
La falta de educación vial es una constante
En el 2000 hubo tibios intentos para ordenar el caos
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Termina el año 2000 y las pocas novedades anotadas durante éste en materia de tránsito no sirvieron para revertir el caos vial en nuestro país.
La Argentina aún ostenta un índice inquietante de muertos en accidentes automovilísticos; el desorden en la circulación vehicular no perdona calles ni avenidas ni rutas, y la mayoría de la gente, cuando se sienta detrás de un volante, no respeta las reglas necesarias para marchar sin roces a la par de otros automovilistas.
Sin embargo, algunas medidas adoptadas desde el ámbito oficial contribuyeron para calmar las actitudes intempestivas de los conductores. Otras dejaron puertas abiertas para tener un mejor diagnóstico de nuestro sistema vial, ordenarlo y hacerlo menos peligroso.
Con el regreso del control fotográfico de infracciones a la Capital, el 26 de octubre, los automovilistas sacaron el pie del acelerador y redujeron la velocidad de marcha tanto en las autopistas porteñas como en los accesos a la ciudad.
Lo hicieron temerosos de recibir multas suculentas, casi como para reforzar la creencia de que los argentinos somos hijos del rigor.
"Por la avenida Lugones, representativa de las demás, antes captábamos rodados a 142 kilómetros por hora. Pero en noviembre, las máximas bajaron a 118 km/h. Eso sí: en diciembre, volvimos a notar un incremento durante los fines de semana", afirmó Rodolfo Chaves, gerente general de Siemens Itron, firma encargada del seguimiento con cámaras del tránsito.
Es en este terreno donde se registró una modificación positiva, palpable y cuantificable del comportamiento entre quienes conducen automotores.
A prender las luces bajas
Todavía, en cambio, no hay números para confirmar si resultaron exitosas en la práctica las legislaciones recientemente sancionadas en cinco provincias que obligan a los automovilistas a circular con las luces bajas encendidas todo el día en cualquier tipo de camino.
Sin duda, la adhesión de distintos Parlamentos provinciales a esta imposición y su estudio en el Congreso de la Nación resultó un avance significativo logrado este año en la búsqueda de disminuir la gran cantidad de accidentes viales.
La Cámara de Diputados dio sanción a un proyecto de modificación de la ley de tránsito y seguridad vial (24.449) para establecer el uso obligatorio de las luces bajas durante las 24 horas en rutas, autopistas y en calles y avenidas, en todo el territorio argentino.
Pero, en rigor de verdad, algunas Legislaturas ya tomaron la delantera. En Mendoza, Río Negro y Chubut, los vehículos tienen la imposición legal de andar con las luces bajas prendidas tanto de día como de noche por cualquier camino. Y en Buenos Aires y Córdoba la norma establece la obligatoriedad de su uso, excepto para la circulación por zonas urbanas.
Fuentes de Vialidad Nacional señalan que el índice de accidentes descendió más del 16% en promedio en los países europeos que adoptaron esta medida."La ley es muy necesaria y tiene ventajas, principalmente, para los automóviles de colores claros por la similitud con el tono del pavimento", explicaron.
Estadísticas oficiales
Otro progreso alcanzado durante 2000 fue la puesta en marcha del Registro Nacional de Antecedentes de Tránsito (Renat), el primer organismo gubernamental encargado de confeccionar estadísticas sobre la siniestralidad vial en la Argentina.
Hasta este año, sólo entidades civiles medían la cantidad de accidentes vehiculares. Y apenas el Renat emitió su relevamiento número uno, en agosto último, sembró la sorpresa y puso en tela de juicio los datos extraoficiales.
De acuerdo con la dependencia, en el octavo mes del año fallecieron 365 personas en siniestros automovilísticos. Para la Asociación Luchemos por la Vida, la cifra fue de 627 muertos y para el Instituto de Seguridad y Educación Vial, de 858.
Desde entonces, el trabajo del Renat continuó constante. Su estadística de septiembre sostiene que, en ese mes, 341 argentinos perdieron la vida en accidentes viales. "Para fines de enero elaboraremos un informe con índices de siniestralidad por provincia", indicó el titular del Renat, Jorge Martínez.
Si el mecanismo resulta aceitado, el 2000 habrá dejado un instrumento idóneo para el diagnóstico oficial sobre los accidentes automovilísticos, principal causa de muerte de los argentinos hasta los 30 años.
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