Crimen de las israelíes. "¡Miau, miau!", así reaccionó Gilad en la audiencia de prisión preventiva

Pablo Mannino
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21 de febrero de 2019  • 23:03

Una vez más, el israelí Gilad Saroussy Pereg (36), acusado de asesinar a su mamá y a su tía en Mendoza , volvió a sorprender a la Justicia provincial. En la audiencia de este jueves, donde finalmente el juez le dictó la prisión preventiva y le trabó un embargo millonario, ingresó y salió de una forma muy particular. "¡Miau, miau!", expresó el imputado, en referencia a sus "37 hijos" gatos con los que vivía en el predio donde hallaron enterradas a las hermanas extranjeras Pyrhia Saroussy (63) y Lily Pereg (54).

Los ojos de las autoridades apuntan a una "estrategia" de la defensa para hacer pasar por "loco" al hombre e intentar que sea declarado inimputable, aunque las pericias psiquiátricas ya han alertado que comprende la criminalidad de sus actos.

Más allá de cómo dio la nota el acusado frente al magistrado, la realidad indica que Gilad deberá esperar el juicio en su contra tras las rejas del penal provincial y se le ordenó un embargo de bienes por 4 millones de pesos. Para la Justicia, las pruebas en su contra, recabadas en la Instrucción por la fiscal de Homicidios Claudia Ríos, son contundentes, por lo que se le negó también el beneficio de la prisión domiciliaria.

En este sentido, para las autoridades judiciales también existía riesgo de fuga y entorpecimiento de la investigación. "La materialidad del hecho está debidamente acreditada y demostrado el grado de perversidad con el que lo cometió", indicó el juez durante la audiencia, donde Gilad sólo mostró interés por sus mascotas. Durante la instancia preliminar del lunes, el hombre no sólo volvió a mencionar a sus gatos y su necesidad de verlos y alimentarlos, sino que frente al magistrado se orinó, se descompuso y dijo desconocer su nombre.

Gilad está imputado por homicidio agravado por el vínculo, en el caso de su mamá, quien fue estrangulada con un lazo y recibió una fuerte golpiza, y por homicidio simple agravado por el uso de armas, en el caso de su tía, ya que la mujer recibió tres impactos de bala con un revólver calibre 38. Ambas fueron arrastradas hasta un pozo de su propiedad, donde quedaron tapadas con tierra y piedras. Además, sus cuerpos fueron atravesados con barrillas de hierros, sobre todo en la zona genital.

Pyrhia y Lily arribaron a Mendoza el viernes 11 de enero y se alojaron en un departamento céntrico de avenida España. El sábado fueron a la casa del joven, ubicada a unos 5 kilómetros, en la comuna de Guaymallén, con quien pasaron todo el día, hasta que aseguró las acompañó a tomarse el micro. También, dijo que el domingo debía volver a verlas, pero contó que no logró ubicarlas. Por eso, el lunes, hizo la denuncia correspondiente. Finalmente, durante la búsqueda, que duró casi 15 días, se comprobó que mentía. El hombre arriesga la pena de prisión perpetua y se espera que sea condenado en un juicio por jurado popular.

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