
Las modelos argentinas dicen que acá no se les exige tanto
Aseguran que en el país les permiten alimentarse normalmente
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Jackie Stetson, South American Models, 19, 1,75 m, 50 kilos.
"En la agencia se exige tener presencia: estar cuidada, usar cremas para la piel y el cabello, cuidarnos las uñas. No exigen un peso determinado; es más, nunca me pesaron. Igualmente yo soy naturalmente delgada, como todo lo que me gusta (carnes, pescado, pastas) hasta donde tenga hambre. Practico deporte desde muy chica y creo que eso favorece que me mantenga en forma. En los backstages de los desfiles siempre nos dan de comer: ensaladas, yogur, tortas, masitas o bombones. Además, yo llevo mi vianda con frutas y barras de cereales. La mayoría de las modelos con las que trabajo comen de todo. Es más, la semana pasada, minutos antes de desfilar estábamos comiendo hamburguesas con papas fritas. Lógico que habrá excepciones.
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Celeste Munge, South American Models, 19, 1,79 m, 57 kilos.
"Mi manera de cuidarme es tratar de no tener cenas grandes, sino algo liviano: una ensalada, una fruta. También voy al gimnasio, y tomo mucha agua. Cuando empecé tenía 12 años, y era un poco más rellenita, pero a los 15 empecé a viajar. Nunca pasé los 60 kilos. Afuera son muy exigentes, nadie hace nada por vos. En Nueva York me pidieron que adelgazara porque tengo 93 de cadera y allá 90 es el tope. Consideraba que no podía bajar más porque me moría, porque sólo comía un almuerzo bien. Entonces me volví. Acá es otro mercado y hay otras metas. En Estados Unidos hay marcas que permiten llegar lejos. Yo estoy más tranquila en la Argentina. En la agencia nunca me dijeron nada con respecto del peso. Yo me doy cuenta cuando tengo que restringir la dieta. Por primera vez voy a ir a un nutricionista porque quiero probar si me da alguna alimentación para mantener el peso porque en una semana puedo subir 10 kilos como los puedo bajar."
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Paula Tavella, Ricardo Piñeiro, 20, 1,78 m, 54 kilos.
"La realidad es que hago gimnasia y natación. Tengo la suerte de que no me tengo que cuidar. Sí trato de comer sano para tener buena piel. Creo que heredé el físico de mi mamá, que mide 1,80 y pesa 60. En la mayoría de los desfiles te dan de comer sándwiches, porque somos muchas y no pueden hacer catering para tantas. La realidad es que si tenemos hambre, nos escapamos a un restaurante. Creo que todos miran la moda porque estamos muy expuestas. A nosotras nos molesta porque comemos mucho, y casi todas llevamos galletitas en la cartera. Si bien suena fuerte que con mi altura pese 54 kilos, la realidad es que tengo 92 de cadera, 62 de cintura y 85 de busto. Si estuviera enferma, se notaría en mi rostro y tendría panza de desnutrida, algo que tampoco veo en mis compañeras. El mercado internacional es diferente. Hace unos años fui a Milán y, como pesaba 60, me exigieron bajar en una semana 5 kilos. Fui al gimnasio y comí todos los días ensalada. Bajé, pero decidí volver porque no podía aguantar esa exigencia todos los días."
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