"Mi recuerdo está ligado a Gringo Viejo"
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A comienzos de 1986, por obra del azar, el director argentino Luis Puenzo recibió un pedido tan inesperado como desafiante: traducir a lenguaje cinematográfico una novela del mexicano Carlos Fuentes.
El pedido llegó mientras estaba de viaje en los Estados Unidos para participar de la entrega de los Globo de Oro con su película La historia oficial . Una llamada a su equipo de prensa lo tomó por sorpresa. Al día siguiente, durante un desayuno, la actriz Jane Fonda le preguntó si conocía a Carlos Fuentes y si había leído Gringo Viejo , que hasta ese momento se había publicado en español sólo en México. Pero la actriz, que luego protagonizaría a Harriet en la película, tenía el manuscrito y los derechos sobre la novela. Su esposo, el activista Tom Hayden, uno de los Ocho de Chicago, era muy amigo del escritor.
"Estaba tratando de encontrarle la vuelta a la historia, que es hermosa -recordó Puenzo a LA NACION-. Tenía un par de guiones, pero no la entusiasmaban demasiado." Poco después, repetía el recorrido de Ambrose Bierce, el "gringo" de 71 años que cabalga por el desierto hacia la capital azteca en los años de la Revolución Mexicana.
"Cuando vino a Buenos Aires, me llamó para reunirnos y después vino varias veces a la filmación, en México. Un par de veces lo hizo con Gabriel García Márquez. Tenía muy claro que el cine es otro lenguaje. Nunca intentó ni pidió opinar sobre cómo debía ser la película -comentó-. Mi recuerdo está muy ligado a Gringo Viejo y la imagen que tengo de él es en una tradicional hacienda mexicana. Era un caballero, muy mexicano; podría haber sido un actor mexicano. Muy elegante, muy formal."
Su relación con el escritor fue, primero, como lector. Hace tres décadas, quedó maravillado con La muerte de Artemio Cruz . La muerte del escritor lo dejó sin palabras.






