
Luces de giro, semáforos y rotondas, huérfanos de campañas
El policía hizo sonar su silbato indicando que había que detener la marcha. Se acercó con el talonario de boletas en la mano. Se venía la multa. ¿Por cruzar una luz en rojo? No. ¿Exceso de velocidad? Tampoco. "Usted no puso la luz de giro antes de cambiar de carril", fue la explicación. "Ha cometido una infracción."
El hecho nunca existió, excepto en la imaginación de este cronista. Sin embargo, cambiar de carril o doblar sin colocar la luz de giro es una infracción contemplada en la ley nacional de tránsito, la 24.449.
Quienes circulan diariamente por el caótico tránsito porteño están acostumbrados a las situaciones más inesperadas. No sólo se maneja mal, se lo hace pésimo.
Hay quienes se ponen bastante irritados cuando a alguien, léase la autoridad, se le ocurre decir que hay una ley que debe ser cumplida. ¿A quién se le ocurre semejante disparate? Saben bien los lectores que ésta no es, en absoluto, una descripción exagerada.
Desde que el gobierno porteño comenzó a multar a quienes no utilizan el cinturón de seguridad, se escuchan y se leen las más delirantes argumentaciones en contra de su uso.
¿Qué pasaría si las autoridades decidieran hacer cumplir la ley en su totalidad y no sólo algunos de sus artículos? Los juzgados de faltas deberían estar abiertos las 24 horas y aún así no darían abasto.
Entre las infracciones más comunes figuran no poner la luz de giro antes de doblar y no dar prioridad de paso al vehículo que en una bocacalle cruza desde la derecha.
Además, la ley recuerda que esas extrañas rayas blancas en las avenidas se llaman carriles y que hay que circular dentro de ellos. Si la intención es cambiar de carril la ley obliga otra vez a usar la luz de giro.
Leyendo la norma se descubre que esas simpáticas columnas con luces de colores llamadas semáforos también tienen su razón de ser, aunque no parezca. La ley dice que "aún con luz verde, los vehículos no deben iniciar la marcha hasta tanto la encrucijada se encuentre totalmente despejada..."
En una rotonda, la prioridad de paso la tiene el vehículo que circula en ella por sobre el que intenta ingresar.
Pero no sólo los conductores contribuyen al caos del tránsito. Los peatones también. Aquí la ley tampoco deja dudas. Dice que en la ciudad los peatones sólo transitarán por las veredas o espacios habilitados y que se puede cruzar la calle por la senda peatonal. La única excepción es la que permite caminar por la calle rodeando el vehículo para subir o bajar de él.
La seguridad vial debería ser una materia obligatoria en los colegios. Bienvenida la decisión de aumentar los controles. Por el bien de todos.
Conductores sin memoria
- "Para obtener la licencia de conducir en la Capital es obligatorio asistir a un curso de seguridad vial", dijo el director de la Escuela de Conducción del ACA, Néstor Bosch. "En Palermo, ese curso se dicta en tres días, con dos horas de clase cada uno. Se explican los aspectos fundamentales de la ley de tránsito. Nadie aprueba el examen si no tiene esos conocimientos", dijo. El ingeniero Guido Valentinis es responsable de esas clases. A veces, sus alumnos lo miran con sorpresa "¿Eso es una infracción?", le preguntan, acostumbrados a una ciudad donde la imprudencia parece cosa de todos los días.





