
Patagonia en llamas: los 70 días que ardió el paraíso; ¿Por qué se volvieron incontrolables?
10 de abril de 2026
11:30
LA NACION presenta un documental de 20 minutos sobre la tragedia que año tras año se vive con el fuego en el sur del país
Pasaron meses y bajó la atención pública sobre la tragedia que los incendios forestales provocaron en varias provincias patagónicas. Los incendios no son los de antes. Les llaman de nueva generación porque invaden superficies gigantescas en muy poco tiempo. Cambian de dirección sin posibilidad de predecirlo y han consumido no solo los ecosistemas andinos, sino también casas, pueblos y, por supuesto, vidas.
Más de 50 viviendas quedaron carbonizadas durante esta temporada y en la del año pasado superaron las 200. En ninguno de los casos los que perdieron todo por el fuego se han recuperado completamente. La reconstrucción camina más lento que las llamas en aquella zona. Durante 70 días, más de 60.000 hectáreas de bosque fueron arrasadas por el fuego, en especial en las provincias de Chubut y Río Negro. Como cada año, el presupuesto y los esfuerzos de los ejecutivos provinciales y el nacional fueron insuficientes.
Brigadistas tanto de Parques Nacionales como del Servicio Nacional de Manejo del Fuego y de las provincias han denunciado caídas presupuestarias y salarios bajos con respecto a la cantidad de horas que invierten en los momentos de emergencia. Dicen estar limitados a la hora de batallar con incendios cada vez más grandes.
En territorio, fueron sus habitantes y, en especial, los combatientes del fuego los que se han organizado en grupos más entrenados para atender una emergencia que no solo es cada vez más recurrente, sino que es más intensa y devastadora. Lo que las llamas imprimieron en el subconsciente de los vecinos de Mallín Ahogado, Puerto Patriada, Cholila, Epuyén o Lanín es una sensación que mezcla angustia, adrenalina, impotencia y deber. Cuando todo se apaga, lo que prolifera es la depresión. Y, a pesar de esto, la lucha contra el fuego se está convirtiendo en una nueva normalidad en la zona de la comarca andina: una desafortunada costumbre.






