
Los cuatriciclos, en el ojo de la tormenta
Durante este verano hubo dos accidentes mortales; un joven de 21 años chocó y murió; la otra víctima fue un chico de 11 años
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PINAMAR.- Tenía delante la curva que hace la avenida cuando se encuentra con el mar. Aceleró. Tal vez pensaba que estaba jugando algún juego de computadora, uno de esos de carreras. La velocidad a la que venía no era virtual: montado en su cuatriciclo, circulaba a toda máquina ayer por la avenida Bunge, la principal vía de esta ciudad. No tenía más de 14 años. Como él, decenas de chicos y adolescentes manejan estos vehículos de arena por las calles del balneario.
La imprudencia suele estar al volante de los cuatriciclos. Y se llevó anteayer su segunda víctima: en la madrugada del martes último falleció un joven de 21 años, que hace una semana manejaba un cuatriciclo por la Avenida del Mar. Luego de embestir a dos personas, chocó contra un automóvil. Fue llevado de inmediato a Mar del Plata, con severas lesiones cerebrales, donde murió.
Según explicó el subcomisario de la seccional de Pinamar, Mario Delgado, se trataba de Diego Aguado, un joven de La Plata. Es la segunda muerte a bordo de vehículos de este tipo en lo que va de la temporada: "Durante los primeros días de enero falleció un chico de 11 años que chocó contra el cuatriciclo que manejaba su padre".
Por la ciudad circulan decenas de triciclones y cuatriciclos. Pocos van con una sola persona: de a dos, de a tres o cuatro, y hasta familias enteras, se suben en los guardabarros. Preparados para la arena, no resultan fáciles de maniobrar en el asfalto. Menos aún si los conducen chicos que, sentados al volante, no tocan el suelo con los pies. La mayoría pertenece a particulares, aunque algunas de las máquinas que transitan por la ciudad son alquiladas.
Los dueños de los tres paradores que alquilan cuatriciclos por hora fueron terminantes: no se los alquilan a menores de edad y persiguen, literalmente hablando, a quienes "escapan" de los límites permitidos para andar con esas máquinas.
Emannuel tiene 12 años y se reconoce un avezado conductor. Le encanta manejar el cuatriciclo de su primo, y cada vez que puede sale a las pistas. Es decir, a las calles. "Es fácil de manejar y si no vas muy rápido no pasa nada", contó, superado.
Empleados municipales y policías realizaron ayer operativos para control de los conductores. Antes del mediodía, media docena de efectivos detenía a los que transitaban por la avenida Bunge montados en sus cuatriciclos. Les pedían el registro de conducir y el seguro del vehículo. Los que no contaban con esa documentación podían dejar el cuatriciclo e ir a buscar los papeles para recuperarlo. En caso de tratarse de menores de edad o de quienes no tuvieran esa documentación, el vehículo era secuestrado y se procedía a labrar un acta, con una multa superior a los 25 pesos.
"Tratamos de hacer prevención, no es la intención matar a la gente con las multas, pero el que no tiene registro ni seguro se queda", aseguró Oscar González, el jefe de Tránsito de la municipalidad.
Irene Moyano estaba furiosa. Sentada en su cuatriciclo, por miedo a que se lo llevaran, esperaba a que su marido trajera el registro de conducir y el seguro que le habían pedido los policías. "Veníamos a revelar unas fotos y dejé los papeles del cuatriciclo en casa, porque no circulo con todos los papeles", bramó.
"Esto es inadmisible -siguió protestando-. Los que van a velocidad excesiva son los jóvenes y a esta hora están durmiendo o en la playa... Hace 10 años que tengo casa en Pinamar y es la primera vez que me pasa esto."
Mientras protestaba, llegó su marido, con el registro en la mano. "¿Y el seguro?", preguntó el empleado municipal. "¿Me estás cargando?", retrucó el hombre. Le gritó una serie de insultos. Se subió a su cuatriciclo y se fue.
A metros, Carina Schusterman también esperaba sentada en su fourtrax blanco. "Llamé a casa para que me trajeran el registro", explicó. Estaba conforme con el operativo: "Me parece perfecto que paren a todos. Hay chicos de 10 años que son incontrolables, van a toda velocidad, sin conciencia de lo que les puede pasar".
A la vera de la Avenida del Mar, Martín y sus tres amigos Benjamín, Gastón y Gonzalo arreglaban el cuatriciclo que se les había descompuesto. Les gusta salir a pasear en grupo por los médanos. Todos tienen 15 años. Y saben que para circular fuera de las playas permitidas, como hacían ayer, necesitan un registro que no tienen.
"Si nos para la policía, nos pide el registro... -rió Martín, pícaro-. A veces llevamos una fotocopia del seguro, pero hoy me la olvidé."
Para cruzar la frontera
PINAMAR (De una enviada especial).- Hacia el Norte, entre médanos y bosques, está La Frontera, el parador donde se alquilan cuatriciclos. Debería ser la frontera para circular con estos vehículos, algo que no siempre ocurre. Un cerco de madera indica el límite. Cruzarlo implica ponerse al margen de la ley.
"Para evitar accidentes limitaron la cilindrada, la velocidad y la cantidad de vehículos. Cada parador tiene, máximo, 30 cuatriciclos. Si cruzan el cerco, salimos a correrlos. En general hacen caso a las recomendaciones", explicó Ana, de All Motor.
"Siempre hay un mayor que se hace responsable -dijo María Rosa Tamburrini, propietaria de Todo Honda-. Lo que hace con el cuatriciclo es su problema."
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