
Melmann fue violada y torturada antes de morir
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MAR DEL PLATA.- Secuestrar y matar a Natalia Melmann no fue fácil. Para reducir a la menor -de 15 años, 1,76m de altura y 75 kilos- se necesitó un golpe violento en la cabeza. Entonces sí se pudo concretar el criminal ataque: le provocaron lesiones en las extremidades y la torturaron quemándole las manos con cigarrillo. La estrangularon con un cordón de zapatilla rematado en moño.
Esta es la conclusión a la que llegaron el médico legista Mario Lago, autor de la autopsia, y su colega Jorge Tonelli, que participó como perito de parte de la familia de la víctima. En una declaración minuciosa ante los integrantes del Tribunal en lo Criminal N° 2, los forenses coincidieron en que es "casi imposible" que el hecho haya sido cometido por una sola persona. Y dejaron constancia de que el cuerpo fue movido después de la muerte, lo que ratificaría la hipótesis de que a la menor no la mataron en el lugar donde fue encontrada.
La segunda jornada del juicio que se sigue a Gustavo "El Gallo" Fernández y a los suboficiales Ricardo Anselmini, Oscar Echenique y Ricardo Suárez, acusados de privación ilegal de la libertad agravada, abuso sexual agravado y homicidio triplemente calificado, estuvo dominada por los testimonios de los peritos. "Parece que se quisiera encajar piezas en un rompecabezas que se ajuste a la hipótesis del fiscal", insistió Néstor Simonetti, abogado de los policías.
Todo indica que la mataron poco después de su desaparición. "Fue entre tres y cuatro días y medio antes de que la encontraran", afirmaron los peritos. El joven que la halló dijo que "sólo el día anterior" percibió olor fuerte y que no vio policías rastrillando el vivero.
La estrangularon con el cordón de su zapatilla con un doble lazo terminado en moño por un diestro. "No tiene un mensaje", arriesgó Lago.
Los peritos hallaron moretones en brazos, antebrazos y muslos provocados al sujetarla, un golpe en la cabeza con un objeto contundente y quemaduras de cigarrillos en las manos. Se halló semen en ambas cavidades, pero no había daños físicos en la región anogenital. El perito José Fraraccio remarcó que Natalia no fue sometida sexualmente en el vivero. "Antes de bajarle el pantalón -afirmó- fue arrastrada en un suelo de otras características."
Pasaron ante el tribunal empleados de La Cantina, una confitería de la costa miramarense. Abundaron las contradicciones: "Parecen declaraciones preparadas", advirtió el juez Rodolfo Guimarey a uno de los testigos. "No se entiende nada", le dijo a otro su colega Reinaldo Fortunato. La cuota de ironía la puso el presidente del cuerpo, Enrique Ferraris, al advertir que aunque admitían no conocerlo, los deponentes siempre involucraban a El Gallo en sus versiones. "¿Tan famoso es? -preguntó-. Parece que Fernández es Zorreguieta (Máxima)."





