
Libreros independientes exigen un precio fijo para los libros
Impulsan un proyecto de ley para hacer frente a las rebajas en los supermercados
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Los libreros independientes aseguran que no bajarán los brazos ante el embate que reciben sus economías, generado por el surgimiento de megalibrerías.
Por ello, reclaman que se considere un proyecto de ley que contemple la defensa de la actividad librera mediante la aplicación de un precio de venta fijo del ejemplar.
La iniciativa fue presentada hace seis meses por los propios libreros en la Cámara de Diputados y hasta ahora su tratamiento se encuentra detenido.
El camino hacia la formación de megalibrerías, que contarían con facilidades de negociación frente a las editoriales, fue abierto por el ex empresario petrolero Eduardo Grüneisen, que ya formó su propia cadena al adquirir el 70% de las librerías Yenny, con sus ocho sucursales, y de ElAteneo, que tiene cinco locales.
A eso se suma la tendencia de las grandes cadenas de supermercados de incorporar al libro en sus stocks de venta.
Al manejar grandes cantidades de ejemplares, los supermercados y las megalibrerías obtienen importantes descuentos por parte de las editoriales. Las librerías tradicionales sostienen que, como consecuencia de ello, se resiente su economía y se genera una competencia con reglas de juego desiguales.
Un grupo de libreros independientes, entre los que se encuentran Héctor Yánover, de la librería Norte, y Exequiel Leder Kremer, de la casa Hernández, redactó un anteproyecto de ley que impone un precio fijo y límites a las ofertas, inspirado en el sistema que ideó el francés Jack Lang, ministro de Cultura de François Mitterrand.
La propuesta
El proyecto, que consta de 22 artículos, establece que el libro deberá ser vendido al precio fijado por el editor, importador o representante, y que sobre ese monto no se podrá realizar un descuento mayor que el 5%. La rebaja podrá elevarse a un 10% en las ferias del libro y en los congresos de escritores.
Será del 40% cuando la venta se realice a bibliotecas y centros de documentación, siempre y cuando la cantidad adquirida exceda los tres ejemplares por título y por año.
Según la iniciativa, el descuento llegará hasta el 50%cuando los adquirentes sean el Ministerio de Educación, la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (Conabip) y otros organismos públicos que realicen compras para distribuir en forma gratuita a instituciones educativas.
El proyecto está avalado por los editores y libreros de todo el país, que integran la Cámara Argentina del Libro, la Cámara Argentina de Papelerías Librerías y Afines, la Asociación Nacional de Libreros y la entidad Libreros de la República Argentina.
La iniciativa contempla sanciones para quienes no la respeten: toda oferta de venta que transgreda el precio uniforme será penada con una multa igual a cinco veces el precio de venta al público sobre cada uno de los títulos ofrecidos.
La pena se elevará a diez veces en los casos de reincidencia y a partir de la tercera infracción, se dispondrá la clausura de la librería, según el proyecto.
"El texto está durmiendo en uno de los cajones del escritorio de la presidenta de la Comisión de Cultura de Diputados, Irma Roy", dijo a La Nación el gerente de la librería Hernández, Leder Kremer.
Explicó que la propuesta se basa en una experiencia que dio resultado en economías liberales, como las de Francia y España.
Para Leder Kremer, esta ley no pretende regular el libre mercado: "Es la única posibilidad que garantiza no sólo la diversidad económica, sino también la editorial". "No estamos en contra de que se vendan libros en grandes superficies; un puesto así sólo se concentra en vender mucho. No es un negocio rentable la literatura seria. Hoy lo que sale en cantidad son los libros de autoayuda, dietas y novelas", reflexionó el librero.
Leder Kremer consideró que las librerías tradicionales tienen una acción cultural definida en la sociedad, que es la de ser nexo entre el lector y el libro.
De la misma manera piensa el poeta Héctor Yánover, ex director de la Biblioteca Nacional. "El librero puede guiar las lecturas. Sabe interpretar a quien ingresa en su librería, ámbito que, en definitiva, es un pequeño centro cultural donde se intercambian opiniones y gustos", dijo. Agregó que si no se consigue el precio fijo, "las librerías independientes se van a morir, y con ellas, uno de los vasos comunicantes de la cultura".
Compra compulsiva
La presidenta de la Cámara Argentina del Libro, Ana María Cabanellas, aseguró a La Nación que, pese a que el proyecto aún no fue considerado por Diputados, seguirá peleando por su tratamiento.
"El precio uniforme es necesario para lograr el mantenimiento de una red eficaz de libreros calificados en todo el país y permitir a los editores publicar obras especializadas", dijo Cabanellas.
Señaló también que la tentación de comprar libros a precio de oferta compromete la edición y la venta de títulos que pueden enriquecer el proceso de enriquecimiento cultural de la población.
Según Cabanellas, creer que las rebajas en los precios son el resultado de una sana competencia es no conocer la realidad. "La edición de un libro es una obra única, muy contraria a los productos que compiten entre ellos teniendo como diferencia el color del envase o el precio."
Mientras espera que se considere el proyecto de ley, Cabanellas informó que está trabajando en evaluar cómo impacta en los hábitos de lectura la compra compulsiva y sin orientación generada en los supermercados.
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