
Más de 1200 alumnos sin clases por escuelas rotas
Emergencia: paredes electrificadas, peligro de derrumbres, fallas en las instalaciones de gas, son algunas de las deficiencias que aquejan a escuelas precarias y obligan a interrumpir las clases.
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Los 1200 chicos que concurren a la primaria y al jardín de infantes de la escuela N° 171 de Ciudad Evita, del partido de La Matanza, debieron abandonar las aulas desde el viernes pasado por peligro de derrumbe. Los propios padres tomaron la iniciativa, luego de enterarse, a través de un peritaje arquitectónico pedido por la cooperadora de la escuela, que la precaria construcción de chapa y telgopor podía venirse abajo de un momento a otro.
Situaciones similares padecen alrededor de 20.000 chicos en 20 escuelas bonaerenses, que presentan deficiencias estructurales de alto riesgo y que obligan a la reubicación de los alumnos en sedes improvisadas. Muchos de los niños damnificados perdieron, en lo que va del año, 100 días de clase.
La escuela es un riesgo para 20.000 chicos en La Matanza
En el partido de La Matanza, casi 20.000 alumnos se sientan en el aula con el corazón en la boca.El deterioro de los edificios, que incluye el peligro de derrumbe, obligó a los padres de muchos alumnos ha retirar a sus chicos de la escuela.
La Dirección General de Escuelas optó por trasladar a los chicos que están en peligro a espacios "provisorios", que prestan parroquias y sociedades de fomento.
Según informaron a La Nación el Sindicato Único de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires (Suteba) y la subsecretaría de Educación de la provincia de Buenos Aires, la mayoría de las 20 escuelas que esperan la construcción de un edificio nuevo son "modulares", es decir, tienen techos de chapa y aislantes de telgopor.
Si bien algunas de las obras para los nuevos edificios ya fueron licitadas, y la subsecretaria de Educación, Graciela Devoto, dijo a La Nación que el Gobierno de la provincia ha prometido su finalización para marzo del año próximo, todavía queda un mes de clases en las precarias condiciones actuales.
La escuela N° 171, de Ciudad Evita, tiene 900 alumnos, un jardín de infantes en la planta baja- el N° 926, que recibe a otros 300 chicos-, y un sótano cubierto de agua debajo de sus frágiles cimientos de hierro corroído.
Fue concebida como un práctico edificio modular, "provisorio", de chapa. La escuela "de verdad", con materiales convencionales, iba a ser construida en breve.
Se calcula que la vida útil de las escuelas modulares tiene un máximo de diez años. La N° 171 sobrevive desde hace 25.
El viernes pasado, 200 padres sacaron a sus chicos de las aulas, cortaron la calle que corre frente al establecimiento y quemaron cubiertas. Su indignación venía del informe realizado por un miembro del Colegio de Arquitectos del distrito de La Matanza, a pedido de la cooperadora, que declaraba el peligro de derrumbe para el edificio.
"No fue nadie de la Dirección General de Escuelas, recién a las cuatro de la tarde vinieron tres personas de la Dirección Provincial de Infraestructura", dijo a La Nación la secretaria gremial de La Matanza, Cristina Ibalo.
De un día para otro, el desborde de los sanitarios para los chiquitos del jardín de infantes, que reciben filtraciones de aguas servidas desde los baños del la primaria dejó de ser la principal preocupación.
Como solución, los padres exigen que se construyan aulas provisorias en un terreno municipal, de una manzana de superficie, que queda frente a la escuela. Pero las autoridades educativas provinciales proponen ubicar a los chicos en aulas improvisadas en una parroquia y en una sociedad de fomento, hasta que se construya la escuela de material.
Según informó Suteba, también se encuentran deterioradas la escuela N° 105, de González Catán, que tiene las paredes electrificadas, la 136, de Laferrere, con pozos de agua desbordados, la 158, de Rafael Castillo, con agua contaminada, la 130 y la 108, de Virrey del Pino, que junto con la 91 de Isidro Casanova suspendieron el servicio de comedor por peligros de explosión en las cocinas, entre otras.
Los 800 chicos de la escuela N° 80, del barrio Los Ceibos, en González Catán, estudian en una capilla mientras esperan las refacciones del edificio. En la N° 71, de Villa Luzuriaga, los chicos están repartidos en diferentes sedes provisorias mientras esperan que se firme el contrato de construcción de una nueva escuela.
El consejero escolar Pedro Bussetti dijo que la Dirección Provincial de Mantenimiento cuenta con 120 personas, concentradas en La Plata, para reparar 11.000 escuelas en toda la provincia de Buenos Aires. "Esto llevó a que se pierdan, entre 20 escuelas de La Matanza, 100 días de clases, por problemas de los edificios".





