
Francia intenta mantener viva la memoria de Carlos Gardel
La comuna de Toulouse colocará hoy una placa en su casa natal, mientras proyectan otros homenajes; un primo de Zorzal y un estudioso dan pruebas de su origen francés
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TOULOUSE.- A pesar de los contratiempos sufridos, los tolosanos están dispuestos a mantener viva la memoria gardeliana. El alcalde de Toulouse, Charles Baudis, descubrirá hoy una placa conmemorativa en la fachada de la casa natal de Carlos Gardel, en 4 rue du Canon d’Arcole, de esta ciudad, en un esfuerzo por reivindicar el pasado francés del Zorzal, actualmente amenazado por lo que aquí se considera una "conspiración uruguaya".
La placa en la casa de la rue Canon d’Arcole no es el único homenaje que proyectan los franceses. Baudis ha ordenado, además, que Gardel tenga su lugar de honor sobre las arcadas del Capitole, la majestuosa sede del gobierno tolosano, donde el artista Raymond Moretti pintará los rostros de 29 tolosanos ilustres, y que su nombre sea colocado a una estación de subterráneo que será próximamente inaugurada en las cercanías de la rue du Canon D’Arcole.
Más aún, Baudis está empecinado en que, aun estando en manos privadas, la casa natal de Gardel sea declarada monumento nacional e impedir así todo cambio en su estructura.
Como si fuera poco, el ministro de Cultura francés, Philippe Douste-Blazy, quien afirma ser "un gran admirador de Gardel", se ha pronunciado a favor de la idea. El proyecto, sin embargo, también podría terminar en la nada, de persistir el tajante rechazo de los uruguayos.
"Yo ya no sé qué hacer para convencerlos", dijo el valenciano José Félix, ex consejero municipal de Toulouse y ángel guardián de la memoria gardeliana.
Me han llegado a preguntar si los certificados oficiales no serían falsos. ¿Para qué vamos a hacer semejante cosa si nosotros no sacamos beneficio alguno de todo eso?
Pero si hay alguien que no puede comprender la actitud de los uruguayos es Henri Brune, el primo de Carlos Gardel que aún vive en el hogar que el Zorzal solía visitar asiduamente cuando él era poco más que un niño.
"La última vez que lo vi fue en 1934. Yo tenía 13 años - recuerda este inspector de escuelas retirado, de 67 años- y Carlitos solía llevarme de la mano al centro de la ciudad. El dormía en el hotel Regina, frente a la estación de trenes, pero venía a nuestra casa muy seguido porque aquí solía parar su madre, Berthe, mientras que él andaba de gira por Europa."
"Era en este rincón de nuestro living comedor, con vista a la calle -señala con la mano- que él se sentaba a escuchar la radio a galena y donde yo tuve la triste experiencia de ser el primero en escuchar la noticia de su muerte cuando fue anunciada en el noticiero. Berthe estaba en Toulouse y fue mi madre quien le tuvo que decir lo que había ocurrido.
"Yo sé que los uruguayos dicen que él nació en Tacuarembó porque tienen un pasaporte que así lo indica -dice Brune-. Lo que no saben, o mejor dicho no quieren saber, es que Carlitos dijo ser uruguayo porque tenía miedo de que al volver a Francia lo declararan desertor por no haber hecho el servicio militar, y por lo tanto no haber participado de la Primera Guerra Mundial. Esto es algo que sabíamos todos en la familia."
El parentesco con Carlitos
Brune aún posee el original de la foto de Carlitos que recorrió el mundo (la de tres cuartos perfil, sonriente y con sombrero chambergo), que él se hizo sacar en un atelier fotográfico durante una de sus numerosas visitas a Toulouse.
De lo que no cabe duda es de que su madre, Berthe (o como la llamaban en el Abasto, "la francesita Berta"), era nativa de Toulouse y que dio aquí a luz a su único hijo. Así lo demuestra el certificado de nacimiento encontrado por José Félix hace más de diez años en los archivos municipales y reproducido en esta página. Allí se señala: "El 11 de diciembre de 1890, a las 2 de la mañana, nació Charles Romuald Gardes en el hospital de La Grave, hijo de padre desconocido y de Berthe Gardes, lavandera, nacida en Toulouse y domiciliada en el 4 de rue du Canon d’Arcole".
Su identidad queda, además, claramente revelada en el testamento que el propio Carlitos firmó poco antes de su muerte y cuya copia aún puede encontrase en el Archivo General de la Nación, en Buenos Aires.
Allí puntualiza haber nacido en Toulouse y que su verdadero nombre es Carlos Romualdo Gardes, pero que "con motivo de mi profesión de artista, he adoptado y usado siempre el apellido de ‘Gardel’ y con este apellido soy conocido en todas partes".
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