
Gresca por el predio de GEBA
También golpearon a un fotógrafo y a una cronista del diario Clarín; acusaciones cruzadas
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Una cronista, un fotógrafo y un chofer del diario Clarín, más dos dirigentes de la Asociación Amigos del Lago de Palermo, fueron agredidos ayer a golpes de puño y a puntapiés cuando se levantaba un cerco en los alrededores del club de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires (GEBA).
Anteanoche, la entidad deportiva había levantado un cerco perimetral que había sido retirado anteriormente por el gobierno porteño, al afirmarse que ese terreno había sido usurpado por el club.
Mientras el personal del matutino y miembros de la citada asociación acusaron de la golpiza a "un grupo de socios del club", los dirigentes de GEBA dijeron todo lo contrario:"Los agresores fueron los Amigos del Lago".
La periodista Gabriela Vigo y el fotógrafo Rubén Dubrowsky llegaron cerca del mediodía a Dorrego y Freyre, donde los esperaban Osvaldo Guerrica Echevarría y Enrique Altpen, presidente y secretario de la agrupación vecinal, para recorrer la zona.
Allí, autoridades de GEBA habían vuelto a colocar el alambrado divisorio que el gobierno porteño retiró varias veces debido a que, según los funcionarios, "ese terreno no les pertenece; el club lo está usurpando".
Al acercarse al sector de las canchas de tenis se generó un confuso episodio:tras una serie de insultos cruzados por la posesión del predio, los dos miembros de la asociación y otros tantos socios se trenzaron a golpes de puño y a puntapiés: el resultado fue cinco heridos leves y seis detenidos, incluido Guillermo Muñoz, chofer de Clarín.
Gabriela Vigo, que sufrió una herida en su hombro derecho por la caída de una columna que sostenía el alambre, acusó de la agresión a dos socios de GEBA.
"Estábamos hablando con Guerrica y con Altpen y aparecieron corriendo dos hombres que comenzaron a insultarnos. Cuando vieron a Rubén sacando fotos, se le fueron encima a él: le querían quitar la cámara y le pegaron patadas. Los que estaban dentro del club comenzaron a agitar el alambrado y se cayó una columna justo en mi hombro. Por suerte, un joven socio, avergonzado de lo que estaba pasando, me llevó a la enfermería, pero los agresores fueron los socios", agregó la cronista cuando fue a declarar a la comisaría 23a.
El presunto agresor, que quedó detenido con la gente de Clarín y los vecinalistas en dicha comisaría, es Miguel Selinger, un comerciante, de 61 años, que tres veces por semana hace footing alrededor del predio.
Altpen y Guerrica Echevarría coincidieron con Vigo: "Los agresores fueron ellos; imagínese que nosotros no vamos a ir al lugar con los periodistas a pegarles a los socios; además, habíamos llamado también a La Nación para que vinieran; sería una locura generar semejante escándalo para que al otro día salga en todos los diarios".
El club también denuncia
En la seccional también estaba Jorge Conte, el presidente de GEBA. Aunque no vio nada de lo que pasó, dijo que, según los testigos del club, "los de Amigos del Lago se colgaron del alambre y como estaba el cemento fresco se cayó y lamentablemente golpeó a la periodista:ellos insultaron a un par de socios que pasaron por allí porque les habían pedido que no rompieran el cerco y de ahí pasaron a los golpes".
Todas las miradas acusadoras a apuntan a Selinger, pero el hombre no quiso hablar con la prensa: salió corriendo por una puerta lateral de la comisaría tapándose el rostro con las manos.
Su esposa, Cristina, accedió a dialogar con La Nación tras la huida de su marido: "El está muy cansado, déjenlo en paz; además, le pegaron por todas partes, lo tuvieron en el piso y no lo dejaban levantarse de tantas patadas que le dieron. El va ir ante la Justicia para denunciar a los vecinalistas por las agresiones".
Anoche, la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas, ADEPA, condenó la agresión. Tomó intervención en la causa el juez Luis Alberto Schelgel. Los abogados de Clarín y los de Amigos del Lago anunciaron que denunciarán a Selinger ante la Justicia por las agresiones.
La relación ya era tensa
La relación entre la Asociación Amigos del Lago de Palermo y GEBA era muy tensa, pero pensar que iban a terminar a los golpes no estaba en los planes de nadie.
En 1997, los vecinalistas denunciaron a la Justicia que el club "ocupó 17.000 metros cuadrados de espacio verde que no le pertenecen". El Gobierno de la Ciudad decretó que se recuperara ese espacio a pedido de la Fiscalía Nº 33, que intervine en el tema.
Pero GEBA presentó un recurso de amparo y la Cámara de Apelaciones hizo lugar. Por ello, el titular del club, Jorge Conte, ordenó la colocación del controvertido alambrado, que, primero en abril y más tarde en junio último, la comuna había retirado para que ese espacio fuese de uso público.
Una ley nacional y una ordenanza local, ambas de 1993, hicieron caer todas las tenencias precarias que los clubes tienen sobre sus predios. Por ello, GEBA, que funciona allí desde hace 17 años y tiene 33.000 socios, debía adecuarse a esas normas.
La política de anular las concesiones irregulares de espacios verdes que lanzó la gestión de Fernando de la Rúa consiguió recuperar el Campo de Golf, el Velódromo, el club YPF, el espigón Dorrego y tiene en vista el balneario Coconor, entre otros predios.
En los últimos tiempos, GEBA y el gobierno porteño intentaron llegar a un acuerdo por las tierras, pero el tema llegó al terreno judicial y tras la gresca desatada ayer, se transformó en un escándalo de proporciones impensadas.
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