
Mendoza: el adiós a las cuatro víctimas
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Un centenar de familiares y amigos despidieron ayer los restos del matrimonio, su hija y su nieto adoptivo de 11 años hallados asesinados tras un confuso episodio ocurrido en el departamento mendocino de Las Heras, en el que aún no está claro el rol que tuvieron en el cuádruple crimen el niño muerto y un adolescente de 14 años.
En tanto, el adolescente que había afirmado que su amigo de 11 asesinó a sus tres familiares y luego él debió matarlo para defenderse de un ataque, continuaba alojado en dependencias de la Dirección de Niñez a la espera de que le hicieran, durante las próximas horas, distintos exámenes psiquiátricos.
El cortejo fúnebre con las cuatro víctimas partió ayer, a las 11, desde una sala velatoria situada en Olascoaga al 700, de Las Heras, hasta el parque descanso Los Apóstoles del distrito Algarrobal.
Allí fueron sepultados los cuerpos de Alí Miguel, de 79 años; su esposa, Sara García, de 84; la hija del matrimonio, la docente Mónica Miguel, de 49, y su hijo adoptivo, Ezequiel Miguel, de 11.
Además de familiares, se congregaron en el lugar gran cantidad de maestras que eran compañeras de escuela de Mónica Miguel.
El padrino del menor asesinado, Rubén Molina, insistió en que su ahijado Ezequiel "sufría de esquizofrenia y venía desde hace mucho tiempo con tratamiento psicológico por sus violentas reacciones en la familia".
Sin embargo, Molina dijo a la agencia de noticias Télam que no cree que sólo Ezequiel haya sido el que actuó en los asesinatos, sino que, a su entender, "contó con ayuda", debido a que pudo observar que "el cuerpo de Alí Miguel había sido arrastrado más de ocho metros, demasiado pesado para la fuerza de un niño".
Según el padrino del niño, "pudo haber habido una participación de ambos menores y al final se enfrentaron", por lo que su ahijado recibió varias puñaladas en su cuerpo.





