
Más facilidades para no perder a los socios
Creció el índice de morosidad en todos
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Primero fueron las salidas recreativas con almuerzo incluido: rico, pero caro. Luego se convino mirar atentamente los precios en los supermercados y evitar al almacenero de la esquina, que siempre recarga la mercadería. Siguieron con la indumentaria, pensaron que el colegio privado de los chicos era un exceso, y cuando el lápiz había barrido con todo lo "innecesario" se decidieron por una nueva variable de ajuste: el club.
La familia Guevara, de clase media, profesionales medios, salidas medias y sueldos promedios tirando a bajos, se paró frente a la crisis, lápiz en mano, y recortó todos los gastos posibles.
El club al que asistían desde hace 10 años, que siempre había quedado para el final porque en los últimos años había reemplazado las vacaciones, tenía que ser sacrificado. Entonces, se lo informaron a las autoridades de la entidad y no hubo forma de arreglar nada, a pesar de los esfuerzos de la comisión directiva, que ofreció soluciones.
Ofertas atractivas
Todo indica que los clubes -al menos los que sobrevivieron- están decididos a no perder más clientes. Con ese objetivo flexibilizan cuotas, eliminan el pago extraordinario por ingreso, ofrecen moratorias y hasta se sientan con los asociados para ver el plan de cuotas que el usuario puede afrontar.
"Hace seis años que estoy al frente del club -dijo Jorge Alberto Conte, presidente de Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires (GEBA), una entidad con 30.000 asociados-, y lo que hice fue un ajuste generalizado e informaticé todo. Esto trajo reducción en los costos fijos y en el personal, pero no hubo despidos, sino retiros voluntarios."
Conte explicó que el ajuste le permitió realizar obras de mejoramiento de la estructura. "Cambiamos la forma de las actividades, nos volcamos más a la gimnasia y abrimos una nueva sede." Esto, dijo, atrajo a 5000 nuevos socios en cinco años.
Pero no todas son rosas. "Con esta recesión tuvimos una merma de socios y una mora del 16 por ciento, la más importante de los últimos seis años." ¿Que si perdieron socios? "Se nos fueron 3400, lo que equivale a perder 150.000 pesos por mes", dijo Conte.
El hombre asegura que en su entidad probaron todo: planes de pagos, cuotas atrasadas sin interés. "Nuestro target es la clase media y notamos que hay mucha gente desocupada entre los socios. Les damos todas las posibilidades, especialmente cuando en la familia hay chicos", comentó.
El problema es general
Más al Sur, en la zona de San Telmo, el tradicional Club Darling de Tenis tuvo que aggiornarse para no perder asociados. Vicente Pantano, gerente de la institución, contó que hasta hace cinco años se cobraba una cuota de ingreso de 2000 pesos.
"Bueno, ahora no", dice. Y agrega: "Hubo un gran éxodo hace seis años. Lo que cambió fue la fisonomía del club: ahora tenemos un gimnasio y estamos construyendo otro en lo que era la cancha del paddle.
El gerente dice que actualmente cuentan con 700 socios -es un club básicamente de tenis-, que están aceptando la incorporación de nuevos asociados y que al momento del ingreso sólo se cobran tres cuotas por adelantado, de 60 pesos.
Pero esa cuota también es cara para algunas familias que tienen que ajustar su presupuesto. Y se complica mucho más cuando alguno de los integrantes toma el deporte como si fuera profesional: hay que pensar en la indumentaria, en viajar al club, en pagar algún adicional por pileta o cancha de tenis, entre otras erogaciones.
"Mire -dice Guillermo Stigliano, titular del Club Italiano, entidad con 102 años de vida y 6000 socios-, nosotros dependemos de la cuota social para subsistir. A eso hay que agregarle que del total de asociados pagan alrededor de 4800, porque el resto es vitalicio."
Stigliano cuenta que tuvieron que modificar el estatuto para diferenciar las cuotas y que tiendan a bajar un poco. "El promedio es de 53 pesos por cada socio, pero la tabla dice que un socio activo paga 80 pesos, la dama 64, el cadete 32 y el infantil 16.
-¿Y lo modificarán?
-Ya comenzamos. A partir de enero de 1999 los socios que pagan los primeros días del mes tienen 10% de descuento. Además, redujimos en un 60% la cuota de ingreso y, aun así, se fue mucha gente: en 1998 se fueron 1500 personas y en los buenos tiempos llegamos a tener 10.000 socios.
El caso del Club Universitario de Buenos Aires (CUBA) también es notable: no sólo no aumentó la cuota social, sino que facilita los requisitos para el ingreso de niños y jóvenes.
Según el titular de CUBA, Adolfo Méndez Trongé, no buscan socios adultos. "Nos esforzamos para que ingresen niños", indicó. El valor de la cuota parece reflejar esta política: mientras la de adultos cuesta 65 pesos por mes, la de los menores es de 11 pesos.
"Los chicos son preferibles porque ellos tienen, potencialmente, más posibilidades de permanecer más tiempo como miembros del club", dijo.
Méndez Trongé explicó que los esfuerzos también están dirigidos actualmente a facilitar el regreso de aquellos socios que se alejaron del club.
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