
La jueza que regresó del infierno de Sierra Chica
Liberada: tras ocho días de permanecer como rehén la jueza María Mercedes Malere agradeció a la prensa por su permanente seguimiento de la crisis carcelaria bonaerense en una rueda de prensa en su casa.
1 minuto de lectura'
AZUL.- La emoción estremeció a todos los que se apretujaban en el living de la casa de Moreno al 700 de la localidad de Azul ayer poco después de las 18.
Allí frente a un cerco de cámaras fotográficas y de televisión micrófonos grabadores y los tenaces rayos que despedían varios reflectores se hacía presente la jueza María Mercedes Malere excluyente protagonista de este infausto episodio que tuvo como escenario las lúgubres dependencias del Penal de Sierra Chica.
Sus ojos recorrieron sin prisa los rostros de esos extraños que se habían adueñado de la casa y seguramente advirtió el asombro que se apoderaba de cada uno de ellos al ver frente a frente encarnada a la mujer que hasta pocas horas antes reconocían únicamente a través del puñado de fotografías e imágenes surgidas de los archivos de los medios de prensa.
A las preguntas respondió primero con un involuntario balbuceo que de inmediato se transformó en un saludo. "Agradezco la presencia de ustedes en este lugar y agradezco también el permanente seguimiento que han hecho de los sucesos que son de público conocimiento. Quiero hacerles saber que durante mi permanencia en la Unidad Penal 2 de Sierra Chica tanto yo como los otros rehenes hemos recibido por parte de los internos que se encontraban allí un trato respetuoso y en ningún momento sufrimos algún tipo de agresión."
"Quiero también agradecer la presencia en el día de ayer del doctor Ghione miembro de la Suprema Corte de Justicia de legisladores intendentes el ministro Citara la subsecretaria de Justicia María del Carmen Falbo y fundamentalmente la presencia de mis queridos compañeros del Departamento Judicial de Azul".
Fue todo y más allá del contenido de esas palabras lo que quedó flotando en el aire fue la incomparable entereza de esta sencilla mujer que por espacio de casi ocho días tuvo el horror y la incertidumbre como acompañantes de esta historia.
Ahora tal vez vuelva a sus libros de derecho escuche el disco de Gal Costa que aún la aguarda en el vetusto tocadiscos que se cobija en uno de los estantes de la biblioteca y en ese íntimo rincón de la casa de Moreno al 700 decida hacer realidad aquel viaje a París que se recetó como antídoto para el stress que la jaquea desde hace varios meses.
No sería mala idea pues de pronto volvieron los colores que el sábado último le arrebató la tormenta que se desató en las grises entrañas del Penal de Sierra Chica.
Todavía buscan a catorce presos
OLAVARRIA (De un enviado especial).- Aunque los reclusos amotinados en la Unidad Penal N° 2 de Sierra Chica depusieron su actitud ayer a la mañana y liberaron a los 17 rehenes que mantenían en su poder aquí se mantiene la incertidumbre pues luego del recuento de internos realizado por las autoridades del presidio fuentes confiables aseguraron que faltan 14 de ellos y los familiares denunciaron que otros cuarenta fueron trasladados sin que se haya informado a qué unidad se los remitió.
La novedad se conoció después de que los 29 presos incluidos en las listas difundidas por el Servicio Penitenciario bonaerense partieron con destino a las cárceles de Caseros Batán Mercedes Junín San Nicolás Azul Bahía Blanca y La Plata.
Este traslado fue parte del convenio firmado por los cabecillas de la sublevación y las autoridades provinciales encabezadas por el ministro de Gobierno y Justicia Rubén Citara; la subsecretaria de Justicia María del Carmen Falbo; el obispo de Azul monseñor Emilio Bianchi Di Carcano legisladores nacionales y miembros del Servicio Penitenciario bonaerense.
El acuerdo se firmó luego de que a las 8.30 de ayer los amotinados se comunicaron con el director del penal prefecto Palacios para informarle que aceptaban los términos de la propuesta elaborada el sábado y estaban dispuestos a entregar las instalaciones que ocupaban y liberar a los rehenes en su poder en presencia de los miembros de la comisión negociadora y el obispo de Azul.
El operativo se inició a las 10.30 con el ingreso en el perímetro de un grupo de médicos que procedió a revisar a los rehenes e internos y continuó con la salida de los reclusos que solicitaron ser trasladados a otras cárceles.
Así partieron con destino a la vieja cárcel de Caseros los presos sindicados como cabecillas del motín entre los que se encontraban Marcelo Guillermo Brandán Juárez Miguel Angel Acevedo Jorge Pedraza y Víctor Ezquivel Barrionuevo.
En total fueron 29 los remitidos a otras dependencias y tras unos minutos de espera se produjo la salida de los rehenes encabezada por la jueza María Mercedes Malere.
A continuación en medio de aplausos y vítores de sus camaradas fueron abandonando la Guardia Armada del Penal los guardiacárceles cautivos y por último dejó el lugar el secretario de Malere Néstor Raúl Torrens.
Una vez concluida la operación se procedió al recuento y requisa del resto de la población alojada en el interior del perímetro para permitir ya casi al anochecer el ingreso de la prensa a las dependencias ahora destrozadas que ocuparon los sublevados.
Los puntos del acuerdo
El acuerdo entre los presos y el gobierno bonaerense contempló los principales reclamos que motivaron el motín en la cárcel de Sierra Chica.
Las autoridades se comprometieron a estudiar las condiciones de vida carcelarias; a revisar la situación de todos los penados incluidos reincidentes y condenados a prisión perpetua; a analizar la aplicación de la ley del "dos por uno" y la reducción de penas por robo de automotores; a considerar el acceso de los reincidentes al beneficio de la libertad condicional.
Además el gobierno bonaerense accedió al traslado de 12 de los cabecillas del motín de la cárcel de Sierra Chica hacia el penal porteño de Caseros.





