
La ruta del fin del mundo sólo tiene cinco kilómetros
Se proyecta una traza de 50 km; atraerá inversiones turísticas
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USHUAIA.- Un sencillo puente con forma de arco, de reciente conclusión, une la avenida costanera de esta ciudad con la ruta provincial N° 30, más conocida como la "ruta del fin del mundo", que corre paralela al canal de Beagle, por el faldeo de la montaña, a escasos metros de la costa.
La obra, que demandó una inversión cercana al millón de pesos, permite sortear el río Olivia, nacido del deshielo de los glaciares cordilleranos, que baja serpenteando desde la cordillera hasta desaguar en el Beagle.
La ruta 30 está proyectada para unir Ushuaia con Puerto Almanza, un área rural donde funcionan varios establecimientos productivos dedicados a la siembra de verduras y frutas finas y a la cría de truchas, situada unos 50 kilómetros al este de la capital fueguina.
Pero el aspecto más ambicioso de esta traza es abrir nuevos horizontes para la inversión turística ampliar los destinos y generar un importante movimiento inmobiliario.
La también llamada "ruta de la costa" por los fueguinos genera grandes expectativas en la zona sur de Chile porque el país vecino sueña con unir Puerto Williams, un pueblo de 1000 habitantes situado en la isla Navarino, con Punta Arenas mediante un corredor vial que atravesará Tierra del Fuego por la ruta nacional 3.
El proyecto, por ahora resistido en la Argentina, contempla el cruce de vehículos y peatones por barcaza de Williams a Puerto Almanza y la conexión con la ruta nacional 3 mediante la ruta 30. "La ruta 30 forma parte de un proyecto integral del triángulo turístico Ushuaia-Rancho Hambre-Puerto Almanza", explicaron fuentes de la Secretaría de Turismo provincial.
Cinco kilómetros de ripio
De los 50 kilómetros de traza proyectados se llevan construidos apenas cinco kilómetros de ripio desde Ushuaia hasta Baliza Escarpados y otros 12 desde Puerto Almanza hasta Estancia Remolinos, en el extremo opuesto.
En el medio hay un sendero de desmonte de unos 30 kilómetros de extensión que requiere el uso de máquinas pesadas para dar paso a la ruta.
La crisis económica llevó a las autoridades fueguinas a paralizar la obra apenas iniciada. El único avance que tuvo en el último año fue la terminación y la habilitación al tránsito del puente que permite a los habitantes de la ciudad llegar a sitios de recreación a los que antes sólo podían acceder mediante laboriosas caminatas por el bosque y la montaña.
"Es un puente de hormigón de 25 metros de luz, montado sobre tres arcos que trabajan por compresión y sostienen la calzada", describió el presidente de la Dirección de Vialidad provincial, Miguel Baigorria.
El puente sobre el río Olivia es uno de los cuatro, todos similares, que será necesario construir a lo largo del camino. "La idea del gobierno es iluminar el puente para darle mejor vista, ése será el próximo paso, junto con la señalización", precisó Baigorria.
El funcionario explicó que la estructura "fue sometida a un ensayo con una carga de 120 toneladas y cuatro camiones cargados con arena gruesa, y las mediciones de deformación dieron más que aceptables".
Cientos de automovilistas utilizan el puente cada fin de semana en busca de nuevos espacios recreativos para disfrutar en familia. Luego de estacionar los vehículos en las márgenes de la traza, los pobladores descienden unos 70 metros entre plantas de calafate, pequeños árboles de lenga y yacimientos aborígenes de los yamanas, hasta llegar a las ventosas playas del Beagle.





