
La historia del proyecto
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La idea de declarar Patrimonio de la Humanidad a las estancias y a la manzana jesuítica surgió de un grupo de vecinos de Alta Gracia (Mario Borio, Lucille Barnes y Noemí Lozada de Solla, entre otros).
En 1996 comenzaron a esbozar la propuesta, que luego se convirtió en un proyecto concreto.
Con la participación de la Universidad Nacional de Córdoba y otros referentes de la cultura local se conformó una comisión que trabajó durante largos meses para completar la información que luego se entregó a la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos, presidida por Magdalena Faillace, que impulsó la idea desde el primer momento.
Simultáneamente, se juntaron más de 12.000 firmas de adhesión.
En junio último, la Argentina envió a la sede de la Unesco en París un informe que pesaba 14 kilos, con todos los antecedentes del legado jesuita. De alguna manera, el objetivo estuvo a punto de fracasar, ya que dicho informe llegó a destino sólo 48 horas antes de que venciera el plazo de admisión.
La Unesco analizó el material y tiempo después designó al consultor Gustavo Aráoz como evaluador internacional para la propuesta.
El próximo paso se dará en marzo. Entonces, el experto se reunirá con los demás peritos del Icomos, que emitirán una opinión más completa para que el organismo internacional pueda expedirse en junio.
Sin embargo, la decisión definitiva recién se conocerá en diciembre, cuando todos los países miembros de la convención emitan su dictamen definitivo.
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