
París, una fiesta al ritmo del dos por cuatro
Se clausuró el festival Buenos Aires Tango; elogiaron a los artistas argentinos
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PARIS.- Lo escribió Ernest Hemingway en un libro simbólico escrito en esta ciudad extraordinaria. "París era una fiesta" podría aplicarse hoy para describir el impacto que el Festival Buenos Aires Tango produjo en el público francés.
Los dos últimos artistas que intervinieron en el cierre de esta fiesta argentina en el Teatro Nacional Chaillot, ubicado en el emblemático Trocadero de París, sacudieron la respetuosa conducta de la audiencia gala, fiel al aprendizaje escolar sobre que sólo se aplaude largo y sostenido al final de un espectáculo.
La gente -cautivada por la voz grave de Adriana Varela y por el virtuosismo del maestro Juan José Mosalini- se conectó con la música ciudadana y aplaudió calurosamente sin pudor cada vez que lo sintió.
Hubo críticas elogiosas en la prensa francesa. Le Figaro comparó a Varela "con Tina Turner, por su vestuario; con Juliette Greco, por su orgullosa libertad formal, y con Chrissie Hynde, por la franqueza de cuerpo y su canto". El argentino más satisfecho es el director del monumental Chaillot, Ariel Goldenberg, radicado en París desde hace 26 años.
Mientras que en Buenos Aires el secretario de Cultura porteño, Jorge Telerman, pasa al papel los convenios sellados con su par parisiense, con vistas a la próxima edición de la Fiesta de la Música, que será en noviembre, Goldenberg -un creativo que fuma empedernidamente como la mayoría de los parisienses- cuenta que fue designado en el Chaillot "por un decreto del presidente Chirac, en consejo de ministros, a propuesta de la ministra de Cultura de Francia, Caterine Tasca, y del primer ministro. El éxito del festival es la cereza del postre, porque me nombraron a fines del año pasado y tuve que armar velozmente la programación".
El festival tuvo un costo de US$ 500.000; obtuvo US$ 180.000 de ganancias, y recibió del gobierno porteño y la Secretaría de Turismo de la Nación un aporte de US$ 150.000. De modo que el mayor aporte financiero lo hizo el Teatro Chaillot, cuyos mayores ingresos durante el año provienen de los grandes desfiles de moda que se realizan en él.
La actriz Juliette Binoche asistió a la apertura y al cierre del festival. Con su imagen de antidiva se mezcló entre los asistentes a la milonga que clausuró el encuentro.
La historia vive en París
Goldenberg -que desde hace dos años también conduce el Festival de Teatro de Otoño en Madrid- planea nuevas exhibiciones de tango para 2003. "En el festival tuvimos una rotación de 20.000 personas, y es una cifra muy buena. La venta de entradas dejó superávit", dijo Goldenberg.
Telerman recibirá la colaboración de la alcaldía de París para la Fiesta de la Música, en Buenos Aires. Y ya comenzó a explorar con los franceses la posibilidad de realizar dos semanas sobre las artes plásticas, el cine y la música de Buenos Aires el año próximo en esta ciudad, para transformarla en un espacio permanente.
"La posibilidad existe por el interés que nos mostró el equipo de Cultura del gobierno parisiense", comentó Telerman a La Nación .
El Chaillot tiene un presupuesto de 14,5 millones de dólares. El 70% es subvención del Estado francés y el resto surge de las producciones propias del teatro.
Si se aplica al caso del Festival Buenos Aires Tango, la máxima de que todo lo que cuenta es global y todo lo que importa es local, la música ciudadana es una puerta para impregnar los productos culturales argentinos en una capital mundial donde se respira cultura en cada esquina.





