
Insólita disputa por un parque nacional
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Sitio natural de enorme belleza, el Parque Nacional Talampaya, de La Rioja, es víctima de una insólita disputa en la que chocan intereses económicos y ecológicos.
El gobierno de La Rioja reclamó ayer para sí "la custodia y preservación" del área protegida nacional, aduciendo falta de cuidados y ausencia de los guardaparques desde hace 35 días.
Talampaya se convirtió en parque nacional por la sanción de una ley del Congreso de la Nación en mayo de 1998.
En agosto último, según lo consignó La Nación en forma exclusiva, un decreto presidencial autorizó la construcción en el parque de un hotel internacional, lo que mereció serias objeciones de los ambientalistas.
Fuentes de Parque Nacionales consideran que el reclamo provincial constituye una presión para que se autorice la construcción del complejo, cuya prohibición se anunciará el martes próximo.
El Parque Nacional Talampaya, que la Unesco contempla para incorporar al patrimonio de la humanidad, está siendo objeto de una pulseada entre el gobierno de la provincia de La Rioja, que lo cedió al Estado nacional en 1997 y ahora dice que lo quiere recuperar, y la Administración de Parques Nacionales (APN), que prohíbe la construcción allí de un hotel.
Entre lo que se quiere y lo que se puede siempre están las leyes. Para que Talampaya pasase otra vez a ser de jurisdicción provincial sería necesaria una ley. Sin embargo, para el director de Turismo riojano, Adolfo Scaglioni, bastó levantar un acta ante la escribana pública Griselda Rearte de Fernández "para asumir tareas de custodia, preservación y funcionamiento de las actividades" del parque.
Según el funcionario, Talampaya sigue siendo nacional. "Pero vamos a luchar para que vuelva a la órbita de la provincia. Aunque si esto no sucediera, y en virtud de que el convenio de traspaso lo permite, se pedirá intervención en el manejo del parque", dijo.
La situación es compleja. Scaglioni aduce que no había guardaparques, que "sólo aparecieron el 13 de marzo, cuando llegó un representante de la Unesco para evaluar la posibilidad de declararlo patrimonio de la humanidad. En Semana Santa -dijo- lo visitaron unas 1800 personas y estuvo librado a la suerte de Dios. No hubo ningún tipo de resguardo del importante patrimonio arqueológico".
Una explicación sería que, a pocos días de que el consejo consultivo de Parques Nacionales prohibiera construir un hotel cinco estrellas dentro del Parque NacionalTalampaya, el gobierno de La Rioja decidió iniciar la recuperación de esa área protegida, en una acción sin precedente y de nula legalidad.
Peligra la inversión
La construcción del hotel internacional, permitida por un decreto de agosto de 1999, tal como lo publicó La Nación en exclusiva, es impulsada por el gobierno provincial. El proyecto, a cargo de la empresa privada Naindo SA, fue presentado por el gobernador Angel Maza en marzo del año último. "La demora haría peligrar la inversión de 8 millones de dólares" prevista, reconoció ayer Scaglioni, ya que la concreción del proyecto "está trabada".
Una fuente de la conducción actual de la APN definió la apropiación por vía notarial como "un golpe de efecto -dijo- para presionar en la negociación". En otros sectores de APN se lo vio como una provocación.
Uno de los dos guardaparques del área, Sergio Domber, con quien La Nación habló por teléfono, desde su casa en Villa Unión, el pueblo más cercano a Talampaya, indicó que la camioneta Isuzu en la que se desplazan para ir a trabajar "hace 45 días que no funciona por falta de un repuesto, difícil de conseguir, ya que es importada".
Si bien Domber aceptó que hace días que no se traslada al parque, agregó que, desde que trabaja allí, es la primera vez que esto sucede, ya que antes de esta administración los cuidadores nunca contaron con vehículos. "Cuando pertenecía a la provincia (durante más de 25 años), si los encargados veían a un cazador no podían más que llamar por teléfono, porque no tenían camioneta", dijo.
Talampaya es un parque situado 250 kilómetros al sur de la capital riojana y forma parte de un sistema geográfico y arqueológico que incluye Ischigualasto (el Valle de la Luna), en San Juan, también contemplado por la Organización de las Naciones Unidas. Lo visitan unas 30 mil personas al año, que dejan 150 mil dólares.
El área protegida riojana fue parque provincial durante 25 años, hasta que la provincia la cedió por convenio y pasó a depender de la APN en mayo de 1998, tras ser aprobada una ley en el Congreso de la Nación.
Detrás de la intención de recuperar el parque posiblemente esté la futura declaración de la Unesco. Quizá la provincia resienta haberlo cedido, ahora que será mundialmente reconocido.
En marzo último, Paul Dingwall, geólogo y experto en áreas protegidas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, visitó extensamente tanto el Talampaya como el Ischigualasto, junto con técnicos y asesores deAPN. Fue para la evaluación (favorable, según se dejó entrever a La Nación ) que presentará ante la Unesco.





