
La iglesia que Sarmiento comparó con el Domo de San Pedro
1 minuto de lectura'
"He visto el Domo de San Pedro en la Pampa." La frase fue pronunciada por Sarmiento en 1870, al observar, desde el tren en el que viajaba rumbo a Tucumán (pasaba muy cerca de allí), las formas que iba adquiriendo la iglesia de la Inmaculada Concepción, a metros de Juramento y Obligado (ex Riobamba).
Resultaba ya perceptible la majestuosidad que alcanzaría el templo, inaugurado el 8 de diciembre de 1878, acontecimiento al que concurrió el entonces presidente Nicolás Avellaneda, sus ministros y el gobernador bonaerense Carlos Tejedor. Por decreto del mismo Avellaneda, en 1880 el "pueblo de Belgrano" se convirtió en capital provisional de la República, durante cuatro meses.
Los antecedentes de La Redonda, como se la conocería más tarde, se remontan a mediados del siglo XIX, cuando el lugar contaba sólo con una pequeña capilla -dedicada a San Benito- situada en la esquina de la Barrancas formada por las actuales calles 11 de Septiembre y La Pampa, en la que los franciscanos ofrecían servicios religiosos.
En 1860, monseñor Mariano José de Escalada, primer arzobispo porteño, creó la parroquia de Belgrano y sugirió la necesidad de que la zona contara con una templo acorde con su creciente importancia. La colocación de la piedra fundamental tuvo lugar el 23 de enero de 1865, al aprobar la municipalidad -merced a la influyente gestión de Valentín Alsina- el otorgamiento de un subsidio de 15.000 pesos mensuales para la construcción.
La obra fue conducida inicialmente por Nicolás Canale y, al morir, quedó a cargo de su hijo José, ambos oriundos de Génova, cuyas firmas ostentan el Hospital Italiano, la iglesia de La Piedad, entre otros edificios. En la última etapa, intervino el arquitecto Juan Antonio Buschiazzo, también italiano, en cuya vasta labor profesional figura la apertura de la Avenida de Mayo y la remodelación del Cabildo.
La nacionalidad de estos arquitectos se tradujo en la adopción, para la nueva parroquia, de las últimas expresiones del renacimiento italiano, agregando a su fisonomía externa líneas inspiradas en el Panteón de Roma, edificado por orden del emperador Adriano en el 170 de nuestra era. La magnífica cúpula semiesférica, que remata en una linterna columnada con cruz, conjunto que llega casi a los 40 metros de altura, es similar a la de la catedral de San Carlos, en Milán.
El interior impresiona por su ámbito central circular, enmarcado por sus 14 columnas de mármol blanco colocadas de a pares. El remate superior lo conforma una bóveda celeste de pintura en trompe l´oeil , que la luz muy atenuada torna sugestiva.
Los grandes vitrales en la parte superior de las puertas laterales representan escenas místicas, y en un relieve de mármol blanco está reproducida "La última cena".
Hoy remate hoy
Al poco tiempo de iniciada la construcción, surgieron problemas económicos que las autoridades municipales resolvieron zanjar rematando los terrenos en los que se alzaba la vieja iglesia. En un semanario, en abril de 1875 se publicó un aviso que, bajo el título "Hoy remate hoy", recomendaba "este terreno a los ricos capitalistas amantes de lo bueno y del progreso, mucho más porque su producto será destinado a la prosecución de nuestro colosal monumento: la iglesia nueva".
El terreno fue vendido por lotes. Uno de ellos fue adquirido por el médico escocés John Alston. La venta permitió reanudar la construcción del templo, pero aún el día de su inauguración no se habían podido completar los revoques del interior del campanario, faltaban vidrios en puertas y ventanas y subsistían los pisos de ladrillo.
Entre edificios y plazas
Un paisaje poco habitual respecto de casas religiosas rodea a La Redonda. Insertada bellamente entre altas torres de departamentos, calle de por medio se encuentra la plaza Manuel Belgrano, y en sus laterales inmediatos las plazoletas Rafael Hernández y Joaquín Sánchez, que posee un único monumento en el que se lee el "Canto a Buenos Aires", de Manuel Mujica Lainez.
Su muro norte se une a la recova, que fue solar del refinado hotel Watson, de dos pisos. Lo bautizó con su apellido un inglés que, con él, buscó alternar su trabajo administrativo en el ferrocarril. El hotel se extinguió con el siglo XIX. Entre sus huéspedes notables figuraron tres presidentes: Avellaneda, Sarmiento y Mitre. En la la que fue la planta baja del Watson, ahora funcionan dos bares.
Desde 1999, la parroquia está a cargo del padre Rafael Díaz Morán. Recuerda, entre sus antecesores, a Virgilio Filippo, que estuvo más de dos décadas al frente de La Redonda y cumplió una destacada labor en la organización de las parroquias de Belgrano.
Además de su desempeño sacerdotal, Filippo fue diputado justicialista. Falleció en 1960.
1
2Proponen declarar persona non grata a Alberto Samid en Maldonado
3Revelador hallazgo: un fósil patagónico cambia la perspectiva sobre un enigmático grupo de pequeños dinosaurios carnívoros
4Cómo viajo en CABA: así se usa el mapa interactivo para saber cómo llegar a una dirección en subte, colectivo o caminando



