
Los scouts despidieron al guía que murió por rescatar a sus amigos
Pablo Barton, de 22 años, evitó que tres chicos fueran arrastrados por el agua; testimonios coincidentes sobre una vida de entrega.
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"Se lo tragó el agua". Con unos ojos negros todavía asombrados, en marcados por una carita redonda, arrebatada por el sol tucumano, Alexis, de 10 años, no para de contar lo ocurrido.
"De pronto llegó una ola y los chicos más grandes hicieron una cadena para sacar a los que se estaban ahogando. Pablo alcanzó a empujar a los que estaban más lejos, pero se hundió. Luego, apareció nuevamente para alcanzar al último, y allí se lo llevó el torrente".
Sin terminar de creer todavía lo que les tocó vivir, los más chicos del batallón de exploradores N° 1, relatan los difíciles momentos pasados a la orilla del arroyo Los Loros, en la zona de El Cadillal, en Tucumán, donde realizaban el campamento anual.
En ese lugar, el sábado al mediodía Pablo Barton, uno de los jefes (soles) de los exploradores de Don Bosco, murió tras efectuar el rescate de tres chicos que eran arrastrados por la corriente.
Contra toda esperanza
Los "soles" reagruparon rápidamente al grupo y lo concentraron en el campamento, desde donde eran seguidas las alternativas de una búsqueda que se mantenía contra toda esperanza.
El domingo, cerca del mediodía, fue hallado el cuerpo de Barton, que fue enviado por avión hacia Buenos Aires.
El batallón de exploradores, entonces levantó campamento e inició el regreso a Buenos Aires, "Estábamos en la orilla. De pronto se levantó un fuerte viento y una ola enorme arrastró a varios de nosotros", relataba Sebastián, todavía impresionado por el terrible trance.
"Era un lugar lindo y tranquilo. De pronto, todo cambió", aseguraba Freancisco. "Barton se había colocado en el primer lugar de la cadena, en el lugar más peligroso. Empujó a los tres que estabamos peor, pero el agua lo arrancó de las manos de los compañeros".
Angustiosa espera
En el Colegio San Francisco de Sales se aguardó con angustiosa expectativa la llegada de los 120 exploradores.
Cuando ingresaron al patio del colegio, un tremendo silencio recibió al contingente, cortado solo por la exclamación de alguna madre al divisar a su hijo entre los que llegaban.
El padre Arturo Pessagno, director de la casa, recibió a los exploradores y consolaba como podía a padres, chicos y colaboradores.
Compañero de todos
Pablo Barton había cursado en el colegio San Francisco los niveles primario y el secundario. Fue el abanderado de quinto año y, a pesar de que tenía 22 años, seguía en contacto permanente con sus ex compañeros y participaba en todas las actividades del batallón.
"Había empezado a trabajar en una compañía privada y estaba muy entusiasmado por este campamento porque pensaba que podría ser su última salida con el batallón", confió uno de los soles que no pudo partipar de esta salida.
En la capilla
En el colegio San Francisco de Sales, Hipólito Yrigoyen y Yapeyú, fue incesante ayer el arribo de vecinos, colaboradores, ex alumnos salesianos y padres. Uno de estos definió a Barton en pocas palabras: "Era un pibe siempre dispuesto a ayudar".
En la capilla, una bandera del batallón, con la leyenda "Siempre listos", cubría el féretro. Sobre la bandera, tres imágenes de Don Bosco y una Biblia abierta en Corintios 13. La perfección del amor. Toda una definición del explorador que dio la vida por sus amigos.
Cuando la vocación es ayudar
Pocas veces se consiguen testimonios tan coincidentes sobre una vida. Padres, alumnos, colaboradores salesianos y compañeros exploradores destacaron el espíritu siempre servicial del explorador que murió en el rescate de tres compañeros.
-¿Cómo era Pablo Barton?
-Un corazón con piernas. Un pibe que buscó con honestidad lo que Dios le pedía. Un tipo sensacional, profundo, crítico de la realidad. Fue en el colegio un excelente alumno, el mejor promedio de su promoción, y con gran capacidad de búsqueda, dice el padre Fabián Alonso, rector del secundario.
Agrega que era un intuitivo, "capaz de darse cuenta cuando uno estaba mal por algún motivo. Su vida fue una paráfrasis de Don Bosco: por ustedes yo estudio, por ustedes trabajo, por ustedes vivo y por ustedes estoy dispuesto a dar mi vida. Pablo fue un tipo que me ayudó a ser cura".
Para el director de la casa, padre Arturo Pessagno, Pablo Barton "vivió el servicio y lo hizo vida".
-Los amigos de Pablo comentaron que en algún momento pensó en entrar al sacerdocio.
-Ese es un lento período de discernimiento. No dudo que haya tenido esas inquietudes porque las tienen muchos de su edad, especialmente cuando tienen un corazón tan generoso como el y se dedican a las tareas exploradoriles. Pero es un proceso largo y requiere su meditación. De todos modos, era un gran colabordor nuestro porque a pesar de que hacía varios años que había terminado el colegio, siempre estaba comprometido en distintas actividades de servicio.
"Evitó una tragedia"
Profundamente conmovido por lo ocurrido, el padre Juan Pinto, quien acompañó a los exploradores en este campamento en Tucumán, fue muy preciso en medio de su congoja.
"Murió como un mártir. Si no hubiera sido por su arrojo, no sé lo que hubiera pasado con los chicos que eran arrastrados por el agua".
Aseguró que se averiguaron todas las condiciones del lugar con los pobladores y se lo consideró seguro. Ningún cartel indicaba lo contrario y esto es un hecho en el que coincidieron todos los exploradores.
Hoy, a las 9, se realizará una misa de cuerpo presente en la capilla del colegio.
A su término, los exploradores despedirán a su ex compañero con el grito que cierra todos sus actos y campamentos: "Pablo Barton: ¡Siempre listo!".




