
Hubo heridos y destrozos tras una fiesta de egresados
Ocurrió en Flores; el detonante de la pelea fue una camiseta de San Lorenzo
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Vidrios por todos lados. La entrada de un garaje en ruinas. Autos dañados. Dos adolescentes con cortes. Un teléfono público roto...
El tendal de destrozos corrió por cuenta de un grupo de estudiantes que, al salir de la fiesta de egresados, protagonizó una batalla campal. Volaron piedras, botellas y trompadas, a metros de Rivadavia y Nazca, en Flores, donde hay ocho boliches y pubs donde suelen realizarse ese tipo de festejos. Según denuncian los vecinos, casi siempre con este tipo de finales, en los que la policía llega sólo cuando ya todo pasó.
El último hecho ocurrió en la madrugada de ayer, en avenida Rivadavia al 7400, a lo largo de toda la cuadra. "El descontrol se desató, cuando un chico con la camiseta de San Lorenzo entró en el estacionamiento para refugiarse de un grupo de estudiantes de Huracán que lo estaba persiguiendo", dijo a LA NACION Fernando Giménez, encargado del garaje de Rivadavia 7462, mientras juntaba los vidrios rotos.
"Eran unos 20 y cuando lo encontraron se armó una batalla campal. Todos contra todos...Incluso sacaron la manguera extintora y la abrieron. Gracias a Dios el agua no salió, porque sino podrían haberse electrocutado", explicó Giménez.
El hombre aseguró que los efectivos de la comisaría 38a. llegaron cuando todo había terminado. No hubo detenciones. Y no pudo decir si los responsables eran egresados del colegio Urquiza, que tuvieron su fiesta en The End, en Rivadavia 7428.
Fuentes policiales dijeron que investigan los hechos y que recibieron denuncias de que los responsables habían sido "alumnos de Villa Soldati que festejaron el fin de curso en el boliche Clearing, en Rivadavia 7467", donde desde hace varios meses en realidad funciona el local The Loft.
Sin embargo, en ese local aseguran que anteayer el local bailable no abrió sus puertas. Así lo dijo Jorge, un sujeto bizco y de dientes marrones, que se identificó como empleado y no quiso dar su apellido. "Les pido que se retiren... acá no pasó nada porque no abrimos anoche (por anteayer)", dijo desde la puerta, mientras dos adolescentes entraban cajones de cerveza que, decían, eran para la fiesta de egresados de esa noche.
Alcoholizados
Vecinos de la cuadra consultados por LA NACION denuncian que los adolescentes estaban alcoholizados, lo que fue confirmado por fuentes policiales. Walter Amato, gerente de The End, presente en el lugar en el momento del enfrentamiento, reconoció que durante la fiesta se había vendido alcohol, aunque los estudiantes fueran menores de edad. "Se vendió alcohol normalmente, había padres en la fiesta. Hace dos años que no hacíamos fiestas de egresados porque siempre ocurre esto", dijo Amato. El de él, un Tempra blanco, fue uno de los dos autos abollados en la pelea. Además, hubo dos heridos, aunque no de gravedad: un estudiante, con un corte en la mano y el empleado de seguridad del garaje, que recibió el impacto de una piedra y fue llevado al hospital Piñero.
Los vecinos dicen que esto pasa todos los fines de semana. "El domingo otro grupo rompió mi vidriera", aseguró Ricardo Campana, dueño de una mueblería en Rivadavia 7579.
"Todas las mañanas aparecen botellas y charcos de sangre en las veredas. Siempre hay enfrentamientos entre los chetos de The Loft, y los seguidores de la cumbia villera de The End", explicó Mario Sánchez, que atiende una farmacia a metros del lugar de la pelea de ayer. El frente está recubierto con rejas, igual que la mayoría de los locales de la cuadra. "Los botellazos vuelan para todos lados: vidrieras, autos, cabezas. Pero no puedo quejarme porque yo lo vendo", admitió Luis Sánchez, dueño de unacervecería, en Rivadavia 7485.
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