Niños y jóvenes con diabetes: los cuidados de una vida activa y normal

Crédito: Shutterstock
Un niño que desarrolla diabetes Tipo 1 logra una muy buena calidad de vida, pero es necesario que se haga monitoreos, tenga acceso a la insulina y sostenga una alimentación adecuada
Pablo Mascareño
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13 de noviembre de 2016  • 21:17

Hacen deportes, sostienen una regularidad normal en la escuela, mantienen vínculos activos con sus amigos. Los niños y jóvenes con diabetes Tipo 1 (la que se declara a temprana edad), no se diferencian, en sus hábitos, de los que no fueron diagnosticados con esta dolencia crónica. “ Mi vida es igual a la de otro joven, solo que con controles y cuidados. Mi existencia no pasa por la diabetes. La diabetes es sólo algo que tengo. Y si bien es cierto que la respeto e intento controlarla, no me define como persona”, afirma Estefanía, una estudiante de medicina que fue diagnosticada con diabetes Tipo 1 a los 2 años de edad, hoy tiene 21.

Ella, como millones en todo el mundo, lleva adelante un día a día corriente a pesar de convivir con esta afección.En el segmento infantil y juvenil, el número de pacientes crece año tras año, pero la calidad de vida de ellos es saludable, dado el incremento de la información y el avance de los tratamientos científicos. Si bien encontrarse con la noticia es un cimbronazo para los pequeños y para el entorno familiar, rápidamente y con buen asesoramiento, todo vuelve a su normalidad, aún más, con los horizontes de salud, sociabilidad, vínculos afectivos y educacionales dinamizados. “Actualmente, un niño que desarrolla diabetes Tipo 1 logra una muy buena calidad de vida. Puede concurrir al colegio, realizar excursiones, irse de viaje, practicar deportes, asistir a cumpleaños, es decir, realizar las mismas actividades que cualquiera. Para ello es necesario que el chico y la familia tengan acceso a la insulina, realicen el monitoreo de glucemia y sostengan una alimentación adecuada. Es muy importante la educación y el acompañamiento del equipo profesional desde el momento del debut y en forma permanente”, afirma la Dra. María Laura Major, pediatra especialista en nutrición y diabetes del Hospital Materno Infantil de San Isidro.

Día Mundial de la Diabetes

Cada 14 de noviembre, se conmemora el Día Mundial de la Diabetes, introducido por la Federación Internacional de diabetes y la Organización Mundial de la Salud, en 1991 en coincidencia con el aniversario Frederick Banting quien, junto con Charles Best, desarrollaron la idea que llevaría al descubrimiento de la insulina, en octubre de 1921. Hoy la diabetes Tipo 1 no espanta ni asusta como hasta no hace demasiado tiempo atrás. Y, además de los avances de la medicina y la atención de especialistas, no son pocas las organizaciones que se dedican a educar y difundir.

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¿Qué es la diabetes Tipo 1?

“Es aquella situación en la que los niveles de azúcar (o glucosa) en la sangre están aumentados. A la glucosa que circula por la sangre se le llama glucemia. La glucosa es la principal fuente de energía para el cuerpo humano. Para entrar dentro de las células y ser utilizada como energía, la glucosa necesita la mediación de la insulina. La diabetes Tipo 1 se caracteriza por la destrucción selectiva de las células beta del páncreas causando deficiencia absoluta de insulina. Se declara a temprana edad, es crónica, y requiere de un tratamiento que incluye alimentación saludable, actividad física regular y aplicación de insulina en forma diaria”, explica la Dra. Adriana Flores, especialista en el tema.

CUI.D.AR

Los chicos diagnosticados y sus familiares cuentan con el apoyo de instituciones que brindan una más que necesaria contención. La ONG CUI.D.AR es una de las instituciones más importantes en nuestro país y su misión es de un irremplazable valor: trabaja en favor de niños, adolescentes y adultos con diabetes para minimizar el impacto de esta condición crónica en sus vidas. Así mismo, recibe, reúne, acompaña, capacita, entrena, brinda contención y sostén. “Contamos con un Banco de Insulinas propio y un Banco de Insumos que nos permite brindar apoyo en forma periódica a Hospitales, Hospitales Pediátricos, Centros de Salud, individuos y familias”, explica Liliana Tieri, Directora y fundadora de CUI.D.AR.

Vivir con diabetes Tipo 1

“Mi vida mucho no cambió, sigo haciendo lo mismo que antes solo que tengo que cuidarme un poco más y tomar responsabilidades con respecto al cuidado de la diabetes”, explica Azul, quien a los 14 años lleva una vida activa y normal. Su mamá acompaña y sigue de cerca sus cuidados desde que se le diagnosticó la Diabetes Tipo 1 a los 8 años: “Vivís pendiente de los chicos: si comió, si se aplicó la insulina, si se controló la glucemia… Pero ganás en conexión con ellos desde otro lugar. El tiempo te demuestra que, con cuidados, ella tendrá los logros que se proponga tener”. La presidenta de CUI.D.AR no minimiza el impacto que le causó conocer el diagnóstico de su hija. Sin embargo, su relato es un alegato esperanzador: “ Al principio fue difícil, doloroso y hasta extenuante por momentos, en particular cuando los niños son diagnosticados a tan corta edad. Con el paso del tiempo, son nuestros propios hijos la inspiración que necesitamos para comprender que la vida con diabetes es difícil, pero no imposible. Notamos su fuerza, su constancia y cómo superan los desafíos del cotidiano vivir con diabetes. Para mi es un honor y un halago poder acompañar a mi hija y tener la posibilidad de compartir la vida con ella”.

Los Sí y los No

La Dra. María Laura Major, ahonda en los tópicos favorables y en aquellos que conforman mitos e impedimentos pueriles. “ Se debe consultar ante los primeros síntomas: descenso de peso inexplicable, orinar mucho, sed excesiva. Una vez diagnosticada se debe administrar correctamente insulina, llevar una alimentación saludable, practicar actividad física, monitorear la glucemia, incorporar una educación diabetológica por un equipo profesional capacitado en forma personalizada y a través de talleres, acompañar psicológicamente al niño y la familia, brindar conocimientos sobre el tema en las escuelas y clubes”.

En cambio, considera que “ no se debe excluir al niño de actividades junto a sus pares, hacerlo sentir diferente frente a compañeros y hermanos, prohibirle la práctica de deportes por temor a una hipoglucemia, y ocultarle la enfermedad”. Menos grave de lo que se supone, aunque crónica, la diabetes Tipo 1 revoluciona el entorno del niño ni bien se diagnostica. La consulta al médico, vincularse con asociaciones especializadas como CUI.D.AR y llevar una vida absolutamente normal (sin excluir los cuidados médicos indicados) permiten que hoy un niño o joven en esta situación pueda desarrollar todo su potencial físico, creativo, congnitivo y social en absoluta libertad de decisión y sin ningún tipo de limitaciones. Solo se trata de tomar conciencia, estar informado y no dejarse abrumar. Hacerle frente a la situación y amigarse con el diagnóstico es un muy buen primer paso.

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