
La Argentina tiene el récord de psicólogos
Existen 111 profesionales por cada 100.000 habitantes
1 minuto de lectura'
"Imaginate que estás viendo Buenos muchachos -una de gángsters empapada de violencia y corrupción- e inmediatamente aparece Woody Allen." ¿Una alusión, acaso, a la Argentina pretérita y actual? Bien podría serlo. Sin embargo, se trata del cineasta Harold Ramis sintetizando, de un plumazo, su última realización fílmica: "Analízame".
No se sorprenda si aquel título le resulta atractivo o familiar; después de todo, en nuestro país existen más psicólogos per cápita -111 por cada 100.000 habitantes- que en el resto del mundo, excepto Uruguay. Y aún más, Buenos Aires y New York se disputan cabeza a cabeza la peculiaridad de ser las ciudades con más psicoterapeutas, incluidos psicólogos y psiquiatras.
¿Nos remontamos al pasado? A mediados de la década del 30, psiquiatras argentinos de avanzada (Enrique Pichon-Riviére y Arnoldo Rascovsky) ya estaban en contacto con la obra de Freud. En los años 40, con la ola inmigratoria europea, llegaron al país destacados psicoanalistas que huían de la persecución racial desatada por los nazis (Marie Langer). También retornaban psicoanalistas que se habían formado en el Viejo Mundo (Angel Garma y Celes Cárcamo). Y en 1942, al crearse la Asociación Psicoanalítica Argentina, la disciplina comenzó a ejercitarse sistemáticamente.
Aumento sostenido
En los años posteriores se desarrolló la escuela argentina de psicoanálisis, pionera en el desarrollo de las psicologías dinámicas en la Argentina y América latina.
Desde entonces, el número de psicoterapeutas ha ido en ascenso: de 5500 psicólogos en 1974, y 20.100 en 1985, a 35.000 en la actualidad; además de 4700 médicos psiquiatras y 10.000 especialistas dedicados a terapias ocupacionales, psicología social y otras disciplinas análogas.
Pero los números, finitos, son apenas un reflejo de lo que ocurre en un país que es el tercer mercado de las películas de Woody Allen, después de los Estados Unidos y Francia, y donde las propias sesiones de terapia llegan a discutirse tan abiertamente como un partido de fútbol.
Ahora bien, ¿cómo descifrar ese interés masivo por analizarnos, que perdura con intensidad en el tiempo?
No existen estudios científicos sistemáticos que expliquen seriamente el fenómeno, comentó el epistemólogo Gregorio Klimovsky, en una conversación con La Nación .
Para él, parte de la respuesta estaría encerrada en la propensión argentina al esnobismo y a las tendencias intelectuales europeas, y en una historia marcada por el desempleo, los sucesivos golpes de Estado y los gobiernos ineficaces. "La constante inestabilidad socioeconómica, que produce una gran incertidumbre por el futuro, puede llevar a que la población busque apoyo psicológico", añade Klimovsky.
Traumas sociales
El doctor Gabriel Jure, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina, señaló que "el psicoanálisis ayuda a elaborar no sólo los traumas sufridos durante la infancia sino también aquellos de índole social que, en nuestro caso, han sido varios".
"Los argentinos han tenido algunos modelos indeseables, que grabaron la mente y el espíritu de los ciudadanos con rasgos tan negativos como la falta de ética y de solidaridad, expresó el doctor César Forster, de la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires. Y agregó que "la televisión no es la única causa de la violencia actual: la violencia pasada también influye".
Por su parte, Jure reparó en el duelo por la "madre tierra" perdida y en la adaptación al "nuevo hogar" que sufrió el crisol de razas que debió emigrar a nuestro país. Durante el largo período de expansión económica, entre 1880 y 1930, la Argentina recibió a 6 millones de inmigrantes, en su mayoría españoles e italianos, triplicando de esa forma su población inicial.
A partir de entonces, el psicoanálisis ofrecería -principalmente a los hijos de esos inmigrantes, ahora inmersos en una etapa de aplastamiento económico, político y social- la posibilidad de acercarse a un conocimiento de sus raíces, de su pasado y de sí mismos. En suma, de conocer la propia identidad.
El mismo Enrique Pichon-Riviére, considerado el fundador del freudismo argentino, reconoció que su deseo de ser analista provenía de la voluntad de ver claro entre dos culturas: nacido en Ginebra y de familia francesa, en 1911 se instaló en el Chaco y después en Goya, ex territorio de los indios guaraníes.
"Decir argentino -escribió Borges- es una abstracción. Tendríamos que saber si es provinciano, si es porteño, de qué barrio de Buenos Aires es, a qué clase social pertenece..."
La permanente convivencia en la diversidad étnica -un rasgo saliente de la identidad nacional- originó la necesidad de construir identidades personales más sólidas, dijo a La Nación el presidente de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires, Miguel Tollo.
En este contexto, el film "Analízame" se presenta como un sugestivo título cinematográfico, pero también como una fiel alusión a la más reciente etapa de nuestra historia.
1
2Nuevo parte médico: cómo sigue Bastián, el niño de 8 años que quedó en estado crítico al chocar un UTV y una 4x4 en Pinamar
3La nueva “pirámide alimenticia de Trump”: qué hay que priorizar y reducir para una vida sana
4Pinamar establece medidas estrictas para la circulación de UTV y otros vehículos en La Frontera



