
Mendoza enfrenta la peor escasez de agua de los últimos 100 años
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Mendoza pasó de la emergencia hídrica permanente a un estadío más complejo y dramático: la sequía. Así las cosas, de acuerdo al último estudio del Departamento General de Irrigación, la provincia del oeste argentino enfrentará una temporada 2018/2019 con los ríos con la mitad de agua, en base al promedio histórico. Esto es la peor escasez del recurso de los últimos 100 años, según alertan las autoridades provinciales. Una situación que, además, se ve agravada por los efectos del cambio climático, ya que se producen menos precipitaciones níveas en la alta montaña y el deshielo ocurre antes de lo esperado.
El Pronóstico de Escurrimiento de Aguas Superficiales de los principales ríos de Mendoza vuelve a dejar en evidencia que la tierra cuyana seguirá en crisis hídrica por noveno año consecutivo, aunque ahora el foco está puesto en la sequía, con el fin de desarrollar un plan integral para combatir esta problemática. El análisis del organismo provincial da cuentas que en los cursos de agua habrá menos del 60% del vital recurso, por lo que en casi una década se llegó a los registros de escasez de hace 100 años. Sólo la sequía de los años 60 fue más severa, aunque no se prolongó en el tiempo como ahora. De ahí, que las alertas comenzaron a ser mayores.
"Después de casi una década de emergencia hídrica, con caudales de los ríos hacia abajo, hoy con un promedio del 15% por debajo del año pasado, llegó la hora de dejar de trabajar sobre la emergencia y avanzar con un plan preventivo e integral contra la sequía. La realidad es que con la variabilidad climática hay menos nieve y por ende menos agua, por eso debemos anticiparnos y actuar antes de que se produzcan daños, cambiando el paradigma, pero sobre todo sabiendo que se desperdicia mucha agua", expresó a LA NACION Sergio Marinelli, titular del DGI, un organismo autónomo, autárquico y descentralizado.
El funcionario asegura que, por ley, se comenzarán a definir escenarios para tomar medidas, como han hecho España, México, Estados Unidos y Australia, en cuanto al control y la restricción del riego y el consumo del vital recurso, ya que en Mendoza se pierde en el camino el 50% de la producción. En este punto, las autoridades locales ponen de relieve las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que disponen un consumo diario por persona de 250 litros mientras que en tierra cuyana esa cifra se duplica en general y hasta se triplica en algunos casos. En cuanto al riego, la eficiencia no supera el 40%.
Por tal motivo, desde el Gobierno, en conjunto con las prestadoras del servicio, comenzarán a limitar el consumo por el mal uso, al tiempo que colocarán micromedición, lo que deberá ir acompañado de inversión pública sostenida, no sólo para nuevas obras sino para el recambio de infraestructura vetusta, tanto en agua como en cloacas. "La idea es tener un plan de estado, con los municipios y con todos los actores, para actuar a tiempo. Apuntamos fuertemente al cambio cultural, para asumir que estamos en un desierto y que se debe hacer un uso racional del bien público; y apostamos también a la inversión, para tecnificar y mejorar el riego así como definir otras tarifas ante el exceso de consumo", indicó Marinelli, quien considera que los cambios y las medidas punitivas deben ser progresivas.
El Pronóstico de Escurrimiento se efectúa a partir de la cantidad de nieve acumulada en la montaña así como de la temperatura y demás variables. Con esta información, se hace un cálculo del caudal medio de los ríos y de la disponibilidad de agua.
Con este escenario por delante, el DGI por primera vez deja de declarar la emergencia hídrica, por considerarla una "nueva normalidad", de acuerdo a las recientes estudios hidronivometeorológicos.
En tanto los especialistas consultados sobre esta problemática, especialmente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), aseguran que la provincia, con ecosistema de tierras y escasa irrigación, atraviesa una "megasequía" producto del calentamiento global, por lo que se deben tomar acciones de inmediato, distribuyendo de manera más equitativa todos los recursos, y que también lleguen al norte provincial.





