
Fueron rehenes durante una hora en su casa de un country
Odisea de una familia en el Olivos Golf
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Vivieron una hora de terror. Nunca pensaron que podían ser rehenes en su propia casa, en un country de la zona norte del conurbano. Estuvieron atados de pies y manos y fueron obligados a permanecer boca abajo. Los delincuentes, que buscaban una caja fuerte que la vivienda, en realidad, no tenía, los intimidaban con pistolas calibre 9 milímetros y no dejaban de gritarles, maltratarlos y amenazarlos psicológicamente.
El hecho ocurrió el martes pasado, pocos minutos después de las 20, en el country Olivos Golf Club, situado en el kilómetro 32 del ramal Pilar de la ruta Panamericana, en Pablo Nogués, partido de Malvinas Argentinas.
Los ladrones, que actuaron con suma profesionalidad, decidieron irse cuando el contador público Matías Brea, de 45 años, logró convencerlos de que en su casa no había ninguna caja fuerte, la cual habían buscado minuciosamente.
Los delincuentes huyeron con un botín de 10.000 dólares, 3000 pesos, una computadora personal, dos alianzas y una agenda electrónica. Escaparon por los fondos del country, por un sector que se comunica con la Panamericana por medio de un arroyo. Se agregó que ninguno de los custodios de la empresa de seguridad que se encarga de vigilar el country advirtió lo sucedido. “Lo que vivimos fue terrible, fue espantoso. No se lo deseo a nadie", afirmó a LA NACION Brea.
Los ladrones irrumpieron armados en la casa de la familia Brea. Por lo menos eran tres sujetos. Uno estaba vestido con ropa de similares colores a la de una empresa de seguridad.
"Apenas entraron en mi casa se cubrieron los rostros con capuchas", agregó el contador público.
A los gritos y con maltratos, preguntaban dónde estaba la caja fuerte. "Estaban convencidos de que tenía una caja fuerte escondida en algún lugar de la casa", explicó.
Los asaltantes que ingresaron en la casa de la familia Brea no estaban solos. Afuera tenían apoyo de algunos cómplices.
"Utilizaron un teléfono celular para comunicarse con alguien que estaba fuera del country. Apenas irrumpieron en la casa, uno de los ladrones llamó a otra persona y le dijo: «Ya estamos adentro»."
En el momento del robo, en la casa estaban el contador público, su mujer, dos de sus hijos, dos amigos y la empleada doméstica.
Los siete rehenes fueron atados de pies y manos. Los ladrones utilizaron precintos plásticos y corbatas para reducir a las víctimas del robo.
"Constantemente ejercieron una gran presión psicológica sobre nosotros", relató el profesional.
Los ladrones revolvieron toda la vivienda. Estaban desesperados buscando la supuesta caja fuerte. A Brea le apoyaron el caño de una pistola calibre 9 milímetros en la cabeza. Querían que dijera dónde estaba el cofre. Hasta amenazaron con llevarse secuestrado a uno de sus hijos.
"Esto le puede pasar a cualquier persona que vive en este inseguro conurbano bonaerense. Vivimos a la buena de Dios", dijo Brea con indignación a LA NACION.
El contador les entregó a los ladrones el dinero que de casualidad tenía en su casa: 10.000 dólares y 3000 pesos. Esa plata la tenía por cuestiones laborales.
"Se manejaron con mucha profesionalidad. Me exigían más dinero que el que tenía. Nosotros estábamos indefensos", agregó Brea.
Con mucho cuidado para no irritar a los delincuentes, de a poco, el contador logró convencer a los ladrones de que en la casa no había ninguna caja fuerte.
"Después de una hora se dieron cuenta de que no les mentía. Les dije la verdad. Lo de la caja fuerte no era cierto", agregó el profesional.
Puerta de servicio
Cuando se cansaron de buscar en vano el supuesto cofre con el dinero, los ladrones decidieron irse. Tomaron las llaves del automóvil del contador y salieron por la puerta de servicio.
"En un principio se querían ir conmigo para así poder salir por el acceso principal del country. Pero después desistieron de esa idea", recordó el contador.
El automóvil lo dejaron abandonado cerca de la cancha de golf de 27 hoyos que tiene el country. Por allí hay un arroyo que se comunica con la Panamericana. Escaparon por esos fondos.
"Para cualquiera de nosotros será imposible poder reconocer a los delincuentes. Sus rostros estaban muy bien tapados", dijo Brea.
El episodio fue instruido en los tribunales de San Martín.
La inseguridad en los countries parece no tener freno. Hasta este episodio, en lo que va del año, ya hubo 14 robos y una violación en barrios cerrados.
La zona más caliente sigue siendo el norte del conurbano, donde justamente la familia Brea fue víctima de otro violento asalto.
Los últimos atracos
En Pilar y Guernica
- El fin de semana del 13 de enero fueron asaltados dos countries; en Ayres del Pilar, de Pilar, sustrajeron dinero y joyas; en el San Eliseo, de Guernica, robaron 100.000 dólares de tres casas.
Otros dos countries robados
- El 24 de enero irrumpieron en el barrio cerrado María del Parque, en Parque Leloir, y el 13 de febrero, asaltaron una casa en el Tortugas Country Club.





