
Para los médicos, las jóvenes que mataron a su padre son dementes
En un dictamen unánime, concluyeron que Gabriela y Silvina Vázquez padecen esquizofrenia; las declararán inimputables y no irán a la cárcel
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Se supo: no fue el diablo. Silvina y Gabriela Vázquez no estaban poseídas por un espíritu maligno cuando le asestaron más de un centenar de puñaladas a su padre, Juan Carlos, en su casa del barrio de Saavedra.
Ayer, los peritos que estudiaron la psiquis de las hermanas Vázquez entregaron el informe final al juez Julio Corvalán de la Colina, en el que concluyeron que las jóvenes son enfermas psiquiátricas.
¿Qué significa esto? Que nunca irán a prisión, porque son consideradas inimputables para la ley, de acuerdo con lo previsto en el artículo 34 del Código Penal.
No pudieron comprender la criminalidad de sus actos ni dirigir sus acciones cuando, el 27 de marzo último, apuñalaron con un cuchillo Tramontina a Juan Carlos Vázquez, de 50 años, en la vivienda de dos plantas situada en Manuela Pedraza 5873.
En consecuencia, Silvina y Gabriela quedarán internadas en un hospital neuropsiquiátrico bajo tratamiento médico hasta que se curen de su enfermedad.
Hay que ser riguroso: Lucifer nunca fue considerado un sospechoso, pese a los ribetes extraños que presentó el caso. Según los peritos, el único culpable "de esta tragedia fue la enfermedad psiquiátrica, lisa y llanamente".
En total acuerdo
Los autores del informe fueron los doctores Lucio Bellomo y Lidia Cortecci, peritos oficiales, y el doctor Martín Abarrategui, perito de parte. También participaron las psicólogas María Casiglia y Ana María Cabanillas, perito oficial y de parte, respectivamente.
Todos ellos se pusieron de acuerdo después de dos meses de estudiar a las acusadas. Presentaron un dictamen único, ya que coincidieron en el diagnóstico, una circunstancia no muy habitual en casos de esta naturaleza.
Silvina, de 21 años, presenta un trastorno esquizofrénico (alteración mental grave caracterizada por pérdida de contacto con la realidad, alucinaciones, delirios o pensamiento anormal) y Gabriela, de 28, padece un trastorno esquizofreniforme (se parece a la esquizofrenia, pero en este cuadro los síntomas han estado presentes por menos de seis meses), explicó una fuente con acceso a la causa. Las dos son consideradas dementes en sentido jurídico.
El informe de los especialistas descarta que haya existido una cuarta persona en la escena del crimen. Tampoco considera que padre e hijas hayan mantenido relaciones sexuales incestuosas. Y por último, niega la responsabilidad de personas ajenas al núcleo familiar en el homicidio.
Estas dudas ya habían sido despejadas durante la investigación: nadie había visto a otra persona en la casa el día del crimen, los peritos no encontraron vestigios de relaciones sexuales en el cuerpo de las chicas y los investigadores habían descartado la participación de alguien que no fuera de la familia.
Este último punto es quizás el más importante: Silvina concurría habitualmente al Centro Alquímico Buenos Aires Transmutar, donde había hecho un par de cursos.
Junto al cuerpo de Vázquez, la policía había encontrado unos folletos del lugar que explicaban cómo realizar un rito purificador.
Velas, recipientes con agua, una Biblia ensangrentada, entre restos de comida y excrementos, quedaron como vestigios de la ceremonia.
Cuando los policías de la comisaría 49a. llegaron a la casa, Silvina tenía el cuchillo ensangrentado en la mano, hablaba con voz de hombre y decía que estaba poseída por el diablo. "Mamá, papito ahora va a volver bueno", murmuraba.
En su cama del hospital Pirovano cambió de dueño y dijo que la poseía un tal Sergio. Los investigadores asociaron de inmediato el nombre con el de Sergio Etcheverry, titular de Transmutar. Con el dictamen de los peritos, el hombre ahora podrá estar en paz.
Había sido imputado por el fiscal José María Campagnoli, pero su abogado presentó un escrito en el que negó los cargos y el magistrado nunca lo llamó a declarar.
Luego de recibir el informe de los especialistas, al juez Corvalán de la Colina sólo le resta declarar inimputables a las acusadas y sobreseerlas por el homicidio. "El dictamen no es obligatorio para el juez, pero siempre lo respetan, y más cuando es por unanimidad", dijo una alta fuente.
Locura de a dos
En términos psiquiátricos, la dolencia padecida por las hermanas se conoce desde el siglo XIX como "folie-a-deux" (locura de a dos).
Los especialistas no se sorprenden porque el trastorno haya atacado a las dos hermanas. Hay antecedentes de casos de locura masiva. Es así como se explican las matanzas colectivas entre los integrantes de una secta.
Puede llamar la atención que la dolencia no se haya manifestado antes, habida cuenta, incluso, de que Silvina aprobó seis materias en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. Pero cuando la muchacha tenía 16 años tuvo un primer brote. A esa edad dijo que hablaba con la Virgen María. "Ahora asegura que conversa a diario con la Virgen, que le pide consejos", explicó una fuente. Se trata de un delirio místico.
La hermana mayor, Gabriela, si es tratada con psicofármacos de última generación y atendida por profesionales, dentro de unos años puede lograr una mejoría que le permita hacer algún tipo de trabajo manual, sin mayores complicaciones, dijeron fuentes consultadas. El caso de Silvina es aún más severo, según los especialistas, aunque no puede decirse que nunca podrá recuperarse.
Lo más probable es que las dos pasen el resto de su vida en el Hospital Neuropsiquiátrico Braulio Moyano, donde están alojadas desde el 29 de marzo último. Una tía de las chicas está internada en el mismo lugar desde hace varios años.




