
Más que cambiar el tono, afianzar el original
La técnica del teñido casero, sus posibilidades y limitaciones
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La ropa preferida parece ser la única que pierde el color comparada con el resto del guardarropas. Siempre es la más cómoda y la que mejor queda a la piel. Entonces, ¿por qué no darle una segunda oportunidad? Teñirla con anilinas es una forma de devolverle el color inicial o de cambiarlo. Basta con seguir una técnica simple.
"Los colores que se usan para teñir son luz, es decir, translúcidos. Si se tiene una prenda con un color de base, al aplicarle otro el resultado será una combinación de los dos", explica Vicky Salías, a cargo del curso de diseño de indumentaria a través del reciclado, en el Centro Cultural Rojas. Así, si a un negro se le aplica rojo se obtiene negro rojizo, si a un color tostado se le agrega azul queda un azul muy oscuro, parecido al negro.
Para avanzar sobre seguro, "conviene seguir la gama de colores de la prenda original", recomienda Fernando Pieditorti, jefe de laboratorio de Anilinas Federal. Como del tostado al chocolate o del rosa al bordó, por ejemplo.
Las mejores fibras para teñir son las de algodón; también las de lana, viscosa, linón, batista, rayón, seda y otras, dependiendo de la marca de anilina elegida. El poliéster toma los colores de forma más clara y el acrílico no cambia de color (recibe la coloración cuando es masa, antes de ser fibra); por eso es importante verificar la etiqueta de la prenda antes de comprar la anilina.
En el lavarropas
Cuando se tiene poca experiencia en esta materia, el lavarropas puede ser una opción para lograr un color homogéneo. Esta modalidad permite controlar la temperatura de teñido y repetir ciclos de exposición al baño de color. Si el lavarropas es automático, no debe desagotar antes de cumplir el tiempo mínimo de inmersión (en general, 45 minutos a 85 grados).
No todas las marcas concuerdan con las especificaciones para sus productos pero, básicamente, para el teñido la anilina debe disolverse en agua hirviendo antes de agregarse al baño de la prenda. También debe incorporarse sal gruesa, para la fijación del color, y vinagre blanco en el enjuague final para cortar el sangrado del material.
Antes de comenzar el teñido hay que examinar la superficie para comprobar que no tenga manchas (de grasa, por ejemplo), porque el nuevo color no las cubre. Lo mismo con las de lavandina: "Cuando una prenda se decolora, la anilina no la empareja. Además, la lavandina sigue actuando aún después de lavada la tela. Existen productos que inhiben esta acción, pero la mancha ya es irreversible. En general, aconsejamos llevar la prenda a negro", señala Jorge Moccio, titular de Tandem, tintorería mayorista.
Negro y blanco
Algunas marcas ofrecen decolorantes para emparejar la prenda manchada, y otras aconsejan el blanqueado total con lavandina. Juan Sartoris, titular de Tintorería Continental, comercio especializado en teñidos, considera que "no es aconsejable decolorar una prenda sólo para hacer un color, porque en ese proceso pierde prestancia."
Si se usa lavandina deben respetarse las medidas aconsejadas en el envase, no usarla en fibras sintéticas porque las quema, y al final "hacer un baño neutralizador, con vinagre blanco o agua oxigenada (20-30 volúmenes), diluida; si no, la lavandina sigue actuando y amarillea el material", dice Salías.
Algunas técnicas de teñido están tan desarrolladas que son un arte en sí mismas, por ejemplo el shibori y el batik (ver recuadro). Existe una última opción, la tintorería, que tiene una limitación, la carta de colores. Sólo se tiñe en bordó, azul oscuro, verde oscuro, marrón y negro.
Silvana Santiago
Dos variantes creativas
- Batik es una palabra javanesa que significa pintura con cera, que hace referencia al material que se aplica derretido a la tela para crear diseños. Los expertos la clasifican dentro de las técnicas de reserva porque la cera evita el acceso del color durante el teñido y la tela se mantiene en su tono original. Este proceso de encerado y teñido se puede repetir para crear diseños más complejos. Al final se retira la cera pasando una plancha caliente por sobre un papel absorbente.
- Shibori es una técnica japonesa que, anudando, atando, doblando o prensando la tela en distintas formas, impide que la anilina llegue a la fibra. Esta y la técnica anterior se practican también en el Rojas.
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