Falta poco para que el Cabildo sea porteño
La Dirección Nacional de Patrimonio, sin embargo, afirma que se contradice con el espíritu de la Revolución de Mayo
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Es una vieja disputa entre la Ciudad y la Nación, que ya tuvo varios capítulos a lo largo de la historia argentina. El más reciente, el 22 de agosto último, cuando el Senado aprobó por unanimidad un proyecto de ley por el cual la Nación transfiere a la Ciudad el solar que ocupa el histórico Cabildo de Buenos Aires.
La norma todavía requiere tratamiento en la Cámara de Diputados para entrar en vigor. De ser aprobada, el edificio donde nació el primer gobierno patrio pasará a ser patrimonio exclusivo de los porteños.
Se trata de una iniciativa de los senadores de la Comisión de Asuntos Municipales José María García Arecha (UCR), Carlos Corach (PJ) y Pedro del Piero (Frepaso). Los fundamentos del proyecto hacen referencia al escaso presupuesto que maneja la Dirección Nacional de Patrimonio, Museos y Arte, que tiene a su cargo la administración del Cabildo.
Allí dicen: "Nos preocupa en especial la falta de recursos del organismo nacional encargado de su preservación, el cual, a pesar de la buena voluntad de las personas que lo han dirigido, no ha encontrado la manera de efectivizar acciones tendientes a proteger esta verdadera reliquia cultural y arquitectónica de los argentinos".
La sanción de este proyecto de ley despertó la vieja disputa sobre la jurisdicción y significado de la estampa colonial que se erige frente a la Plaza de Mayo: "En el imaginario colectivo argentino, el Cabildo significa la emancipación del país. Nosotros queremos defender el carácter nacional de este símbolo, y ya hemos recibido el apoyo de provincias como Río Negro, Chubut y Formosa para que este monumento nacional no pase a manos de un solo distrito", aseguró Liliana Barela, directora nacional de Patrimonio.
El Cabildo no administra sus propios recursos. Los museos nacionales tienen un presupuesto global que comprende los servicios y la planta de personal cercano a 1.000.000 de pesos. "La Ciudad, dentro de la crisis, podría administrar de un modo más eficiente el Cabildo que en manos de la Nación. Nunca fue puesto en valor como merece", aseguró el senador García Arecha.
Rechazo
La entidad que agrupa los museos argentinos se opone a la transferencia: "Es contradictoria con el espíritu que animó la Revolución de Mayo e ignora el federalismo que debería estar reflejado en nuestros legisladores. Los orígenes de la Nación remiten a iconos, a símbolos que deben ser custodiados por el Estado nacional. La opción sería que el Congreso votase una partida presupuestaria para el Cabildo", expresó Marta Gaudencio de Germani, vicepresidenta del comité argentino del Consejo Internacional de Museos.
En la Secretaría de Cultura porteña señalaron que "el tema del traspaso es aún muy incipiente" y prefirieron no pronunciarse.
"Es como si la Casa de Tucumán, donde se declaró la Independencia, fuera transferida a esa provincia. Es un símbolo nacional y debe ser defendido como tal", consideró la directora del Museo Histórico del Cabildo, María Angélica Vernet.
"Es un planteo que no tiene sentido. Más allá de los acontecimientos de Mayo, que tuvieron repercusión en la vida de la Nación, el Cabildo es un símbolo de la ciudad", aseguró el senador García Arecha.
Se refiere a que, en 1580, antes de fundar la Ciudad de la Trinidad en el Puerto de Santa María de los Buenos Ayres, Juan de Garay ordenó la constitución de un cabildo, una institución típicamente española que se revitalizó en América por las leyes de Indias: sólo una ciudad era considerada como tal cuando tenía uno.
"El Cabildo no fue únicamente sede del gobierno local, por lo cual los senadores argumentan su traspaso a la Ciudad. Lo mismo representa a los primeros tribunales, al Congreso, al sistema carcelario. En su sede se gobernó, se legisló, se eligieron autoridades, se administró justicia y se encarceló a delincuentes", dijo Vernet.
De hecho, hasta 1810, en la planta baja del Cabildo funcionaron las celdas de la Cárcel Pública y era frecuente ver a los presos conversar con los transeúntes desde las ventanas con rejas que daban a la calle.
El Cabildo actualmente está cerrado al público, ya que el museo está siendo refaccionado, con una inversión de 300.000 pesos. Junto con el Museo Nacional de Bellas Artes y la Casa Histórica de Tucumán, es uno de los monumentos más visitados. El año último recibió unas 65.000 personas, con una entrada de $ 1.
El edificio conserva bastante del original, aunque a manos de las aperturas de las avenidas de Mayo, Roque Sáenz Peña y Julio A. Roca perdió cinco arcos y varios metros de la torre que sostiene el reloj y el campanario.






