
Murió un niño que fue atacado en Escobar por tres rottweiler
Cuestionan la agresividad de la raza
1 minuto de lectura'

La muerte de un pequeño de dos años, que fue atacado por tres perros rottweiler en su domicilio de Escobar, además del lógico estupor por la noticia, reavivó la polémica en torno de la agresividad de ciertas razas caninas.
La pequeña víctima, de apenas dos años, fue mordida por tres de los perros de su familia. En el incidente también resultó herida la madre de la criatura, que intentó separar a las enfurecidas mascotas que atacaban a su hijo.
Según una versión policial, la tragedia comenzó cuando Marina García, en compañía de su pequeño, fue a buscar a uno de los perros que estaba descansando en un canil. Sin razones aparentes, el animal se enfureció y se abalanzó sobre el niño. Otras dos perras de la misma raza se sumaron al ataque.
La historia puso en tela de juicio la agresividad de algunas razas de perros, entre ellas la del rottweiler, pero según varios especialistas consultados por LA NACION, en tanto y en cuanto su personalidad sea moldeada correctamente durante la crianza, un perro no resulta más hostil que otro simplemente debido a la raza a la que pertenece.
"¿Los rottweiler suelen atacar a los humanos más que, por ejemplo, los bullmastiff?", comenzó a preguntar la gente. Si bien fueron preparados -al igual que otras razas- como perros de guardia o custodia, requieren de estímulos (físicos, sociales o ambientales) para reaccionar con violencia.
Incluso, según el Instituto Pasteur, en la Capital existen muchos más reportes de agresiones cometidas por ovejeros alemanes, siberianos y hasta por los pequeños pequineses, que por rottweilers. Y en los Estados Unidos, en tanto, los más mordedores son los usualmente tildados de simpáticos cocker spaniel.
¿Qué factores contribuyen a que un perro, de cualquier raza y color, sea capaz de rebelarse en contra de sus propios dueños? En primer lugar, un trastorno físico: "Desde una afección neurológica que desata la agresividad, hasta el dolor, el hambre, el frío. Por supuesto, no todos los canes muerden como respuesta a estas situaciones. Depende de cómo haya sido la socialización", explicó la veterinaria Mónica Perinot, con más de 20 años en la práctica de esa profesión.
En este punto, la médica coincidió con el especialista en conducta animal Leonardo Fusaro. Ambos sostienen que los perros deben crecer en contacto con humanos y con otros perros, pues el aislamiento del contexto familiar suele llevar a que el encuentro repentino sea considerado una amenaza y provoque una posible respuesta agresiva.
"Además de la familiarización, una persona de la casa tiene que dominar al animal y fijarle límites; el perro no puede hacer lo que quiera. Son los dueños los que educan ejemplares sumisos, o equilibrados, o bien agresivos. Y también deben cuidarse los estímulos ambientales, porque un animal puede llegar a psicotizarse y perder el control de la realidad. Imponer el raciocinio es función de los propietarios, pues los canes actúan por actos reflejos", indicó Fusaro.
"Exacto -agregó el jefe de veterinarios del Zoo porteño, Miguel Rivolta-. Entre ellos, los perros viven con una escala social: uno es líder y el resto de la jauría lo sigue. Al domesticarlo, el líder debe ser el dueño, no el animal. El perro no puede dominar en la casa."
Atacar para defenderse
Precisamente, los ataques de ejemplares caninos a humanos nacen de tres tipos de agresividad; por dominio, por territorio, por una presa. Si el perro no percibe amenaza a su poder, a su hábitat o a su comida, difícilmente reaccione con violencia.
"Hay razas más propensas a la dominancia: las de guardia, de pelea o de caza; por ejemplo, los rottweiler, los pitbull, los dogos, los dobermann, los mastines, los pila. Sin embargo, también puede morder un perro de compañía. Claro que causaría un daño menor y por eso la gente no les teme tanto", coincidieron los especialistas, que aconsejaron sobre todas las cosas observar permanentemente al animal y conocer su carácter.
Según Víctor Castillo, jefe del turno tarde del Sector de Internación del Instituto de Zoonosis Luis Pasteur, desde la posición de las orejas hasta el movimiento de la cola dan pautas sobre el estado de ánimo del perro. "Contrariamente a lo que muchos creen, cuando mueven la cola los perros no siempre están contentos. Están nerviosos, pero esa excitación puede derivar en diversas conductas", señaló.





