
La violencia no sorprende a los alumnos
Cuatro adolescentes reunidos por La Nación afirmaron que una sociedad sin valores se inclina siempre a ser agresiva
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-Antes era "a la salida nos vemos". Dentro de poco va a ser "a la salida es la última vez que te veo".
La frase pertenece a Gustavo Maciel, alumno de cuarto año de la Escuela Técnica Otto Krause, y refleja hasta qué punto penetraron en la escuela las huellas de la violencia.
Maciel, de 17 años, es uno de los estudiantes secundarios reunidos por La Nación para sondear las causas de la nueva asignatura pendiente que pesa sobre las aulas.
Gisela Mauro (17 años, 5º año del Colegio Normal Nº 11, de Parque Patricios), Flavia Llanpart (17 años, 5º año del Colegio Nacional de Buenos Aires); Gustavo Maciel, del Otto Krause, y Juan Manuel González Urrutia (15 años, primer año del Polimodal -ex tercer año del secundario, del Colegio de Todos los Santos, de Villa Adelina) sostienen que el aumento de la violencia en las aulas no los sorprende. Y afirman que la escuela debería evaluar a los docentes para saber si son capaces de hacerse cargo de una clase con jóvenes.
Reunidos en el Colegio Nacional de Buenos Aires, un ámbito con peso propio en la historia nacional, los jóvenes dijeron frases cortas pero contundentes, capaces de avergonzar al adulto más experimentado: "En este país no hay modelos ni valores. Y una sociedad sin valores se inclina a ser violenta. La corrupción también es violencia".
-¿Qué sienten cuando escuchan hablar de violencia escolar?
Flavia: -No es nada agradable ir a un colegio donde un chico puede sacar un arma. Eso nos puede dar miedo. Pero no vemos responsabilidad de parte nuestra. Depende también del colegio. La violencia es más una responsabilidad de la sociedad.
Gisela: -Es verdad que la violencia la genera el adolescente por la necesidad de descargarse. Pero no es su culpa. La culpa es de las instituciones. Hay colegios más predispuestos a la violencia escolar. Pero también hay escuelas que no toman medidas.
Gustavo: -Los adolescentes siempre intentan descargarse; todos tienen violencia por dentro. Yo puedo ir y descargarla en una cancha de fútbol, pero otros lo hacen de otra forma. También influyen factores familiares.
Juan Manuel: -La violencia escolar es muy frecuente y es controlable hasta cierto punto. Tal vez un celador trata de controlar al alumno, pero éste se sobreexalta y hace lo que quiere. Después merece una sanción disciplinaria, pero es bastante frecuente esa agresión.
-¿Vivimos en una sociedad violenta?
Flavia: -Hoy vivimos en una sociedad un poco más violenta que en otros tiempos. Siempre va a existir el ejemplo de los padres, de la familia, los padres desocupados, las carencias. Todo eso se transmite a los chicos y puede llegar a generar violencia. Pero tampoco es comparable con la de los Estados Unidos. En la Argentina, la violencia es una forma de adaptarse a las dificultades.
Gisela: -Sí, vivimos en una sociedad violenta. Constantemente lo muestran los medios de comunicación.
Juan Manuel: -La sociedad es bastante violenta. Prendés la TV, escuchás la radio o leés el diario y la mayoría de los titulares son:"Se murió tal persona"; "Un violador en tal lado"; "Secuestran a fulano"; "Robaron y golpearon a tal".
Gustavo: -Ya es moneda corriente. Pero también hay violencia en el fútbol, en las marchas, en las protestas.
-¿Los afecta la violencia que ven en la televisión?
Juan: - Para mí, no. Vos tenés tus ideas y no porque veas en TV que le pegan un tiro a uno, vas a hacer lo mismo.
Gisela: -Sí, pero nosotros estamos en pleno período de formación. Y la TV influye. Depende si uno tiene ya definida su personalidad o no.
Flavia: -No sólo hay violencia en los noticieros, los dibujos de los más chicos también son violentos. Se manifiesta más en el adolescente porque carece de ciertas cosas y es una forma de descargarse.
Gustavo: -La violencia de la TV también influye. Y la influencia se acrecienta en la adolescencia. Pero también está en los chiquitos de 10 años, que se matan entre ellos después de ver dibujitos violentos.
Gustavo: -En la sociedad hay buenos y malos ejemplos. Cada uno se identifica de manera distinta. Algunos lo hacen con Charly García y empiezan a drogarse como él. Como modelo tomaría a Alejandro Lerner, porque es un tipo tranquilo. Creo que la falta de modelo genera violencia, como no saber quién es uno.
Gisela: -No hay modelos ni en la literatura, ni en la cultura ni en ninguna otra parte. Tampoco tenemos una escala de valores determinada. Faltan ejemplos concretos... Yo te doy tres nombres rescatables: Mario Pergolini, Charly García y el Indio Solari (cantante de la banda de rock Patricio Rey y los Redonditos de Ricota).
-¿Qué se puede hacer para detener esta violencia progresiva?
Flavia: - Como estudiantes podríamos empezar a cambiar nuestro colegio; ver qué contención puede dar cada escuela y que el colegio empiece a cumplir ese rol seriamente. Nosotros no podemos llegar a plantear a nivel del país que haya más empleo y se termine con la desocupación.
Gisela: -Yo pondría horas extras para practicar teatro y más deportes. También pediría constituir centros de estudiantes, pondría un gabinete psicopedagógico para la atención de los alumnos. También les haría una evaluación a los docentes cada año para ver si están capacitados para manejar grupos de adolescentes.
Juan Manuel: -Yo pondría más deportes y alargaría los recreos. Pero no para no estudiar, sino para relajarse más. Paso ocho horas dentro del colegio. Estoy más en la escuela que en mi casa despierto.
Gustavo: - Pondría mayor disciplina y también alargaría los recreos.
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