
Magdalena: intervinieron el penal, pero sigue la tensión
Hubo un conato de motín y agresiones a personal judicial
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LA PLATA.– El gobernador bonaerense, Felipe Solá, dispuso ayer la intervención de la Unidad Penal Nº 28, en Magdalena, escenario el fin de semana de la revuelta carcelaria más grave de los últimos 15 años, en la que murieron asfixiados 32 internos. Pero lejos de tranquilizarse por la medida, los presos de los pabellones 17 y 18 del penal protagonizaron ayer un enfrentamiento y apedrearon a instructores judiciales durante un conato de motín que estuvo a punto de terminar con los funcionarios como rehenes, según relataron a LA NACION testigos del episodio.
Con la medida de Solá, el director del presidio, Daniel Tejeda, fue desplazado, y, en su lugar, se designó al jefe de Investigaciones del Ministerio de Justicia provincial, Leonardo Tundidor. En diálogo con LA NACION, Solá dijo que es el “único responsable” de la tragedia y admitió que “existe la posibilidad de que hechos como éstos puedan reiterarse”. Se sabe que el gobernador es muy crítico respecto del de- sempeño del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB).
El clima en la cárcel era ayer de gran tensión. Después del cruento motín, los más de 100 presos de los pabellones 17 y 18 fueron trasladados a una unidad lindera, que todavía no fue inaugurada, para evitar nuevas peleas. Esos reclusos serían los mismos que durante los incidentes del fin de semana apedrearon a funcionarios judiciales en medio de negociaciones para concluir con el motín.
Mientras Solá anunciaba ayer la intervención, el presidente Néstor Kirchner sostenía que "no va a haber impunidad", en una reunión que mantuvo con el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel y el fiscal de Bahía Blanca, Hugo Cañón, que presiden la Comisión por la Memoria. En el encuentro también estuvo el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, quien se comprometió a trabajar con el gobierno bonaerense para resolver la crisis penitenciaria.
En una conferencia de prensa que se realizó en la Casa Rosada, Cañón dijo que Kirchner consideró que "debe haber una política de Estado nacional", porque entendió que la crítica situación en las cárceles "involucra a toda la Argentina". Cañón también se mostró conforme con la intervención al presidio de Magdalena.
En tanto, Solá prometió que el interventor "irá a fondo [en la investigación de lo sucedido], hasta descubrir la verdad". El gobernador explicó que el motivo de la intervención es crear "un ambiente apropiado para que se investigue con plena libertad".
Por su parte, el ministro de Justicia, Eduardo Di Rocco, dijo a LA NACION que "en los próximos días serán separados de sus cargos los agentes que estuvieron cuando se produjo el incendio" y que, si bien el SPB mantiene el control del penal, se teme otra revuelta. De hecho, según Di Rocco, ayer hubo problemas con internos de los pabellones 17 y 18, durante un recreo, razón por la cual tuvieron que trasladar a otro penal a más de 100 presos.
La información oficial contrasta con otras fuentes que señalaron que cuando ayer los instructores judiciales estaban tomando declaración a los detenidos y haciendo peritajes, debieron abandonar a la carrera la zona del pabellón 16, donde se produjo la tragedia, porque fueron apedreados por los presos del 17 y del 18. Se temió que tomaran rehenes y protagonizaran una fuga.
Una fuente judicial provincial reconoció que los trámites se suspendieron "por razones de seguridad".
La tensión no sólo es provocada por la relación entre los reclusos, sino que también afecta a los guardiacárceles. Uno de estos oficiales dijo a LA NACION, en voz baja y mirando para otro lado, para comprobar que nadie lo miraba: "¿Sabés lo que pasa? El jefe Tejeda [el director relevado del penal] dio mucha libertad. El es evangelista y quiso hacer una cárcel evangelista en una de máxima (seguridad). Así nos fue".
-¿Por qué se murieron tantos presos?
-Dicen que los encerramos. ¿Sabés lo que pasó? Cuando entramos, no andaban las bocas de incendio.
Una fuente judicial que accedió a la cárcel confió a LA NACION que un jefe de requisa de apellido Lemos habría sido quien cerró un candado para que los presos no pudieran escapar del pabellón que se incendiaba. Muchos fueron los internos que mencionaron ese apellido.
Los fiscales a cargo de la instrucción, María Laura De Gregorio y Sergio Delucis, investigan estas acusaciones, y también pidieron peritajes sobre los sistemas para combatir incendios.
Una fuente de la investigación dijo que, según los testimonios recabados hasta ayer, "hubo una pelea entre internos, que un grupo de unos 12 presos fue sacado del pabellón y luego se provocó el incendio. Los 32 internos murieron asfixiados. Ahora tenemos que determinar qué reproche le cabe al servicio penitenciario: si fue un hecho culposo o doloso".
No hay certezas sobre el motivo de la pelea entre presos. Un guardiacárcel confió a LA NACION: "Fue por un problema de credenciales para salir a trabajar". Un investigador dijo que manejan esa hipótesis: "Veremos si estas credenciales se otorgaban correctamente o si se vendían, o accedían a ellas los que dominaban los pabellones". Y añadió: "Algunos presos que no tenían buena conducta habían sido trasladados, hace poco, al pabellón 16, que era para presos que se portan bien. Es extraño".
Los que iniciaron los incidentes, según las fuentes, son dos sujetos fuertes que ya habían protagonizado otras pendencias. Uno de ellos fue identificado como Nico. No bien empezó la pelea, con facas, otros presos los separaron.
"Entonces entraron los guardias, disparando postas de goma. Uno de los presos dijo que se detuvieran, con un encendedor en una mano y una frazada en la otra. En ese momento salió del pabellón una docena de internos que no querían problemas. Pero en un momento Lemos habría cerrado la puerta con candado. Eso es lo que contaron los presos", dijo el vocero judicial.
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