
La laguna que cortó las rutas y aisló poblados de tres provincias
Quedan bajo el agua 23 mil hectáreas de campo y algunos caminos de la región.
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RUFINO, Santa Fe.- La laguna La Picasa, en el límite sudoeste de esta provincia, aumentó nueve veces su tamaño en 30 años y dejó debajo del agua 23.000 hectáreas de campos, parte de una ruta nacional, un ferrocarril e innumerables caminos rurales.
El crecimiento de la laguna involucra a tres provincias: Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires, pero sus respectivos gobernantes no se ponen de acuerdo para encontrar una solución.
El nivel de la laguna se mantuvo estable durante los últimos meses y esto llevó alivio a los productores de la pampa húmeda. Pero cerca de 15 kilómetros de la ruta nacional Nº 7 -que une Buenos Aires con Mendoza- quedaron bajo el agua entre las localidades de Aaron Castellanos y Diego de Alvear, en el noroeste de Buenos Aires.
La ruta permaneció cortada durante ocho meses y en octubre del año pasado ambos extremos se unieron por medio de un camino provisional que bordea la laguna. Al poco tiempo se rodeó de agua y ahora resulta intransitable los días de lluvia; pocos corren el riesgo de utilizarlo durante la noche y tampoco resiste el tránsito de camiones de gran porte. El ferrocarril Buenos Aires al Pacífico (BAP) corre paralelo a la ruta, sumergido en la laguna. Pero no encontró una solución tan práctica para salir a flote.
La empresa concesionaria primero elevó dos metros los ocho kilómetros de vías bajo el agua. Al poco tiempo la laguna volvió a cubrirlo. Ahora se habilitó un desvío que aumenta en 500 kilómetros el recorrido original y demanda tres días extra de viaje.
La concesionaria reclamó sin éxito una ayuda económica estatal: "Los bienes del Estado han quedado deteriorados. Pedimos que nos ayuden a hacer las inversiones necesarias para pasar por otro lado", dijo el vicepresidente de la empresa América Latina Logística, Carlos Guaia.
La ruta nacional Nº 33 (Rosario-Bahía Blanca) no está sumergida, pero quedó en malas condiciones. "Está destruida -aseguró el intendente de Rufino, Guillermo Deheza-, en algunos tramos es intransitable. Cada 15 días tenemos un accidente con camiones."
En la región se calcula que 3600 kilómetros de caminos rurales quedaron inutilizados después de las inundaciones (según la Asociación Argentina de Carreteras).
El granero del país
Esta situación entorpece el tránsito en una zona donde se obtiene el 25 por ciento de la producción agrícola ganadera del país. Casi la totalidad de la producción nacional de soja (90%) y el 60%del total de trigo se obtienen en esta zona, según datos de la consultora Halcrow Group en un trabajo encargado por el gobierno de la provincia de Buenos Aires.
Hay tantas explicaciones sobre la raíz del problema y posibles soluciones como gente que opina del tema. "En La Picasa confluyen excedentes hídricos de distintas áreas más altas. Esta compleja situación amerita un plan de ordenamiento territorial que va más allá de los límites provinciales", señaló César Rebella, del Instituto de Clima y Agua del INTA.
Una propuesta elaborada por la Universidad del Litoral preveía el drenaje de la laguna por medio de canales. Pero este método demandaría más de un año, siempre que la cantidad de lluvias se mantenga en niveles normales.
Ese proyecto fue cuestionado por los intendentes de distritos bonaerenses.
"El problema se va a derivar a Junín y va a causar un enorme impacto ambiental, porque la calidad del agua de La Picasa no es igual a la de la cuenca de aquí", señaló el intendente de Junín, Abel Miguel (Alianza).
En Junín, Leandro N. Alem, General Arenales, Lincoln, Chacabuco y General Pinto, los productores rechazan el proyecto de alcantarillado porque temen que la inundación se traslade a sus tierras.
Ocasionales pescadores
RUFINO.- La Nación sobrevoló La Picasa en una avioneta. La ruta y el tendido del ferrocarril desaparecen a orillas del agua. Las olas de color verde pardusco sólo se interrumpen con las ramas blancas de algún árbol seco. Del ferrocarril sólo quedaron pocos postes de electricidad que se mecen al ras del agua. Varios automóviles se congregan en ambos extremos de la ruta nacional Nº 7, al borde del lago. El piloto, un conocedor de la zona, explica que no se trata de despistados que transitaban por la ruta y se encontraron con que el agua la había tapado, sino de baqueanos que se dedican a la pesca del pejerrey. Incluso algunos aprovechan la punta de algún poste de alambrado que sobresale en la laguna para amarrar su bote.


