
La cría de vicuñas en cautiverio logró frenar su extinción
Control: el camélido amenazado por la caza se reproduce en criaderos para explotar su lana sin afectar la subsistencia de la especie.
1 minuto de lectura'
SALTA.- El alerta ecológico ayudó a detener la matanza y a abrir cauces de conservación de un mamífero oriundo de la región cordillerana: la vicuña. Para procurar ahora el aprovechamiento sustentable, ya funcionan 19 criaderos en el Noroeste, alimentados en el inicio desde la Estación INTA de Abra Pampa, Jujuy.
La iniciativa de producir fibra de vicuña en cautiverio se basa en la intención de evitar la depredación del camélido, aunque se trate de una apuesta a largo plazo.
La utilización de este recurso en la confección de prendas de vestir, desde la época del imperio incaico, fue la causa del sistemático exterminio de ejemplares por la caza indiscriminada.
Exactamente 4.155.295 hectáreas integran hoy el área de reserva, desde Jujuy hasta el sur de San Juan, en la cordillera andina, y por arriba de los 3300 metros sobre el nivel del mar. A esta estrecha franja se encuentra confinado este camélido, exclusivamente americano, que en el pasado deambuló hasta en las sierras pampeanas.
Las provincias vicuñeras son Jujuy, Salta, Catamarca, La Rioja y San Juan. En 1993, conformaron la Comisión Regional de la Vicuña para coordinar acciones de protección de la especie. Desde entonces, se reúnen periódicamente para analizar la situación.
El coordinador del comité, el catamarqueño Raúl Vera, calculó la población actual en 45.000 ejemplares, una cifra que denota recuperación. El mayor control permitió, por ejemplo, aumentar en La Rioja de alrededor de 300 ejemplares en la década del 70 a más de 5000, según las últimas estimaciones.
Por un censo nacional
El encuentro más reciente se realizó en la Dirección de Medio Ambiente y Recursos Naturales de Salta. Allí se reiteró la necesidad de encarar el censo nacional de este camélido para complementar los relevamientos parciales.
Se indicó que en un recuento en la zona andina salteña, que abarcó sólo parte del territorio de la reserva, se contabilizaron 2500 animales. En Jujuy suman más de 20.000; en San Juan, 6300, y en Catamarca, 5700.
No es fácil vigilar los miles de kilómetros cuadrados del área protegida de posibles cazadores furtivos. En Jujuy, comentó a La Nación Osvaldo Valbuena, de Recursos Naturales, se realizan secuestros de fibra de vicuña en acopios o en transportes autorizados de lana de oveja o de llama.
En abril último, se descubrieron nueve trincheras de cazadores en Los Andes, Salta, agregó la licenciada Sonia Chavarría de Zjaria, de Medio Ambiente de esta provincia.
A tal punto llegó la explotación ilegal de este mamífero, que la Gendarmería tomó como uno de sus objetivos principales el cuidado de los recursos naturales, dijo el comandante Herminio Aramayo.
Demanda internacional
Una demanda mundial de 30.000 kilos anuales de fibra de vicuña alienta la producción en cautiverio. Un poncho de lana de este animal puede costar $ 2800, estimó Arce, pero en Europa o en los Estados Unidos el precio es mayor.
De cada camélido se obtienen 330 gramos cada dos años, de una excelente calidad, superior a la de las vicuñas silvestres. Hay catorce criaderos en Jujuy, cuatro en Salta y uno en Catamarca.
Su establecimiento fue posible porque las normas internacionales de protección de la fauna autorizaron a comercializar las prendas de vicuña extraídas en esquilas de proyectos de desarrollo sustentable.
Sólo la Cooperativa de San Pedro Nolasco de Los Molinos -en los Valles Calchaquíes salteños- avanzó en un proyecto de aprovechamiento facilitado con 59 ejemplares, porque hay numerosos artesanos dispuestos a trabajar en telares centenarios.
Pero, en general, los otros criadores, por ahora, apenas están preocupados por domesticar la especie. Pablo Gonzalo Yurquina -con 40 animales en Humahuaca- contó que, aunque ya está esquilando, las cantidades no son aún significativas.
Yurquina solicitó un mayor apoyo oficial en créditos blandos y para que le faciliten las vías de comercialización. Si no se abren canales, sostienen los productores, todos terminarán vendiendo sus fibras a intermediarios.
La vicuña constituye una alternativa económica para zonas con escasas posibilidades de producción, pero los gastos que demanda instalar un criadero disuaden a los empobrecidos habitantes de la puna salteña y jujeña y de la zona andina catamarqueña.
En San Juan, sólo interesa conservarlas, en su inaccesible reserva San Guillermo.
De cara al 2000, la situación de este camélido confirma la necesidad de una protección legal efectiva para evitar su desaparición.





