
La delgada línea roja entre movilero y mediador
En vivo: minutos antes de ser reducido, el delincuente habló por televisión, tras negarse a dialogar con la policía.
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Mientras los periodistas televisivos se peleaban en la vereda, el cronista de América TV Jorge Pizarro pudo llegar al cuarto piso del edificio de Bartolomé Mitre al 1900.
Minutos antes de las 19 se escuchó en vivo el primer diálogo entre el captor y los dos mediadores de la Policía Federal.
Mediador: -Te lo pido por favor, no termines en una locura. Acá están los periodistas que pediste y te está mirando todo el país.
Asaltante: -Yo no veo ningún periodista y a Pizarro no lo conozco.
El contacto con los medios se interrumpió. Sólo a las 20.2, Claudio Orellano, conductor de Crónica TV, se comunicó por teléfono con el delincuente atrincherado.
Orellano: -Lo que te pido es que ayudes a entrar a los camarógrafos del canal.
Asaltante, identificado como Toqui: -Yo quiero que entre el camarógrafo de Crónica, pero la policía no quiere.
O: -Nosotros nos comprometemos a que no va a pasar nada.
T: -Pero que no me hagan la que le hicieron al pibe de Rosario, que le dijeron que era un periodista y se le metió un policía con una cámara y le pegó un tiro.
O: -Nosotros estamos atentos a tu pedido. Nuestros camarógrafos tienen una credencial que los identifica.
T: -Pero la policía trabaja de eso y puede hacer la credencial.
O: -Hay dos camarógrafos del canal ahí, uno de llama Alejandro Manggifesto y el otro Carlos Arestequi...
T: -Me estoy poniendo nervioso, me estoy poniendo muy loco.
O: -Nosotros nos comprometemos a que no va a pasar nada.
T: -Ya estoy más tranquilo, yo quiero que entren los periodistas vestidos con shorts y en cuero.
O: -Yo te doy todas las garantías de que no va a pasar nada y te aseguro que los que van a entrar son periodistas del canal.
T: -Mirá que si no acá se arma una masacre.
O: -Te pido que te tranquilices, nosotros somos un medio serio. Estamos en comunicación con tu hermana Eva Díaz que te quiere hablar...
T: -Pero yo no soy Díaz y además no conozco a ninguna Eva, me estás chamuyando .
O:-Tranquilizate, por favor.
Eva: -Hola Toqui...
T: -No te conozco, yo no conozco a ninguna Eva.
E: -Fue mamá para allá.
T: -Deme con el periodista, porque yo a usted no la conozco. ¿Y ahora cómo sé que sos de Crónica? Vos me pasaste con una señora que no conozco.
O: -Para que nos creas te vamos a pasar la marcha que identifica al canal.
T: -Yo no soy ningún ingenuo, me estás tratando como a un chico porque esa musiquita la puede tener cualquiera en un cassette.
O: -¿Vos conocés a Riverito, el que canta los números?
T: -Pero hasta yo lo puedo imitar a Riverito, salió el oooocho , ¿me salió bien?
O: -Sí, te salió muy bien.
Riverito: -¿Por qué no pedís un televisor para que veas que somos Crónica?
T: -A ver, Riverito, ¿cómo sos vos?
R: -¿Yo?, soy el pelado del rulo.
O: -Está subiendo tu hermana al cuarto piso.
T: -Váyase, señora, a mí no me chamuye .
A las 20.21, mientras Toqui conversaba con Eva por la mirilla de la puerta, uno de los rehenes agarró el arma de su captor y le disparó en la pierna derecha.
Al escuchar los disparos, los efectivos policiales ingresaron en el lugar y entre cuatro oficiales redujeron al delincuente.
Exactamente veinte minutos después, Toqui salía del edificio con la pierna vendada.
"¿Por qué lo hice? Porque nadie me da trabajo", dijo el delincuente, antes de subir a una ambulancia.





