esperando Julio Aro y Geoffrey Cardozo, ambos postulados para el Premio Nobel de la Paz.

"La de ellos dos juntos es una imagen que tengo en la cabeza. No me la puedo sacar", dice Giaccaglia. "Va a ser muy emocionante. Es la unión de las personas. Quiero mostrar que a través del deporte se pueden dar estos mensajes. El hecho de que tenga esta cuota de emotividad lo hace mucho más importante".

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