
La prevención no debe comenzar cuando aparece la primera molestia o irritación, sino con hábitos diarios de hidratación y protección ocular
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Para muchos basta con ponerse lentes de sol de vez en cuando o cubrirse con la mano cuando se camina por una zona con mucho polvo, pero no siempre es tan sencillo como eso. Y es que las condiciones del entorno pueden influir en la salud ocular y las temperaturas elevadas, cambios en la humedad, exposición a radiación ultravioleta (UV), lluvias y contaminantes pueden afectar principalmente la superficie del ojo y favorecer o intensificar algunas molestias.
¿Cómo afectan las variaciones ambientales a tu salud ocular?
“Nuestros ojos están permanentemente expuestos al ambiente, por lo que las variaciones de temperatura, humedad, radiación solar y calidad del aire pueden repercutir en la superficie ocular. Esto puede manifestarse inicialmente como picazón, ardor, sensación de cuerpo extraño, lagrimeo o enrojecimiento. Si los síntomas son persistentes o se acompañan de cambios en la visión, es importante realizar una evaluación oftalmológica”, explica el Dr. Juan Carlos Corbera, especialista de Oftálmica Clínica de la Visión.
Las temperaturas elevadas y los niveles bajos de humedad pueden alterar la estabilidad de la película lagrimal, la capa que recubre y protege la superficie del ojo. Esto puede generar sequedad, ardor, picazón, sensación de arenilla, enrojecimiento y lagrimeo, además de intensificar las molestias en personas que ya presentan síntomas de ojo seco o sensibilidad ocular.

Esto no es todo ya que la exposición solar también requiere atención. La radiación ultravioleta puede afectar diferentes estructuras del ojo y, cuando la exposición es excesiva o acumulativa, se ha relacionado con problemas como el pterigión y las cataratas, además de una posible asociación con la degeneración macular relacionada con la edad. Por ello, la protección ocular no debería limitarse a los días soleados.
El polvo, las partículas suspendidas y otros contaminantes pueden entrar en contacto directo con la superficie ocular y generar picazón, ardor, lagrimeo o sensación de cuerpo extraño, síntomas que pueden presentarse en casos de ojo seco y conjuntivitis alérgica o irritativa. Las personas que pasan varias horas al aire libre, trabajan expuestas al polvo o presentan antecedentes de alergias o sequedad ocular pueden requerir especial atención ante la aparición o persistencia de estas molestias.

¿Cómo proteger la visión frente a las variaciones ambientales?
“Cuando la temperatura sube, la película lagrimal se evapora más rápido y deja al ojo expuesto a la radiación ultravioleta, al polvo y al viento, lo que desencadena sensación de cuerpo extraño, lagrimeo, picazón, enrojecimiento y ardor. Sobarse los ojos ante esta molestia solo agrava la situación: datos del INO advierten que frotarse la vista en un entorno seco incrementa el riesgo de infecciones y lesiones en la córnea. Así como usamos bloqueador solar para la piel, en esta temporada es clave proteger los ojos con lentes con filtro UV e hidratarlos con gotas lubricantes sin preservantes”, explica la Dra. Gabriela Quezada, médica oftalmóloga y asesora de Laboratorios Lansier.
Para prevenir complicaciones y proteger la superficie ocular frente a estas condiciones climáticas, la experta recomienda:
- Usar lentes con protección UV400 certificada: El Senamhi advierte que un Índice UV mayor a 11 provoca quemaduras en la córnea y acelera la aparición del síndrome de ojo seco, conjuntivitis, queratitis y pterigión.
- Aplicar lágrimas artificiales sin preservantes: Registros del Instituto Nacional de Oftalmología (INO) señalan que el 60% de las consultas por molestias mejoran al recuperar las capas lipídica y acuosa que el calor evapora.
- Evitar frotarse los ojos ante la picazón: El Ministerio de Salud (MINSA) advierte que el rascado continuo se asocia a un incremento de hasta 30% en la progresión de deformaciones en la córnea, como el queratocono, además de favorecer la inflamación.
- Mantener una buena higiene en párpados y pestañas: La OMS destaca que limpiar suavemente los bordes de los ojos reduce en un 40% la acumulación de secreciones y microorganismos. Además, mantiene libres los orificios de drenaje glandular en el borde de las pestañas, lo que previene infecciones en la conjuntiva y mejora la estabilidad de la película lagrimal.
- Hacer pausas para descansar la vista: EsSalud sugiere la regla 20-20-20 (mirar a 6 metros / 20 pies de distancia durante 20 segundos cada 20 minutos) para promover el parpadeo natural en ambientes cálidos y secos.
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