
La ley del último recurso
Por Juan Trenado De nuestra Redacción
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Mitad en broma y mitad en serio, la teoría del trapo de piso, esa que dice que aunque se lo escurra hasta el cansancio siempre tendrá una gota más para soltar, encuentra una representación perfecta en la realidad argentina, o para ser más concretos y no desviar el tema, en los simpatizantes del fútbol de nuestro país.
Después del naufragio y entre tantas penurias salió a flote un gesto reconfortante. Se habla, claro está, de la importante concurrencia que los estadios exhibieron en la primera fecha del torneo Apertura.
Y por mucho que se analice la situación siempre será difícil entender el porqué de la positiva respuesta de los hinchas. A la hora de elegir la actividad de un domingo, son muchas las cosas que conspiran contra el deporte más popular de nuestro país. Tantas y tan mencionadas que es mejor recordarlas muy por encima: violencia, incomodidad, un espectáculo cada vez más pobre y con menos figuras y una crisis económica que obliga a pensar cien veces antes de gastar un peso en recreación.
Del otro lado, apenas la ansiedad por la ausencia de la pelota en el país por más de dos meses de receso por el Mundial y el costo de las entradas, corregido por los dirigentes de los clubes en favor del público.
Es este último punto el que genera interrogantes. ¿Por qué se esperó hasta último momento para apiadarse de la gente? Salvo en algunos casos aislados (por ejemplo, Vélez), en los certámenes anteriores la mayoría de los equipos siguió cobrando precios muy por encima del show que se puso frente a los ojos futboleros.
Y ni qué hablar de otro tema histórico, que seguramente no cambiará tampoco en esta oportunidad: se abusó de la pasión cada vez que se jugó un partido clásico duplicando y hasta triplicando los valores originales de las localidades.
El necesario primer paso se dio porque no quedaban alternativas, pero la gente respondió. Como siempre. Sería bueno que esta casualidad que parecen haber descubierto quienes conducen el fútbol argentino sirva para que recuerden que ya hace muchos años que no viven ni en el país ni en el campeonato de las maravillas. Antes de que sea demasiado tarde.




