
Mensaje en una botella, de Río Gallegos a Australia
La carta instaba a la integración de los discapacitados
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RIO GALLEGOS.- "Hola, los estamos llamando desde Australia. Encontramos una botella con un mensaje escrito por ustedes hace tres años", escuchó por teléfono la secretaria de la EGB N° 39 Pablo VI de esta ciudad. Antes de caerse por la sorpresa, corrió a buscar a la docente Delfi Rivas, la única que podía develar el misterio. Sucedió el 29 del mes último, cuando los chicos de esa escuela supieron que una de las 200 botellas que habían arrojado al mar en 2001 había llegado a tierra firme.
Por eso, en épocas en las que un mail demora segundos en atravesar el globo, los alumnos de la escuela N° 39 creen que las pequeñas grandes empresas son posibles.
Una simple botella de vidrio verde con tapón de corcho fue arrojada la fría mañana del 26 de agosto de 2001 en el puerto de Punta Loyola, situado a 40 kilómetros de esta ciudad, donde el río Gallegos desemboca en el Atlántico. Más de 36 meses después, la botella fue hallada en las cercanías de Adelaida, en las costas del sur de Australia, por una abuela y una nieta que caminaban por una playa desierta.
La historia comenzó cuando la docente Delfi Rivas, del área de Ciencias Sociales, emprendió el proyecto "La integración y la igualdad es posible". Rivas recordó ante LA NACION: "Uno de los alumnos tiene un hermanito con síndrome de Down. Eso llevó a los chicos a intentar entender las necesidades de las personas con capacidades diferentes; eran chicos de sexto; tenían entre 10 y 11 años".
Primero, los 90 alumnos salieron a la calle en sillas de ruedas para ver el estado de las veredas; preguntaron en negocios céntricos por qué no había rampas; escribieron cartas a los diarios en las que pedían mejorar los espacios de circulación en la ciudad.
"Pero el proyecto creció tanto que logramos que el Concejo Deliberante de Río Gallegos aprobara una resolución para crear rampas en los lugares públicos", dijo Rivas, que irradia energía en cada movimiento. "Ellos querían llegar a los medios nacionales, que se escuchara lo que estaban haciendo. Se nos ocurrió que teníamos el mar y que esa podría ser nuestra vía", afirmó Delfi.
Entonces, partieron alumnos, padres y maestras junto a la Prefectura Naval, con 200 botellas; adentro, incluyeron un mensaje de integración destinado al mundo (ver aparte). "El mar nos devolvía las botellas, y pensábamos que nunca íbamos a saber nada", relató la maestra.
El recorrido
Qué ruta siguió la botella es un misterio que nunca será develado. Pero se tejen varias hipótesis, basadas en las corrientes marinas. Según la oceanógrafa Zulma Lizarralde, de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral, la botella habría seguido un camino difícil. "En la plataforma continental patagónica, la circulación de las corrientes es de Sur a Norte; para llegar hasta las costas de Australia, la botella debería haber bajado al sur de Tierra del Fuego, estar a la deriva y luego ser impulsada por la corriente circumpolar antártica", explicó a LA NACION.
Otra posibilidad que planteó Lizarralde es que la botella haya realizado un recorrido más largo aún: subir por el Mar Argentino hasta la altura de Buenos Aires, impulsada por la corriente de las Malvinas y, luego volver al Sur, llevada por la corriente del Brasil, para quedar luego en la zona de la corriente antártica que finalmente la llevaría al otro lado del mundo.
El misterio también despertó interés a 12.000 kilómetros de distancia, en Adelaida, una ciudad con 1,2 millón de habitantes, capital del estado de Australia Meridional.
Un diario y una universidad
"Una abuela y su nieta la encontraron en una playa cercana a Adelaida, y la llevaron al periódico The Advertiser. La periodista Cara Jenkin, que se interesó en la historia, trajo la botella hasta la universidad", relató a LA NACION, por vía telefónica, Gladys Arboleda, de la Universidad de Australia Meridional (Unisa).
Arboleda, una ecuatoriana que vive desde hace 11 años en Australia, trabaja como consejera en un programa de apoyo para los estudiantes internacionales que ingresan en la Unisa, la universidad más importante del sur de ese país. "Como hablo español, me pidieron que tradujera la carta para el artículo del diario y la abuela quiso que hablara a la escuela: la nieta, de 11 años, estudia español y quería entrar en contacto con los estudiantes de la Argentina", explicó.
Arboleda envió por mail la foto de la botella y relató que el mensaje se podía leer claramente a través del vidrio. "La botella tiene adherida algunas conchitas de mar. Fue emocionante saber cuánto había viajado a la deriva por el mar; ahora la tiene la familia que la encontró", sostuvo.
Mientras este contacto se producía, la mayoría de los estudiantes que habían participado del proyecto estaba de viaje de egresados. Los que se quedaron ya no se ven como niños, sino como adolescentes.
"Queríamos que el mundo se enterara de lo que estábamos haciendo y parece que lo logramos", dijo Ana González, la más locuaz del grupo. "Sentimos que había discriminación en el aula, en la escuela, en el barrio en la ciudad, y eso quisimos cambiar", afirmó Marité Oyanarte.
Mientras las adolescentes se acomodaban para la foto, Delfi Rivas alzaba a Walter Zúñiga, el nene con síndrome de Down que impulsó a este grupo de chicos a generar una ola de conciencia que llegó al otro lado del mundo.
El deseo de un mundo mejor
El escrito incluido en la botella hallada en Australia decía: "Somos alumnos de la EGB N° 39, de Río Gallegos, Santa Cruz, Argentina, que estamos realizando un trabajo para mejorar un poquito la calidad de vida de las personas con capacidades especiales. Decidimos lanzar estos mensajes al mar (...) para difundir nuestro deseo de pelear contra la discriminación y aportar un granito de arena a esta sociedad que no está preparada como debiera para acoger a todos sus habitantes.
"Te pedimos que te sumes a nuestro desafío colaborando desde (...) las posibilidades que estén a tu alcance para favorecer que la infraestructura de la ciudad contemple la realidad que viven las personas con capacidades especiales. Luchemos juntos para HACER DEL MUNDO UN LUGAR PARA TODOS, pensando siempre que LA INTEGRACION Y LA IGUALDAD SON POSIBLES. ¡GRACIAS!
"PD: Si encuentras este mensaje, comunicate al teléfono de nuestra escuela, así sabremos que esto no fue en vano. Agosto de 2001."





