
Habrá buses articulados en la ciudad
Son formaciones de dos coches, unidos por un fuelle; integrarán la flota de colectivos que circulan por avenidas anchas
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A fines de año, decenas de buses articulados -son dos coches unidos por un fuelle, con capacidad para 160 pasajeros- recorrerán la ciudad, integrados a la flota de varias líneas de colectivos que circulan por avenidas anchas.
La prueba piloto para verificar el rendimiento del equipo en la calle y evaluar la aceptación de los usuarios será realizada la semana próxima con un circuito entre la estación de trenes de Retiro y la Facultad de Derecho, por las avenidas Del Libertador, Figueroa Alcorta y Pueyrredón. Así lo informó a LA NACION el ministro de Planeamiento y Obras Públicas porteño, Juan Pablo Schiavi.
Fue el gobierno de Jorge Telerman el que, junto con el apoyo de la Secretaría de Transporte de la Nación, impulsó la incorporación de estos vehículos de 18 metros de largo a la red de transporte público con el propósito de ofrecer en el corto plazo una alternativa de movilidad que traslade mucha gente en poco tiempo.
"Es lo que llamamos un medio de alta productividad. El bus articulado es el tercero, después del tren y del subte. La meta final es reducir la cantidad de autos que ingresan en la Capital cada día, ampliando y mejorando la red de transporte público. La extensión del subte es una alternativa, pero a un mediano plazo. Esto es más rápido. Diseñaremos carriles preferenciales", sostuvo Schiavi.
Las unidades -explicaron a LA NACION fuentes del Grupo Plaza, la empresa que primero operará este tipo de equipos- son importadas desde la fábrica de la automotriz sueca Volvo en Curitiba, Brasil, y cuestan unos 500.000 pesos cada una.
Curitiba es una de las ciudades pioneras en el empleo de los buses articulados, en torno de los cuales integraron el resto de su red de transporte público en los años 80. En América latina también funcionan con éxito en Santiago, Chile.
El primer ejemplar, que será utilizado en la prueba piloto por Retiro y Recoleta, llegó al país hace meses y permanece en la planta del Grupo Plaza en San Martín, provincia de Buenos Aires.
Ampliar la flota
"Estamos tramitando la licencia de configuración, una suerte de homologación del modelo. Pensamos, en una primera etapa, traer unas 40 unidades. La demanda de servicio creció y necesitamos ampliar la flota. Entonces, en lugar de sumar colectivos comunes, consideramos esta alternativa para trayectos largos y rápidos", dijeron las fuentes.
Entre las posibilidades de incorporación de los buses que analiza la transportista, figuran las líneas 61 y 62, que efectúan buena parte de su recorrido por avenidas anchas -como las del Bajo y Pueyrredón- y prácticamente circunvalan la ciudad.
También, alguna línea paralela al tren Sarmiento, operado por el mismo consorcio, que circule por la avenida Rivadavia. Otra opción, según los voceros, es utilizarlos para servicios rápidos por las autopistas.
Este tipo de vehículo con fuelle ya transitó por la ciudad y otros distritos del país. Entre otros casos, vale mencionar su empleo en la línea 148, entre Florencio Varela y Constitución, a fines de los años 80 y principios de los 90, y en el servicio de pre y posembarque de Buquebús.
Pero hay otras propuestas, además de las presentadas por el grupo Plaza. El jefe de gobierno porteño, por ejemplo, quiere ver los buses articulados andando por la avenida Juan B. Justo.
"Como, por el arroyo Maldonado, debajo de Juan B. Justo no se puede excavar para llevar el subte, este medio de transporte es una alternativa de alta productividad válida para la zona. Tampoco descartamos que se agreguen a líneas que circulan por la General Paz. Estos buses sirven como sistema troncal, en torno de los cuales se estructuren los colectivos, acercándoles pasajeros", relató Schiavi.
El subsecretario de Tránsito porteño, Gustavo Alvarez, indicó que, efectivamente, la empresa DOTA mostró su interés por explotar estas unidades en la avenida que separa la Capital y la provincia de Buenos Aires.
Y aclaró que, a diferencia de los colectivos, estos vehículos tendrán paradas cada 400 metros, situación que también colaborará en una menor congestión del tránsito.
"Yo estimo que, a fines de año, ya se habrá incorporado una buena cantidad de buses articulados a la red de transporte de la ciudad. Una vez que concluya la homologación, podremos tener unos 100 en un semestre", dijo Telerman, entusiasmado, a LA NACION.
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