Mamá, un amor que resuena profundo en el corazón

Isha
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16 de octubre de 2011  • 02:33

Es octubre ya, llegó el domingo de mamá, un día para pensar en agasajarla, o tal vez en aprender a comunicarse para así sanar ese silencio que ha separado las personalidades, pero no los corazones. Hay cosas que no se pueden comprar y una de ellas es el amor de mamá.

Tal vez mamá ya no esté en tu mundo, pero nunca ha abandonado tu corazón, nunca has dejado de vibrar en ese amor, que es la memoria más antigua que en tu humanidad palpita. Ese tiempo de unidad perfecta, en un paraíso total, dos corazones casi latiendo como uno y esa simbiosis que recordamos como amor, amor de verdad. Ese tiempo en el útero, antes de ver la luz, antes de sentir el aire rozándonos la piel, antes de la sensación de hambre que confunde y el miedo que se comienza poco a poco a tejer, hasta llegar a alejarnos de aquella experiencia perfecta de unión con el amor.

Sea que la tengamos cerca o lejos, que esté o que ya no, que haya comunicación o distancia que no logremos sellar, la unidad del amor vibrando en y con ella es algo real. Nuestra madre es la persona que más nos influye, que más nos ha marcado y que sin importar la edad que tengamos, ese legado vive en nosotros día a día y por el resto de nuestras vidas.

Algunos de nosotros adoramos a nuestra madre, otros competimos con ella, otros estamos apegados o nos peleamos con ella, pero sin importar lo que sintamos, son nuestras madres las que imprimen los mejores aspectos en nosotros. A menudo en ellas está representado todo lo que amamos y todo lo que odiamos: amamos la seguridad y el confort que nos brindan, y odiamos el control y el miedo que nos provocan.

Normalmente queremos ser tanto o más que nuestras madres, pero no importa cómo miremos esto, sin duda nuestras madres serán siempre nuestros espejos más grandes, en los que nos podemos mirar como quien lo hace en un mapa y elegir quienes queremos ser. Y si tienes un rechazo grande con ella, o lo tenías, y aún está ese no, puedes estar segura que estás siendo en ti misma justamente eso que tanto te molestaba. Descubre el amor a tu madre con todo tu corazón, sin juicios ni arrepentimientos. Vas a saber claramente que te estás amando a ti mismo, que estás amando ese aspecto femenino de ti.

Tu madre dentro

Pero si aún no puedes decir que lograste este punto, esto que hoy sientes es una maravillosa oportunidad para poder completarte más como ser humano, poder sanar los rencores y tensiones que están grabados y no resueltos, ser capaz de desenredar aquellos malos entendidos o memorias cargadas de reproches por eventos que nos dejaron amargura, confusión, desolación. Lo que siempre dejan estas huellas es una sensación de injusticia, de que uno fue víctima de algo no merecido, de que el otro expresó una falta de confianza o de amor sin vernos, o sin darnos la oportunidad de ser valorado, de ser reconocido.

Todo esto, cuando llegamos a la edad adulta - y sé que todas ustedes que me leen están ya en ese punto - nos muestra claramente que podemos sanar allí algo más, que podemos acercarnos más al amor incondicional a nosotras mismas y ser seres humanos más completos, más realizados en amor. Generalmente, cuando uno no sabe qué hacer, se cierra. Pero ¿qué es lo que sucede allí? Cuando guardamos estas emociones y juicios, nos convertimos en eso mismo, y si somos honestos, encontraremos aquello que más odiamos en nuestras madres, actuando en nosotros mismos.

Y es porque nuestras madres no solo viven en nuestras casas, en distintos momentos de nuestra vida, sino que a menudo viven en nuestras cabezas, empujándonos, criticándonos. Tal vez hasta hayas dado nacimiento a tu madre, o quizá te casaste con ella, repitiendo la forma de relación. Si estás bien atento, encontrarás que siempre tu madre está presente en aquellos aspectos que no has abrazado ni amado en ti aún.

En estos días

Entonces, estos días de conmemoración del día de la madre, que sea una gran oportunidad para decir sí a lo negado, para amar lo temido, para abrazar lo rechazado, y así nuestro amor con mamá, sea que esté presente o se haya ido, nos permitirá ver a nuestras madres con una mirada nueva, vibrará en el amor más incondicional, más elevado que hayas sentido jamás.

Si tu mamá ya no está físicamente, está muy presente en tu corazón y puedes de igual forma ir amando y sanando todo aquello que haya quedado sin decir. Escríbele una carta y vierte todo tu sentir en ella, la canción del corazón siempre llega a vibrar sin límites.

¡Feliz día mamá! Y mi deseo mayor es que cada una de ustedes sienta hoy, nuevamente en su corazón, el amor que une más allá de todo, el amor de mamá.

Isha, autora de "¿Por qué caminar si puedes volar?", libro de Aguilar Fontanar, del grupo Santillana y película del mismo nombre. En Noviembre Isha presentará su nuevo libro "Vivir para volar -Despliega tus alas para alcanzar el amor" . Más información sobre Isha y sus eventos en Latinoamérica info@isha.com o visita www.isha.com

Por: Isha

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